La tendencia a la baja del Partido Revolucionario Institucional en las preferencias electorales de los colimenses inició en 1997, pero fue en la reciente elección extraordinaria de gobernador del estado donde se acentuó al haber recibió tan solo 91mil sufragios . Y esta magra cosecha pudo haber sido mucho menor si no hubieran acudido al rescate el gobierno salinista de Enrique Peña, la administración estatal interina donde manda y gobierna el líder del Otro PRI, Fernando Moreno Peña; los mapaches beltronistas y los bateadores emergentes sonorenses, mexiquenses y tabasqueños que vinieron en auxilio del lanzador multicolor en apuros, José Ignacio Peralta , que en lugar de pelotas de beis golpearon a placer cabezas, troncos y extremidades de ciudadanos pacíficos e inermes como el camionero al que ultimaron a batazos, sin que autoridad alguno hasta la fecha haya tomado nota de tales delitos electorales y del fueron común.

José Ignacio Peralta afirma que su triunfo electoral fue posible porque el PRI estatal dejó de ser “un partido de traiciones”, pero la verdad es que con los supuestos traidores a su causa imposicionista, el domingo 07/06/2015 el PRI obtuvo 105 mil votos, y ya sin ellos, el domingo 17/1/2016, 91 mil, una merma de 14 mil en menos de seis meses. Con estos últimos números su dirigente estatal, el perdedor Rogelio Humberto Rueda Sánchez, respaldado por su padrino Manlio Flavio Beltrones Rivera, transitará hacia el 2018, ocasión en la que el CEN del PRI y el Gobierno Federal tendrán otras prioridades, nada que ver con la misión única de rescatar de la quema a toda costa al candidato de Enrique Peña y Luís Videgaray, como sucedió en la reciente elección extraordinaria de gobernador de Colima.

La ventaja de 17 mil votos que el PAN le sacó al PRI el domingo 17/01/2016, superior en 4 mil a la registrada en domingo 01/06/2015, se verá ampliada en los comicios de 2018 porque José Ignacio le concede más peso e importancia a los votos verde ecologistas y panalistas que a los priistas; a los dueños de las franquicias del PVEM, PANAL y PT, que a los liderazgos y bases del PRI.
Para él valen más los 27 mil votos que el trío de oportunistas mercaderes de la democracia supuestamente le aportó, que los 91 mil que le trabajaron los priistas siempre institucionales y leales hasta la ignominia. El reparto de posiciones en la administración peraltista y de las delegaciones federales en la entidad, será claro indicador de la marcada preferencia de Peralta por los verdes, azul turquesa, rojinegros y los otro panistas liderados por Pedro Peralta Rivas y Virgilio Mendosa Amezcua. Cuando se anuncie el reparto agrario habrá un coro de lamentadas, llanto y crujir de dientes, conformado por quienes ni reintegros sacarán en la lotería sexenal.

En la euforia de la truqueada vitoria peraltista, pocos reparan en la drástica caída que el PRI sufrió en los pasados comicios y la desbandada que viene en camino de militantes defraudados en sus expectativas de oportunidades de ser y recibir. Y es que, por más que le jalen, la cobija peraltista no alcanzará a cubrir a todos los que esperan protección y abrigo en la nómina los próximos seis años, o hacer negocios en grande al amparo del gobierno estatal.

EL ACABO

• José Ignacio Peralta promete auditar todas las cuentas, obras, acciones, licitaciones de la administración anterior y actuar con base en lo que marque la ley, pero ningún pez gordo de la administración anguianista, mucho menos de la silverista de la que formó parte, será castigado ni reintegrará ni un centavo partido por la mitad de lo transferido del erario público a su patrimonio personal y familiar. Al tiempo.

• Según su propio dicho, la principal preocupación de José Ignacio es estabilizar las finanzas del estado, bajar su deuda y la inseguridad, generar empleos y combatir la corrupción en todos sus niveles, pero sobre el álgido tema del narcotráfico en la entidad, nada.

• A propósito de enchiladas, la Secretaría de la Contraloría del Gobierno del Estado ha sido como la carabina de Ambrosio, ni sirve ni funciona.

• Los panistas que el sobrino del editor califica como “decentes” son los que lidera su convenenciero primo Pedro Peralta Rivas, quien le pagó con traición a su benefactor Jorge Luís Preciado Rodríguez. Por cierto, José Ignacio Peralta es tan incluyente que hasta dos que tres priistas-priistas incluirá como funcionarios en su gobierno.

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