Alex Berber

              Ignacio Peralta cumple un año como Gobernador de Colima; un año en el que el Gabinete estatal se ve incómodo, se ve improductivo, y donde ya han caído cabezas que hace 365 días se visualizaban como líderes dentro del equipo gubernamental.

             Hay mucho que queda a deber de la administración estatal hacia la población, en especial lo más sensible: la falta de seguridad (el slogan de campaña), la falta de desarrollo económico, la escasez de servicios de salud, la falta de inversión en infraestructura y la poca inversión social.

             La popularidad de este gobierno es nula. Qué mejores ejemplos: Carlos Salazar sale de la Secretaría de Salud y el Sindicato del ramo hace una fiesta con mariachi para festejar, e imprime lonas para agradecer al Gobernador por haber roto con el ex Rector; y lo peor, Mario Anguiano sale en la cabalgata inaugural de los festejos charrotaurinos y es vitoreado como un rock-star. Eso es lo que yo llamo tocar fondo.

             Pero vamos a reflexionar sobre el accionar de las dependencias públicas en este primer año de Gobierno peraltista, e iniciaremos con dos que son el enlace del Ejecutivo con el pueblo y con los medios de comunicación, respectivamente, el Despacho del Gobernador y la Coordinación de Comunicación Social. Uno de los principales problemas, bastante resentido en las redacciones, es que la agenda de medios del Gobernador se boletina siempre cerca de la media noche, lo que se ha vuelto una pesadilla para los jefes de redacción. A Ignacio Peralta lo tienen blindado, que otorgue una audiencia pública se ha convertido en toda una hazaña, y más desde que removió como jefe del Despacho a uno de los hombres más eficientes en esa área, como el médico Roberto Castillo, para colocar al ahora ex Secretario de la Juventud, Héctor Munguía. De Comunicación Social pudiéramos criticarle al buen “Pollo” Fernando Cruz por qué dejó correr los rumores y los dimes y diretes sobre la salida de Carlos Salazar; si ésa fue la instrucción, más grave aún, porque entonces imagínense el nivel de las negociaciones.

             Ya entrando en las secretarías, empezamos con la que debería ser una entidad clave en el desarrollo de esta administración, como la Secretaría General de Gobierno, la del “verdadero Gobernador interino”, Arnoldo Ochoa. Ha metido a Nacho Peralta en cada problema, que no queda más que calificar este primer año de Arnoldo como desastroso. No solamente se ha dedicado a coartar la tan ansiada Libertad de Expresión, sino que en ningún momento se ha visto como un brazo negociador; pudiéramos decir que Arnoldo, políticamente, vive en otro siglo.

             En cuanto al funcionamiento de la Secretaría de Planeación y Finanzas y la Secretaría de Administración y Gestión Pública, de Carlos Arturo Noriega y Kristian Meiners, respectivamente, podemos resumir que es una vergüenza tras otra. Los empresarios se quejan que los pagos a proveedores son condicionados; Administración hizo una supuesta limpia de los trabajadores del Gobierno de Mario Anguiano, y tiene por ahí pendientes cientos de demandas por despido injustificado, que seguramente no alcanzará a solventar Finanzas. Aparte de todo, Planeación se dedicó a gestionar un documento a que a ojo de buen cubero parece inútil, el Plan Estatal de Desarrollo, mientras que los eventos más rimbombantes de la secretaría de Meiners fueron las subastas del avión y las subastas de carcachas (disque automóviles) propiedad del Gobierno. El alejamiento de Meiners Tovar del gremio sindicalizado no ha hecho otra cosa que bajarle puntos a Nacho Peralta.

             Indira Vizcaíno (me imagino) no tenía ni idea de lo mucho que iba a perder políticamente al aceptar el cargo de titular de la Secretaría de Desarrollo Social en el Gobierno de Colima. Es un golpe del que aún trata de recuperarse, y más porque en el interior del Gabinete no le quieren dar libertad de acción. La inversión social de esta administración se da a cuenta gotas (aunque se trate de engrandecer), y ya desde hace tiempo no se habla de su gestión, sino de cuándo saldrá, todo porque los priistas no la tragan, los panistas le temen y los perredistas la ven con recelo por haberse ido al “Lado Oscuro de la Fuerza”. Por si fuera poco, tuvo que salir a apaciguar la tormenta del escándalo del IAAP, cuando su nuevo director, el ultra priista Oscar Gaitán, llegó a correr a 24 empleados de un solo tirón.

             De la Secretaría de Infraestructura y Desarrollo Urbano, donde su titular es Jesús Sánchez Romo, podemos ser breves: no se ha construido nada relevante porque no hay dinero y los constructores locales siguen esperando que haya obra pública. Qué lástima, el desarrollo de infraestructura es un rubro económico sumamente importante que se ha descuidado.

