TAREA POLÍTICA

El más feliz con el reporte de la  auditoría ordinaria del año  2015 practicada por el Órgano Superior de Auditoría y Fiscalización Gubernamental (Osafig) a la nefasta administración estatal anterior,  es su titular el ex gobernador Mario Anguiano Moreno. La inhabilitación que le recetaron para ejercer cargos públicos durante 14 años no lo afecta en lo más mínimo porque metido está, y así seguirá, en la custodia de la inmensa fortuna que acumuló con su puritito esfuerzo, y en lo que menos piensa es en regresar por más en otra chamba en cualquier nivel de gobierno. En el remoto caso de que le aplicarán con todo rigor la Ley de Herodes, feliz y contento entregaría los 66.8 millones de pesos que le han fincado como multa económica, ‘peccata minuta’ comparada con los muchos cientos de millones que todo mundo calcula acumuló en los seis años como líder de la gavilla saqueadora del dinero del pueblo colimense.

Quien sí pariría chayotes si al final de la historia se las aplican, no por las consabidas inhabilitaciones para vivir del presupuesto sino por el dinero que tendrían que devolver y que representa un porcentaje de su capital personal mucho mayor al de su jefe Anguiano Moreno, es Blanca Isabel Ávalos, con iguales antecedentes que se remontan a las postrimerías del Silveriato, y a quien el Osafig le ha impuesto una sanción económica resarcitoria por 66.8 millones, cantidad que a lo mejor le ayuda a cubrir el que mató la vaca cuya pata ella solamente agarró. Por el monto de la “sanción resarcitoria solidaria”, 35 millones 500 mil pesos, destaca otro ex funcionario anguianista que la tiene atravesada, Héctor Hugo Quintero Munguía. Otra presunta saqueadora de menor monta es Josefina Carrillo Llerenas, 2 millones de pesos.

Por supuesto que todos los implicados por la auditoría ‘osafigera’ son presuntos inocentes en tanto  el Congreso del Estado y el Sistema Judicial no determinen lo contrario, pero más lo son los ocho ex diputados de la LVII Legislatura Local que “cobraron bonos ilegales hasta de 100 pesos”. Y es que los usos y costumbres del Congreso del Estado dan pie para que de sus “ahorritos” se ayude a aquellos de sus miembros que resulten nominados por el PRI candidatos a presidentes municipales como en 2015 lo fueron Óscar Valdovinos Anguiano, Colima; y Arturo García Arias, Tecomán. Cada uno de este par recibió 100 mil pesos como ayuda para sus gastos de las campañas que a pesar de ello perdieron. Los otros seis beneficiados del presupuesto del Poder Legislativo Local, con méndigos 50 mil pesos por piocha, fueron el priista Martín Flores Castañeda, la panista Gina Araceli Rocha Ramírez, el perredista Francisco Rodríguez, el petista Marcos Barajas Yescas, el ecologista Mariano Trillo Quiroz y el aliancista Jesús Villanueva Gutiérrez.

Los ocho listados en el párrafo anterior entregarían sin hacer gestos los 100 mil o 50 mil pesos que les ha impuesto el Osafig devolver, pero la puerca torcerá el rabo si a seis de ellos que se desempeñan como regidores o funcionarios en los ayuntamientos de Colima, Tecomán y Villa de Álvarez los separan durante un año de sus chamas, tiempo que locos de contento cubrirían sus suplentes que ya  andan ya copilotándolos tras las jugosas becas de 24 quincenas cada una.

Pesos contra centavos a que al final del día, como históricamente ha sucedido en Colima, otra vez, volverá a ser más el ruido que las nueces. A los peces gordos no les llegará la justicia a los aparejos, pero como le hebra siempre se revienta por lo más delegado, que se cuiden los diputados bonificados porque el humor social exige que les apliquen con todo rigor  el primer artículo de la Ley de Hilados y Tejidos.

EL ACABO

  • El gobierno de Enrique Peña lleva ya casi cuatro años culpando de todos los males que aquejan al país a quien lo antecedió en el cargo, el ex presidente de la República Felipe Calderón Hinojosa. En esta misma línea justificadora, José Ignacio Peralta el día último de este mes completará un año haciendo lo propio en Colima con el ex gobernador Mario Anguiano.
  • La evaluación del desempeño del gobierno nachista debe hacerse comparando los objetivos y metas que su titular estableció para su primer año de gobierno, contra los resultados que en el mismo periodo ha obtenido, nunca jamás con lo que planeó, hizo o no hizo, concretó o no, su compañero de partido Mario Anguiano Moreno. ¿Conocerá el concepto ‘base cero’?
José Luís Santana Ochoa

Analista político

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