Dr. Ricardo Ramírez Ramírez.

La expresión “el conocimiento es poder”, se aplica a la medicina como “el conocimiento es salud”. Cuando sabemos que el organismo humano está hecho para estar sano siempre y tener gran longevidad, creemos lo que dice la Dra. María Blasco, en su obra Morir Joven a los 144 años, y no podría ser de otra manera, toda vez que los 50 trillones de células que conforman nuestro organismo tienen todas las funciones del ser humano incluso lenguaje, memoria e inteligencia y no se enferman por causas propias , lo hacen por el entorno hostil, esos procesos llamados epigenéticos ,son los responsables de que la herencia se apague o encienda, en consecuencia si cuidamos el ambiente estaremos bien a pesar de nuestros genes.

Debe quedar claro entonces que esos individuos en miniatura que nos forman mediante: órganos, tejidos, aparatos y sistemas, necesitan cantidades suficientes sin menoscabo para la calidad de: nutrientes, agua y oxígeno, así como facilitarles la eliminación oportuna y adecuada de los desechos propios de su funcionamiento. Cuando estas dos condiciones se conjugan, nuestras células hacen el resto para que estemos bien.

Las expresiones “ somos lo que comemos” o “la enfermedad entra por la boca”, son sabiduría popular, que algo tiene que ver con lo que constataron los grandes médicos: Hipócrates y Galeno en los albores de la medicina : “un cuerpo que huele mal, está podrido por dentro”, “un cuerpo sano por dentro, está sano por fuera”. Desde ese tiempo hasta nuestros días una inadecuada alimentación genera desorden en todos los sentidos, para evitarlo basta escoger lo que comemos, y realizar una masticación de calidad, con ello la amilasa de la saliva predispone la digestión de los alimentos, que serán fragmentados, más tarde por el jugo gástrico en el estómago, gracias a su ácido clorhídrico, quien además impedirá la penetración de bacterias a la sangre; sí los alimentos las contienen, la acidez dará cuenta de ellas; por eso resulta contraproducente, abusar del omeprazol, ranitidina u otros medicamentos cuya función es neutralizar esas virtudes del jugo estomacal. En ésta secuencia cuando disponemos de un entorno amigable, el intestino delgado desintegra, grasas, proteínas carbohidratos etc, valiéndose de la bilis, jugo pancreático y jugo intestinal luego auxiliado por el sistema linfático absorbe los nutrientes necesarios para que finalmente la sangre los conduzca a todo el organismo y por su cuenta rechaza las sustancias perjudiciales, que el colon saca del cuerpo.

El intestino grueso no es ajeno a la calidad y cantidad de lo que ingerimos, este segmento del tubo digestivo, es gran recuperador de agua, en su trayecto absorbe 5 litros luego de cada alimento, que envía al hígado para su reutilización, aprovecha también algunos nutrientes residuales y vitaminas elaboradas por la microbiota, sus adecuados movimientos peristálticos cuando ingerimos suficiente fibra, impiden que la materia fecal se atore, engrosando sus paredes y generando no sólo inflamación y putrefacción, sino formación de divertículos que son pequeños apéndices que al infectarse nos llevan a peritonitis e infecciones severas. Dentro de él, la otrora llamada flora intestinal, produce grandes cantidades de dopamina, serotonina y acido gama amino butírico, neurotrasmisores que condicionan la calidad del funcionamiento neurológico, por algo llaman al intestino “el segundo cerebro”. Ante un desaseo colónico persistente, hay producción deficitaria de éstos mediadores neuronales con el riesgo de enfermedades del sistema nervioso, entre ellas la depresión, pero además , el filtro-hígado se daña al recibir agua de la cloaca, inicia la retención de ácidos grasos y colesterol, conduciendo a lo que llamamos hígado graso, los hepatocitos empiezan a morir y entramos en insuficiencia.

Los filtros-riñones permiten que estemos sanos, filtran 200 litros de sangre al día y en dos litros de orina aproximadamente, eliminan los desechos producto del desgaste normal del organismo, como la creatinina originada por la actividad muscular rutinaria, el agua residual, desechos alimentarios como la urea y el ácido úrico, resultado final de las carnes y desechan otras sustancias que nos hacen daño. Además producen la hormona o vitamina D sin cuya presencia no dispondríamos de calcio, también fabrican eritropoyetina que estimula la formación de glóbulos rojos, y la renina, hormona que controla la tensión arterial. Se dañan por traumatismos, tensión arterial elevada, diabetes, sustancias como el mercurio que ingerimos en alimentos marinos de la escala superior, o respiramos luego de la combustión del carbón o de las emanaciones volcánicas, también por la gentamicina, la amikacina, el ifuprofeno, paracetamol y la aspirina. Cuando se afectan, alteran todo el equilibrio al retener grandes cantidades de elementos ácidos: urea, creatinina y ácido úrico, al mismo tiempo que dejan pasar moléculas de glucosa, albúmina y hemoglobina lo que origina muerte y mutaciones celulares, así como debilitando de nuestra estructura orgánica. Un daño del 50% es compatible con una vida de calidad, lo han demostrado los donadores de uno de ellos, una insuficiencia del 80% nos enfrenta a las diálisis y al transplante, en este estadío muchas nefronas han muerto.

