Por Jesús Cuevas.

Las dos manifestaciones más importantes que recuerdo de la sociedad colimense, tuvieron fines políticos, no sociales: mismo motivo, mismo adversario, 18 años de diferencia. Fueron “Las Madres de la libertad” la manifestación social más sobresaliente que ha habido en el estado. Hace más de 20 años, en 1997, que en realidad fue nuestro 1988, con aquel descarado robo de la gubernatura a Enrique Michel. Fue en el 2015 la segunda manifestación más importante, motivada por el mismo hecho: el robo a Jorge Luis Preciado. Mismo ladrón: el PRI. No devalúo las manifestaciones en defensa de la democracia, señalo que hay, incluso, un valor superior: el bienestar de todos.

En los últimos meses se han conovocado por lo menos a dos manifestaciones que han quedado en tristes intentos. La primera, en Junio de 2017, demostró que un atropellado tiene más poder de convocatoria que quien hoy aspira a ser candidato a diputado local por el distrito 1 por “el frente”. Tristes 20 personas se pararon en la glorita del Rey Colimán con unas lonas de las cuales no recuerdo sus textos.

La última, el pasado martes 20 de Febrero (2018), llamada “Una luz por Colima”, que tenía como objetivo que cada ciudadano prendiera una veladora, símbolo de la paz que todos los que vivimos aquí anhelamos. Siendo honestos, ese martes se prendieron más veladoras en el Rancho de Villa, que en el centro de la ciudad.

Recalco que no critico el hecho de las iniciativas, las aplaudo. Señalo que, como sociedad, los colimenses hemos sido apáticos para exigir, mediante la manifestación en las calles, algo que, sin dudas, todos queremos, y a lo que todos tenemos derecho. Pareciera que no nos ha importado tocar fondo.  Será que perdimos la esperanza. Será que aprendimos en cabeza ajena, o sea de otros estados, en donde las manifestaciones, realmente no han servido para mejorar las cosas. Y es verdad, este tipo de manifestaciones no se van a traducir en resultados cuantitativos, ni deberían tener dicho fin. Deben servir para demostrarle a las autoridades, (les guste o no) las encargadas de darnos seguridad, que estamos unidos, que no nos vale la pérdida de nuestro bienestar, ni de nuestra tranquilidad.

 

El Chisguete.

El gobernador se pone de pechito. Hace tiempo señalé que a Nacho y a Pedro, no se necesitaba atacarlos, que sólo se les pusiera un micrófono, y una vez más, el gobernador lo comprobó. Hace tres años, en campaña, ni propios, ni extraños, dudaban de la inteligencia de Nacho Peralta. Hoy, con sus declaraciones inexplicables, y sus explicaciones incomprensibles, nos pone a todos a dudar de su capacidad. Y todavía faltan tres años.

Jesús CP.

"Hombre de costumbres."

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