Cuando una célula, varias, o todas (quienes las contaron dicen estamos conformados por 50 billones) las que integran nuestro cuerpo,  enferman, nos preguntamos cómo sanaremos, especialmente ahora que ha cambiado el ancestral dogma biológico  del determinismo genético ( somos el resultado de los genes), que nos colocaba como  víctimas de nuestra herencia, poniéndonos en la antesala  de enfermedades sufridas por nuestros padres;  y la respuesta  viene de  los estudios realizados por  los doctores en biología celular y por  pioneros en la clonación de células madres, precursores de la nueva ciencia llamada epigenética ( ciencia que estudia los mecanismos moleculares, mediante  los cuales el entorno controla la actividad genética) Dr. Bruce H lipton, (biología de la creencia y biología de la transformación)y los científicos  H.F. Nijhoot (las metáforas y el papel de los genes y el desarrollo), e Irv Konisgberg,  quienes  nos ubican como coautores de nuestros genes,  concluyendo, que el entorno tiene una influencia superlativa sobre lo que padecemos y van más  allá,  al decir, que una vez que hay patología orgánica, basta con modificar el entorno, entendido como: lo que comemos, lo que respiramos, el ejercicio realizado, el descanso, nuestros pensamientos, la influencia que los demás ejercen en nosotros y especialmente el manejo adecuado de las hormonas del estrés (cortisol y adrenalina) para que las células que sufren se recuperen. En este sentido todas las enfermedades adquiridas resultan curables. Sin embargo, más vale atender a la prevención  que  sigue siendo  la esencia de la medicina.

En Colima,  por ejemplo: recibimos dioxinas( toxicas – cancerígenas) inhaladas (de azufre, mercurio, carbono y silicio) del volcán, los cañeros y del clima del carro (cuando el aire es caliente  adicionalmente libera benceno) las comemos mediante  carnes procesadas e ingerimos en líquidos que se enfriaron o calentaron en envases de plástico (esta elevación térmica libera también la hormona sintética disphenol- a, que estimula la  obesidad), también las  recibimos  en aguas contaminadas o de productos enlatados como el atún, sardina etc. Aceptamos cancerígenos como la acrilamida derivada de las papas fritas sometidas a  temperaturas superiores a los 100°c, siendo válido esto también para el consumo de galletas y panecillos de harinas refinadas, el cloruro de amonio utilizado en explosivos el sulfato de amonio y el aspartano cancerígeno los ingerimos con las hamburguesas, deglutimos cancerígenos mediante las palomitas que contienen margarina y son cocinadas en la bolsa recubierta internamente con sucedáneos del teflón. Finalmente la Organización Mundial de la Salud ha alertado sobre shampoos que contienen : formaldehido , al que se le conoce como formol, formalin, oxometano, oxido de metileno, hidrato de formil, oximetilen o fannoform, son cancerígenos, asegura la OMS.

Lo  anterior aunado a las radiaciones: solares, de los celulares y otros aparatos electromagnéticos que arriesgan a los infantes que los usen más de una hora al día, a  padecer tumores de cerebro en los próximos 30 años,  en 486  posibilidades  por arriba del no usuario; concluimos entonces, que estamos en gran riesgo; pero si la pregunta obligada  es: ¿Qué sentido tiene la vida  si prescindo de satisfactores  tan agradables? La respuesta está en relación con obligaciones y derechos de nuestra comunidad celular, como en todo: primero, limito mi exposición a estos agresores y, al mismo me obligo a llevar una dieta rica en anticancerígenos: los investigadores dicen que una dieta de primera deben ser con  tres v: verduras-variadas y vivas o bien incluir en ella : glucosinolatos del brócoli, licopenos del jitomate y sandia, anjoene, fitoquimicos y artemicina del  ajo y ajenjo, acetogeninas de la guanabana, quercetina, kamemfferol del pseudocereal quinoa y alimentos como  aguacate, avena, lechuga, espinacas, ejotes, zanahoria, cítricos, nueces, fresas, nopales, pepinos , coliflor, semillas diversas etc. Todas con propiedades nutricionales importantes, algunas  antioxidantes y probablemente  anticancerígenas.

verduras

Al final, a cada quien le corresponde decidir entre:   convocar  o rechazar  a las enfermedades y  abrazar   la muerte, si se  asoma,    o    correrla  como dice la cultura norteamericana   “ a patadas por el trasero” yo opté por lo  último,  ¿USTED QUÉ HARÍA?

Dr. Ricardo Ramírez Ramírez

Médico Pediatra (UNAM); Presidente de la Asociación Colimense de Consumidores ; activista social.

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