             En la Secretaría de Desarrollo Rural, de Agustín Morales, también podemos ser breves; se la han pasado promocionado los programas federales de la SAGARPA…

             La Secretaría de Educación Pública, de Oscar Javier Hernández Rosas, es un caso interesante. Además de tener que resolver los problemas de administrar la reciente Ley de Educación, ha tenido que aguantar la presión de un medio de comunicación local que lo quiere fuera del Gabinete peraltista a como dé lugar. Y pareciera que en el tema de los pagos a docentes que cumplen interinatos, no le han ayudado mucho desde la Secretaría de Administración.

             De la Secretaría de Salud y Bienestar Social  podemos decir que es uno de los grandes fracasos del primer año peraltista. No hay utensilios, no hay un sistema de salud que realmente funcione, y la cereza del pastel fue la escandalosa salida del ex Secretario, Carlos Salazar, celebrada por los trabajadores. Una imagen fiel del Gobierno actual.

             Llegamos a la Secretaría de Fomento Económico, de Carlos Domínguez, una de las designaciones más criticadas, por su abierto pasado panista en Nuevo León. Pues bien, el fracaso económico de la entidad es vergonzoso. En el anterior sexenio había apoyos económicos para los micronegocios, los mismos que este Secretario no ha volteado a ver. No hay inversión privada en la entidad, tanto que esta semana tuvieron que contratar a un Director de Inversión Extranjera para dicha dependencia. Por la falta de inversiones, no hay empleos de calidad… Hay muchas voces que consideran que el titular de SEFOME haría menos daño si volviera al retiro a jugar golf.

             La Secretaría de Cultura, de Carlos Ramírez, ha realizado muchos eventos, como siempre, gracias a la ex Conaculta, ahora Secretaría de Cultura del Gobierno de la República. Sin embargo, fueron muchas las críticas de que las becas a creadores siguieron recayendo en los mismos, y remataron el año 2016 con el despido de decenas de colaboradores.

             En la Secretaría de Turismo, César Castañeda ha sido una pesadilla política para la administración peraltista, donde no pocas veces han tenido que activar “equipos de contención” para evitar manifestaciones sociales. El caso de La Campana y la privatización del Parque Regional son emblemáticos de este primer año de Gobierno. La poca visión social y política que este Secretario demuestra en sus decisiones, le han costado caro al propio Gobernador.

             Si hay un tema que ha sido lastimoso socialmente para los colimenses, es la seguridad. El titular de la Secretaría de Seguridad Pública, Francisco Javier Castaño, llegó con la idea de cambiar mucho del funcionamiento interno de esta dependencia. Cuando dijo que Colima necesitaba más policías y que éstos debían ser mejor pagados, los del Gabinete económico, prestos y listos, levantaron la mano para recordarle lo que le dicen a todos: “no hay dinero”.

             Hablando de seguridad, en la Procuraduría General de Justicia, a un año de Gobierno apenas se va a ver si aprueban la designación de José Guadalupe Franco Escobar. Esperemos que él sí quiera quedarse todo el sexenio en nuestra bella entidad…

             Otro organismo público que le ha costado numerosos estragos a la administración peraltista es la Secretaría de Movilidad, de Gisela Méndez. La “achilangada” Ley de Movilidad que nos endilgó y los enfrentamientos que le generó al propio Gobernador con el sector del transporte público que lo apoyó en campaña, son la mejor muestra de que esta servidora pública piensa, antes que todo, en ella.

             La Secretaría del Trabajo y Previsión Social, de Vicente Reyna, es un elefante blanco. Bien podría ser una dirección en SEFOME y seguiría haciendo lo mismo, con la misma cantidad de trabajadores y los mismos sueldos. Al fin y al cabo, ni se generan tantos empleos en la entidad.

             Lo mismo se puede decir de la Secretaría de la Juventud, que ahora dirige el porteño Gamaliel Haro. Otro elefante blanco de nuestro Gobierno.

             Pase de salida…

                       Si toca hablar de institutos y organismo descentralizados, pudiéramos señalar que el DIF Estatal, con Mayrén Polanco, ha salvado varias crisis sociales de la administración peraltista, como la de los pensionados y jubilados del Parque Regional. El Instituto Colimense del Deporte es de las pocas caras amigables del Gobierno de Nacho hacia la gente; de hecho, los han puesto en predicamento, como cuando el Gobernador nunca llegó a la entrega de los Premios Estatales del Deporte; súmenle que el deporte en la entidad funciona con un presupuesto ínfimo. Finalmente, en las últimas semanas ha llamado la atención el cambio en la titularidad de CIAPACOV, que ahora dirige un hombre de las confianzas del Gobernador, Jorge Javier Pérez, “Quiro”. El problema está en que ya se fue, y sin problema alguno, el ex titular Oscar Valencia, con todo y los señalamientos de Osafig en su contra.

Alex Berber

Autor del libro "El hacedor de goles ha muerto"

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