“Empodérense: sean sus propios médicos utilizando el sentido común”.

Dr. Ricardo Ramírez Ramírez.

La expresión popular “ el sueño es la mitad de la vida” tiene sentido,  toda vez  que durante éste,  se desencadenan procesos complejos que permiten  a la comunidad celular,  revisarse del daño  originado por el entorno hostil y  curarse  del mismo,  regenerando  unidades dañadas, gracias al mecanismo  de la autofagia, (vocablo que en griego significa comerse uno mismo y cuya pormenorización le valiera al Dr.Yoshinori  Ohsumi, el Premio Nobel en 2016).  Durante las cinco etapas del sueño,  el sistema nervioso es capaz de analizar los recuerdos y librarse de los potencialmente perjudiciales, procesar el conocimiento  y  liberar hormona del crecimiento, para que al amanecer estemos en  condiciones de aprender y  poder  conectar nuestra inteligencia emocional con la toma de  decisiones. Un cerebro que no duerme,  no puede conservar  lo aprendido, por eso resulta  infructuoso estudiar durante los exámenes  toda la noche , por el  contrario,  un cerebro  satisfecho, puede dar continuidad  a  inquietudes    que durante la etapa  de vigila   estuvieron inhibidas, recordemos el caso del químico inglés  Michael Faraday,  quien  después de  muchas investigaciones,  finalmente descubrió  el anillo de benceno, cuando soñó,  a una serpiente mordiéndose la cola; hay muchos ejemplos que los científicos ya estudian y dicen se presentan como sueños lúcidos, en la primera etapa del sueño No Rem, a la que llaman hipnagogia o limbo del sueño, periodo entre que estamos dormidos y despiertos, de hecho el Experimento Dormio  desarrollado por investigadores del MIT(Instituto Tecnológico de Massachusetts) habla de esto para quien quiera ampliar sus conocimientos; El caso es que todas las etapas del sueño incluido el Rem, cuándo  se cumplen,  dejan grandes beneficios al soñador, pero cuando están alteradas, el insomne  sufre daños irreversibles.

En su obra Porqué Soñamos el Dr. Matthew Walker, quién es director fundador  del Centro para la Ciencias del Sueño Humano de la Universidad de California en Berkeley,  dice “cuanto menos duerma menos vivirá”, la falta de sueño o descanso genera múltiples enfermedades entre ellas: diabetes, cardiopatías, obesidad, cáncer, demencia y enfermedad de Alzheimer,  no dormir  bien daña  los endotelios vasculares, disminuye la producción de las células Nk, o asesinas de las cancerosas en 75%, y de la hormona del  crecimiento y afecta la actividad génica que regula la cantidad de colesterol bueno y malo,  origina además infinidad de accidentes automovilísticos, especialmente porque los conductores en su mayoría son obesos, lo que condiciona apnea del sueño, en los Estados Unidos, un conductor que duerma sólo 5 horas, tiene 4.3 posibilidades de provocar un accidente , quien duerma 4  tiene 11.5,  por desgracia quien esto hace se lleva con el 4.5 vidas. Al final nos comenta,  durante  el experimento mundial  llamado “horario de verano”  hay 24% más  ataques cardiacos, por la hora que quitamos al sueño.En relación con lo mismo, el Dr. David Gozal  de la Universidad de Chicago, asegura que la disminución de las horas de sueño es un catalizador biológico para que el cáncer se desarrolle, lo asocia con depresión y adicciones, los niños que  duermen mal, son proclives a conductas antisociales, concluye.

A los  interesados en estar sanos les digo: el sueño y la vigilia  están mediados  por  proteínas  que el organismo produce en la glándula pineal, en el intestino merced a la  microbiota o flora de antes  y en otros lugares, pero  también existen en  los alimentos;  para fines prácticos sólo mencionaremos  a  la serotonina hormona del día relacionada con la felicidad y vigilia , cuya producción  a partir del  aminoácido triptófano, es estimulada por la luz y,  a la melatonina u hormona del sueño  mediada por la oscuridad, pero que al mismo tiempo tiene como precursor a la primera; en consecuencia, si hay buena producción de serotonina, habrá suficiente melatonina por la noche, en la medida que nos acostemos  temprano y con ausencia de luz, si así fuera  tendremos sueños profundos y gracias a ella: repararemos tejidos dañados, regularemos el reloj biológico y enfrentaremos exitosamente al estrés, durante el día que viene. En términos de resultados dicen los científicos, dos horas de sueño antes de la media noche, equivalen  a  4 después de ella.

Ahora que conocemos la causa de  la enfermedad, adentrémonos en el remedio: comer plátanos, chícharos, almendras, ajonjolí, calabazas, queso de soya frutos secos, pollo, conejo y pavo, ricos en triptófano y algunos en serotonina, junto  exposición a luz solar o artificial, sin lentes oscuros que impidan que los haces luminosos, penetren al cerebro  vía  retina, serán suficientes para disponer de la  hormona diurna, a la que llamamos también de la felicidad.Por otro lado habiendo producido durante el día suficiente cantidad   de  este precursor y recibido  alimentos  ricos en calcio y vitamina b6, habrá  melatonina suficiente  gracias a la  producción nocturna de la glándula pineal,  lo que conlleva a un sueño verdaderamente reparador. Sin embargo con afanes  preventivos, comamos arroz, avena, maíz dulce,  cebada, plátano, cerezas nueces y tomates, porque  ellos la contienen.

Habiendo llegado hasta aquí, nos damos cuenta  que el organismo humano  para funcionar bien, ocupa de luz durante el día y oscuridad por la noche, atentar contra esa regla de oro, genera desajustes condicionantes de enfermedad. El insomnio  que presentan las personas mayores se explica, por la escasa  producción de hormona del sueño propia  de su edad,  en otras etapas etarias, las razones habitualmente son artificiales y dado que el sueño es  imprescindible para la vida y ésta la razón para la que nacimos, debemos abrazar este último todas las noches  y rechazar al primero.

La mejor forma de hacerlo además de lo anterior es: practicar  ejercicio diurno lejos de la hora de sueño,  exponerse a las luz solar de preferencia en los extremos del día, siesta máximo de 10 minutos, prescindir del café, cigarro o alcohol  o tomarlos lejos de las 22 horas alejarse de aparatos que generen ondas electromagnéticas  3 horas antes de acostarse, ingerir alimentos,  o agua en el umbral de la tarde-noche,  dejar la lectura dos horas antes de la hora de dormir, no utilizar la cama para estudiar recordando que es sólo para  descansar o para acciones relacionadas  con el  amor, apagar completamente las luces artificiales, especialmente las azules, no tomar somníferos, ingerir probióticos  ,adoptar una  posición y colchón cómodos.  Finalmente  practicar la técnica respiratoria   del Dr. Andrew Weil  4-7-8, inspiración profunda en 4 segundos, mantener el aire durante 7 y exhalarlo en 8 segundos, reiterando la maniobra hasta quedar dormido. Para concluir pudiéramos llegar a utilizar la proteína melatonina de síntesis, en   5  miligramos  antes de  acostarse, ésta hormona, no sólo ayuda a dormir bien, sino que contribuye importantemente,  a prevenir el avance de la enfermedad del olvido.

 

 

 

 

Dr. Ricardo Ramírez Ramírez

Médico Pediatra (UNAM); Presidente de la Asociación Colimense de Consumidores ; activista social.

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