El estado de Colima está viviendo una época interesante en cuanto a materia de participación ciudadana se refiere, principalmente para hacer valer sus derechos en temas que son resultado del abuso o arbitrariedad de la autoridad, en distintas instancias como lo son el Gobierno del Estado o el Congreso del Estado.

Una entidad que, a leguas se nota, ha sido alienada, amordazada de muchas maneras en sus diversos gremios, agrupaciones, sindicatos o agrupaciones civiles bajo el instrumento del poder: beneficios o bloqueos.

Así pues, ha dejado un camino histórico de salida para las personas: “calladito calladita te ves más bonita”, “no reclames” “no vas a cambiar nada” “la corrupción se impone” “no lograrás nada” “cállate o te irá peor”; en otras palabras una inmovilización de la ciudadanía ante el abuso de la autoridad o poder, una subordinación descarada rayando en el servilismo de quien ostenta el poder de las estructuras de gobierno, económicas, sociales, educativas que para tal caso por la forma de su manejo vienen siendo lo mismo, una sola: estructura de miedo.

Más allá de que sea por buenos gobiernos, del partido hegemónico en el poder en el estado, se ha perpetuado por tantos años porque la sociedad ha estado inmersa en ese estado de silencio, de subordinación al miedo, viviendo o sobreviviendo en el sistema creado para sostener  a una élite a costa del atraso en el crecimiento y desarrollo del estado. Y eso es palpable, el comercio o productividad son lentos, el circulante escaso, sólo dependiente en su mayoría por la derrama del sistema gubernamental, un turismo  decadente. Pero ante todo, se evidencia cuando en las unidades sociales más pequeñas, las personas, esto se sostiene por  el silencio, por el miedo a hablar o protestar.

Una muestra de la estructura del  miedo es la reciente salida del estado de Colima de, la activista al favor del medio ambiente, Esperanza Salazar Zanil ante las continuas amenazas que recibió, de cuerdo por lo publicado por Proceso.

Dicha activista se destacó, durante un espacio de 20 años, por medio de la organización civil Bios Iguana y la creación del Museo de la Iguana, en la preservación y conservación del medio ambiente. Para lo cual participó en  luchas legales y protestas civiles que se opusieron a las acciones de gobernadores del estado – como Fernando Moreno Peña, Silverio Cavazos Ceballos, Mario Anguiano, Ignacio Peralta (como alcalde)-  que atentaban a la biodiversidad y medio ambiente del estado de Colima.

De acuerdo  a la información publicada por Proceso, Esperanza Salazar durante su mudanza fue hostigada por elementos de la Procuraduría General de Justicia del Estado. Lo cual da sentido al hecho de que Colima ocupe el  número 11 entre las 18 entidades con mayor agresión a activistas y defensores de los derechos humanos, según el informe del Comité Cerezo.

A pesar de todo, se nota ya un despertar de la ciudadanía colimense para hacer valer y respetar sus derechos ciudadanos. Entre gritos y sombrerazos, la población está dando muestras de ello,  cada quien desde su trinchera está levantando la voz y utilizando los recursos legales como las protestas pacíficas en las calles, a las fueras de los edificios de gobierno; entre ellas, las de los médicos del sector salud, las de los maestros y las más recientes las del movimiento #YONOSOY200MIL ahora OCE (Organización Ciudadana Estatal) contra el incremento en las percepciones de los diputados del Congreso de Colima, que llevó ante instancias legales y su demanda de amparo está por dar un resultado definitivo, y sumándose a la protesta de los clubes de motociclistas manifestaron su rechazo a la ley del reemplacamiento.

Seguidas de dichas protestas, aparecieron las de los adultos mayores, y las de los taxistas por la falta de palabra del Gobernador del estado de Colima a sus compromiso de campaña con este gremio.

Contra todo pronóstico, los gritos y sombrerazos están mostrando resultados que animan. Que alientan a la población a tener una participación activa, organizada y empodera en sus derechos, con el fin de re orientar las acciones gubernamentales y procurar un estado de gobernanza. Como ejemplos, aunque aún no definitivos sino mediáticos, se tienen: 1. Los diputados por acuerdo disminuyeron el rubro de PSM (previsión social múltiple) de 68 a 33 mil, según notas de prensa estatal. 2. El Gobernador del estado informó a la población que el reemplacamiento se re orienta, que no será obligatorio sino sólo para aquellos casos de autos nuevos de agencia o compra de usados.

Esto recién comienza, a medida que la ciudadanía hagamos lo nuestro, la cosa se equilibrará y entonces podremos ver una sociedad más democrática. Y resultados sin precedentes.

Guillermo Bueno

Licenciado en Administración de Empresas;  Licenciado en Educación; cuenta con dos especialidades en educación y un Posgrado en Pedagogía. Activista social.

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