El adecuado funcionamiento de los filtros- pulmones con la ayuda de sus vías aéreas, nos permite llevar oxígeno a los tejidos utilizando los glóbulos rojos, quienes después de visitar las células de todo el organismo, regresan a éstos cargadas de bióxido y ácido carbónico, que exhalamos al exterior por las vías aéreas que conforman el sistema respiratorio. Estos conductos que empiezan en la nariz, calienta, humedecen y cuelan el aire, valiéndose del bosque de pelos alojados en ella, del moco protector que secretan estas vías y de las vellosidades o cilios vibrátiles que se mueven en torno a la garganta, los de arriba mueven las impurezas para abajo y los abajo hacia esta, de donde se degluten o expulsan; por eso resulta indispensable asearse la nariz varias veces al día con agua de mar y realizar ejercicios respiratorios siempre.

La piel es el filtro más grande, protege de virus, bacterias, hongos y otros agentes, también de la sequedad y radiaciones, sirve para eliminar desechos tóxicos, utilizando sus anexos: pelos, glándulas sebáceas y sudoríparas.

Como podemos ver es necesario un equilibrio entre comer y eliminar residuos tóxicos, el cuerpo lo hace mediante sus filtros y las células por medio de sus organelos, cuando esto sucede adecuadamente predomina en el cuerpo la alcalinidad, que a la vez brinda oxígeno a las células, si predomina la acidez no disponen de él, en consecuencia las unidades vivientes enferman, mueren o se hacen cancerosas. Para estar bien, se ocupa tener limpio nuestro mar interno, ese líquido en que nadan nuestras células (líquido intersticial) lo que se consigue, si los riñones eliminan el ácido úrico y la urea, el hígado los ácidos grasos y el colesterol, los pulmones el bióxído y ácido carbónico, el intestino y la piel los desechos ácidos extracelulares. Parafraseando al Dr. Mencken (el sabio de Báltimore) les digo “ la lucha constante de la vida, es contra los ácidos”. En su obra Alcalinizar o Morir, el Dr, Teodore Barroody, nos habla de ellos también Finalmente el Dr. Otto Heinrich Warburg, Nobel de Fisiología y Medicina 1931, en sus obras: La causa y prevención del cáncer y el metabolismo de los tumores, escribe: La causa primaria de la mayoría de las enfermedades, incluso del cáncer, es la acidosis orgánica y la falta de oxígeno, caras de una misma moneda, si existe una, está la otra. Fue galardonado por eso.

El sentido común no dice que el cuerpo cuyo conductor es la mente, es como un automóvil con sus filtros y volante, en ambos casos requieren ser lavados, o cambiados periódicamente para llegar bien a donde vamos Los nuestros se asean con la abundante agua contenida en las frutas y verduras cuyos polifenoles o fitoquímicos ayudan a la depuración, una forma de ensuciarlos menos, es recurrir a vías alternas de eliminación, el intestino grueso mediante buenas cantidades de agua y fibra o por enemas de café o té verde ( camelia sinensis), es un magnífico aliado, la piel por su parte es capaz de eliminar todos los ácidos que nos atormentan, metámonos en un recipiente que contenga 100 litros de agua tibia-caliente y 2 kilogramos de sal de mar durante 30 minutos y veremos resultados. Si lo anterior no fuera suficiente para estar sano, les enuncio las propuesta preventivas-curativas que presente al Dr. Jorge Alcocer Varela, Secretario Nacional de Salud en diciembre pasado y cuyo resumen fue publicado el 2 de mayo del presente año en esta misma red.

1.-Sueño completo y dentro del horario. 8 o 10 horas escogidas entre las 9 de la noche y seis de la mañana, cuando se apaga la luz del sol y otras luces artificiales se produce la hormona melatonina quien nos brinda grandes beneficios.

2.- Ejercicio físico moderado.-Contribuye a la oxigenación de los tejidos, a la eliminación de desechos, a la producción de endorfinas euforizantes-analgésicas, depura el sistema linfático (asiento del sistema inmunológico) y aumenta el número y tamaño de las mitocondrias o calderas celulares.

3.-Control de las hormonas del estrés (noradrenalina y cortisol).Cuando estamos estresados el sistema inmunológico no defiende de nada, en otras condiciones de todo, incluso del cáncer gracias a las células Nk.

4.-Equilibrio alimentario: máximo 30% de alimentos ácidos(harinas y azucares refinados, alimentos chatarra, refrescos, enlatados, coloreados, carnes, lácteos, huevos, cereales etc. Mínimo 70% de alimentos alcalinos: Frutas- limón etc. Vegetales brócoli, cebolla, espinacas, té verde etc. Semillas iniciando con la almendra, nueces, linaza y otras.

Leguminosas y todo lo del reino vegetal, sin olvidarnos que los yugures naturales y otros alimentos fermentados y ricos en fibra empodera a la microbiota logrando que patógenos como el Helicobacter Pylori y la Cándida, sean sus aliados.
5.-Fortalecer el sistema de creencias. La única entidad gobernante de la partícula es el campo (fuerzas invisibles) dijo el genio Albert Einstein. En ésta expresión partícula es cuerpo, campo es mente-espíritu. Los pensamientos curan más que los medicamentos, asegura el Dr.

Bruce H. Lipton, biólogo celular, pionero en la clonación de células madres y autor de: Biología de la Creencia, Biología . de la Transformación y El Efecto Luna de Miel.

6.-Exposición mínima a radiaciones solares y ondas electromagnéticas.

Colima, Col. 16 de agosto del 2019

Dr. Ricardo Ramírez Ramírez

Médico Pediatra (UNAM); Presidente de la Asociación Colimense de Consumidores ; activista social.

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