La industria minera en México no se ha distinguido precisamente por su respeto al medio ambiente, retribuciones justas y equitativas en salarios y prestaciones a sus trabajadores y empleados, y la seguridad de estos, mucho menos por el pago escrupuloso  de impuestos y derechos y la compensación debida por los impactos negativos al entorno por ella causados.  En Colima, el  Consorcio Minero Benito Juárez Peña Colorada, S.A. De C.V. , desde 2008 propiedad de la empresa Ternium , firma Ítalo-argentina cuyo socio principal es el indio Lakshmi Mittal, el hombre más rico de Europa y quinto a nivel mundial cuya fortuna, según la revista Forbes de abril de 2010,  era entonces de 28.7 mil millones de dólares, en las cuatro décadas que lleva ya explotando  los yacimientos ferrosos del municipio de Minatitlán y zona limítrofe con sus vecinos de Jalisco, ha observado un comportamiento depredador del medio ambiente y de las comunidades de las que ha sido un muy dañino y perjudicial vecino.

La única autoridad local que ha levantado su enérgica voz para denunciar los excesos y abusos de los prepotentes y soberbios hijos de Mittal ha sido el alcalde de Minatitlán Horacio Mancilla González: “Hace muchos destrozos en agua, el río Minatitlán está muerto, está haciendo destrozos en los bosques y eso es patrimonio de la colectividad no es de Peña Colorada; aunque ellos son dueños del terreno que compraron, pero los recursos naturales son de la colectividad y de la gente de Minatitlán”, clama el minatlitense al mismo tiempo que conmina a establecer una eficaz  coordinación de los tres niveles de gobierno “ para que la operatividad de este consorcio sea en beneficio de Minatitlán y no en su perjuicio”. Lamentablemente, el gobierno del estado se hace de la vista gorda ante la complicidad de las secretarías de Hacienda y del Medio Ambiente y Recursos Naturales; la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente y el Instituto para el Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable que, juntos y por separado, han valido para una pura y dos con queso. O lo que es lo mismo, para siete chingadas.

Con migajas en la forma de premios Peña Colorada y becas estudiantiles, la empresa minera de marras pretende acreditar un supuesto compromiso  social, pero la verdad es que, candil de la calle, no atiende los justos reclamos de los habitantes de Minatitlán ni le canaliza recursos al municipio para la realización de obras compensatorias como lo hace en parte, por ejemplo, la Administración Portuaria Integral de Manzanillo. El dato de que en su planta laboral menos del diez por ciento son minatlitenses, es más que revelador de cómo se las gasta. El colmo es que ni siquiera el impuesto predial le paga al H. Ayuntamiento de Minatitlán como legalmente debe hacerlo. Gandalla, en sus cálculos incluye sus terrenos como si toda la superficie fuera rústica, dejando fuera los miles y miles de metros cuadrados construidos sobre ellos. Es como si un ciudadano común y corriente sólo pagara el predial correspondiente a su lote dejando fuera a la casa en él levantada. “No es posible que una empresa extranjera con inversión de esta magnitud, y con un monto de valores de propiedades tan exageradamente alto, tenga un pago de predial risorio para el municipio”, dispara certero y a la cabeza Horacio Mancilla González.

Según la revista Proceso, “Mittal adquirió en 2003  la vivienda más cara en el registro de los negocios inmobiliarios: la llamada Casa de los Jardines en Londres, por 128 millones de dólares. Esa vivienda tiene 12 habitaciones, cochera para 20 autos, baños turcos, salón de baile, una galería de arte y una piscina en cuya elaboración se utilizaron piedras preciosas. Sus pisos son de mármol blanco como el del templo Taj Mahal, emblemático de la India. En 2004, el magnate invirtió 60 millones de dólares en la boda de su hija Vanish, que tuvo lugar en un palacete francés del siglo XVII”. Para todo esto y mucho más tiene el dueño Consorcio Minero Benito Juárez Peña Colorada, S.A. De C.V, menos para pagarles a sus trabajadores y empleados salarios y prestaciones justos y equitativos, garantizarles seguridad e higiene en los centros de trabajo, compensar debidamente a las comunidades que afecta negativamente con su actividad y pagar religiosamente los impuestos y derechos a que por ley le está obligado.

En lugar de espantarse por los justos reclamos del alcalde de Minatitlán, Horacio Mancilla López, el gobierno peraltista debe respaldarlo sin cortapisas y unir con él capacidades de negociación a fin de que el estado de cosas imperantes cambie para bien de los minatitlenses, vecinos jaliscienses y de Colima en general. Es cuánto.

EL ACABO

  • “Demandamos a los funcionarios responsables de salvaguardar la seguridad del estado, que cumplan con su deber;  y para ello deben esclarecer los hechos, de este crimen y de todos los que se han cometido en la entidad. Necesitamos que haya responsables, que haya sanciones, no pedimos más”, declaró muy sácale punta el gerente del PRI en el estado, Rogelio Humberto Rueda Sánchez.
  • Si, como afirma el caballero de Colón, “Necesitamos un equipo que acompañe al gobernador y que esté a la altura del compromiso que él tiene con los colimenses”, es tiempo ya de que lo conformen, pues la paciencia de los colimenses cuya seguridad es responsabilidad de José Ignacio, se está agotando.

Tarea política – Jose Luis Santana

 

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.