VISLUMBRES por Abelardo Ahumada.

Para nada le conviene a José Ignacio Peralta meterse en más bretes de los que ya está metido, ni generar sospechas de que se ha vinculado con empresarios para realizar negocios al amparo del poder.

Afirmo lo anterior porque hace poco menos de mes, una señora muy conocida en la ciudad de Colima, me habló para decirme que “de muy buena fuente” había podido enterarse que “el gobernador y algunos empresarios locales quieren hacer, en los terrenos que aún tiene la XX Zona Militar, un centro comercial de lujo, más o menos parecido al que se llama Andares y está en la zona dorada de Zapopan, Jal.”, y me preguntó si estaba informado de ello.

Su voz se notaba molesta, pero no pude contestarle nada porque no tenía ninguna noticia al respecto, y me dediqué a buscar otras personas que tal vez pudieran saber… Días más tarde otra voz crítica y bastante informada me confirmó la versión y dijo: “Quien hizo el anuncio de hacer una Plaza Andares adaptada a Colima fue Francisco Brun Ramos”. Y colateralmente me traspasó un video en el que se habla de que algo parecido quieren hacer EPN y sus amigos o colaboradores, como el general Salvador Cienfuegos, con los gigantescos terrenos del Campo Militar # 1, en la ciudad de México. Por lo que quedamos muy atentos a lo que aquí pudiera ocurrir.

Lo primero que logramos saber fue que dicho general habría de venir a colocar, junto con el propio gobernador, la primera piedra de lo que serán las nuevas instalaciones militares por el rumbo de la Loma de Fátima, al sur del municipio capitalino. Hecho que finalmente ocurrió el pasado 21 de marzo.

Es de creer, por lo demás, que en el ínterin deben de haberle llegado a Nacho los comentarios de inconformidad que desató aquel primer rumor, porque justo el día 22 de marzo salió a declarar que no será él quien decida el uso que se le dará a las todavía actuales instalaciones de la XX Zona Militar, sino que para ello se integrará “un grupo de [ciudadanos] expertos” en cuestiones urbanas. Y serán ellos los que decidirán qué se podrá construir en esas 14.8 hectáreas de alta plusvalía, aunque el mismo JIPS comentó que ya se han manejado tres posibilidades al respecto: dedicar esa área a crear una zona de viviendas; construir, en al menos una parte, la mencionada plaza comercial, y que se dedique otra fracción de los terrenos para ampliar el parque de la Piedra Lisa. Parque al que, por cierto, ese mismo día se refirió el Secretario de Desarrollo Urbano del gobierno del Estado, para anunciar que se derrumbará (y tal vez se reubicará) la nunca usada y fea Rotonda de los Colimenses Ilustres.

De ser cierta la integración del comité de expertos que mencionó el mandatario, JIPS se libera por lo pronto de la sospecha de que él también deseaba participar en un jugoso negocio. Esperamos que dicho comité tome, en efecto, las mejores decisiones que se deban tomar y no nada más sirva como tapadera de un negocio particular hecho con la apropiación de terrenos públicos.

CAMBIOS URBANOS. –

Y ya que hablamos de estos interesantes asuntos, no deja, por otra parte, de ser motivo de curiosidad el hecho de que el ciudadano gobernador hoy esté promoviendo en la ciudad de Colima algunos cambios y mejoras que él mismo no pudo, o no quiso emprender cuando le tocó ser presidente municipal. Aunque es fácil deducir que muy en el fondo de su ego quiere que no sólo críticas y comentarios agrios se expresen sobre su gestión, y que finalmente se diga algo bueno de lo que logró hacer durante su mandato.

En ese mismo sentido son de notar los avances que se han tenido en la remodelación de aproximadamente tres cuadras de la Calzada Galván, aunque para mi gusto observo que la glorieta de la Piedra Lisa está demasiado extensa y estrangulará, por decirlo así, el tráfico, al quedar el arroyo de la calle de un solo carril en ambos sentidos.

