TAREA POLÍTICA por José Luís Santana Ochoa.

 

Los candidatos priistas-verde ecologistas que participaron en las recientes elecciones no pudieron con la muy pesada carga negativa que para ellos fue el desastroso desempeño observado hasta ahora por el peor gobernador de la historia de Colima, José Ignacio Peralta, miembro de la clase ilustrada colimeña, bilingüe egresado del ITAM y Essex University, querido de Enrique Peña Nieto y adorado de Luís Videgaray Caso. Sus buenas campañas políticas, las interesantes propuestas que les presentaron a los electores, el proselitismo y la movilización, y el mucho dinero gastado, nada pudieron lograr ante el enorme rechazo ciudadano hacia quien en lugar de cumplir su promesa de una vida feliz y segura para los colimenses, los tiene sumidos en la inseguridad, la violencia, la penuria económica y unos muy deficientes servicios públicos de salud, al mismo tiempo que en la mayoría de las áreas de la administración peraltista campean la corrupción, el despilfarro y la impunidad.

Esta vez los beneficiarios del castigo de los electores a las  omisiones, abusos y excesos de un gobierno estatal priista no fueron los candidatos panistas sino los abanderados por la coalición “Juntos Haremos Historia” que sin despeinarse ganaron dos diputaciones federales, dos senadurías, cuatro alcaldías y 16 diputaciones locales. A pesar de que, por ejemplo, cuadros tricolores y verde ecologista valiosos como las hermanas Romero Celis, Walter Oldenbourg Ochoa, Siria Salazar, Eloísa Chavarrías Barajas, Virgilio Mendosa Amezcua y uno que otro más se aplicaron en serio y a fondo sin escatimar nada para convencer a los electores y ganarse sus votos, no pudieron avanzar por la pesada losa que sobre sus espaldas cargaron durante todas sus campañas: el nefasto José Ignacio Peralta.

El discurso justificatorio oficialista de la debacle electoral sufrida por los candidatos peraltistas se ancló en la ola lopez obradorista generada por el real hartazgo del gobierno de Enrique Peña Nieto, pasando deliberadamente por alto el hecho irrefutable de que en el estado ha sido más fuerte la condena ciudadana al pésimo gobierno de José Ignacio Peralta. Como es más fácil y cómodo culpar de todos los males de Micaela a Enrique que ya va de salida que a José Ignacio al que todavía le quedan más de tres años para seguir perjudicando al pueblo de Colima, pues entonces duro contra el primero y disimulo con el segundo.

El domingo 01/07/2018 los electores colimense castigaron a los candidatos del PRI/PVEM por los pecados de omisión y comisión de JIP como la inseguridad, la violencia generalizada, la afectación al patrimonio y a la vida de las familias, el incumplimiento del compromiso públicamente asumido de recuperar los cientos de millones de pesos que gobiernos estatales priistas anteriores les robaron a los colimenses y encarcelar a esos ladrones, la ilegal compra a precio alzado del predio “La Campana” y de los terrenos ejidales de “Loma de Fátima” donde se están construyendo las instalaciones de la XX Zona Militar, la remodelación mal planeada y peor ejecutada de un tramo la Calzada Galván, el robo multimillonario a proveedores y contratistas a través de moches, comisiones o retornos impuestos y colectados por el jefe de jefes Carlos Noriega García, Secretario de Planeación y Finanzas, etc.

José Ignacio Peralta y su gavilla de funcionarios carranclanes son los causantes de la desgracia de los candidatos priistas/verde ecologistas que por su culpa mordieron el polvo el domingo 01/07/2018 para ser luego apaleados con la diputación local plurinominal con la que graciosamente resultó premiado el todavía presidente del CDE del PRI Rogelio Humberto Rueda Sánchez, quien, cínico y vividor a más no poder, disfrutará los próximos tres años de tan inmerecida beca.

José Luís Santana Ochoa

Analista político

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