Pero analizando el lado positivo, se mira que con el “mobiliario urbano” y las muy modernas luminarias que le están poniendo al pie de la banqueta, es claro que la porción remodelada se verá bonita y beneficiará sobre todo a los peatones, que no dudo muchos le tomen el gusto como al andador que también el gobierno de JIPS embelleció en Comala.

Algo, sin embargo, que tampoco me cuadra es que, sin minimizar de ningún modo el probado talento del gran maestro Rafael Zamarripa, se vaya a colocar, sobre la mencionada glorieta, una réplica (presuntamente ¿interactiva?) de la Piedra Lisa, siendo que ahí está la original, a poco menos de 150 metros. ¿Qué caso tiene construir un monumento artificial cuando ya hay uno que con un poco de ayuda humana construyó antes la propia naturaleza? En fin. Ojalá que lo que se construya allí no corra después con la misma suerte que la inservible y adefésica Rotonda de los Colimenses Ilustres.

Y antes de cerrar el tema, vale la pena exponer otra pregunta: ¿Fue pura y sencilla casualidad que el tramo que se decidió modernizar sobre la dicha Calzada Galván sea el mismo en que se halla instalada aún la XX Zona Militar, justo frente al sitio en donde se pensaba construir un centro comercial de lujo?

Sería muy bueno que el secretario de Desarrollo Urbano respondiera esta interrogante, pues como precisé arriba, el gobierno estatal debería evitar el sospechosismo, no vaya a ser que, complicados por las sospechas, ninguno de sus candidatos gane algún cargo en el proceso electoral en curso.

BRONCA SOBRE RUEDAS. –

De conformidad con la secretaria de Vialidad del multimencionado gobierno estatal, la prueba de los nuevos autobuses urbanos que se trajeron hace como cuatro semanas fue todo un éxito, pues demostraron que no sólo brindan un mejor servicio a los usuarios, sino que están mejor diseñados y son muchísimo más amigables con el medio ambiente, porque, comparados con los que actualmente andan circulando por las calles y las avenidas de las cuatro principales ciudades de nuestra entidad, reducen un 70 por ciento los índices de contaminación y no emiten partículas pesadas “que no se ven pero se respiran”.

Y como derivación de la prueba exitosa, Gisela Méndez anunció que los autobuses viejos deberán ser cambiados de aquí al año que entra. Anuncio que les cayó a los concesionarios peor que si les hubieran echado una cubeta llena con hielitos. Puesto que para ellos, ese cambio de sus vehículos representa un cambio que no pueden (o no quieren) hacer. Según lo declaró inmediatamente Zenén Campos Beas, uno de los líderes del transporte urbano actual, quien se animó a declarar que así como no hay diálogo con la funcionaria de Vialidad, tampoco lo hay con el gobernador, no obstante que hay aproximadamente “doce mil familias” en la entidad que directa o indirectamente viven de los servicios que se brinda el transporte.

Sintiendo que tales decisiones lesionan los derechos y la economía de él y sus representados, el líder de los transportistas avisó que se defenderán legalmente a como dé lugar, y que están resintiendo esa presión porque, según se observa, la secretaria está buscando el modo de “tronar” a los concesionarios para que otras personas que sí pueden comprar las unidades nuevas, hagan negocios con el transporte.

En respuesta, varios días después, la funcionara volvió a tocar el tema y sentenció: “La obligación del Gobierno del Estado no es resolverles el ingreso a los concesionarios, sino resolverle la movilidad a la población”. Y luego agregó que los concesionarios ven el problema con un criterio individualista, sin ver el sistema de transporte como un todo, y les aconsejó que cambien su perspectiva de concesionarios a empresarios para que les vaya mejor.

No puedo negar que ambas posiciones tienen alguna razón de su parte. Es de esperar que autoridades y concesionarios lleguen finalmente a un acuerdo en el que ganen ellos, pero los usuarios también. Como debería de ser.

Abelardo Ahumada

Crónista y Profesor

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