Repentinamente aparecieron en los reflectores mediáticos 3 de los ex presidentes de nuestro país para opinar o participar en diversos temas de la agenda política nacional, haciendo caso omiso de la regla no escrita del sistema político mexicano de que “calladitos los ex presidentes se ven más bonitos”, Vicente Fox, Felipe Calderón y Carlos Salinas de Gortari han hecho acto de presencia nuevamente en la política nacional.

La espontaneidad y la coincidencia no tienen cabida al razonar las causas de sus apariciones. Claramente se observa un patrón en las reapariciones de los 3 ex presidentes: la reforma energética. Los 3 quisieron emprender dicha reforma en sus respectivas administraciones, pero un congreso dividido y su falta de liderazgo y capacidad política en el caso de Fox y Calderón fueron el impedimento para hacerlo, falta de tiempo en su apretada agenda por estar ocupado vendiendo diversos activos de la nación conforme a su política neoliberal, fue la causa de impedimento de Salinas.

Fox y Calderón se afirman como sempiternos luchadores sociales, que consideran su participación en sus respectivas fundaciones como una extensión de la responsabilidad social que cumplieron al frente del país. Carlos Salinas, simplemente sale a decir lo de siempre: que su gobierno fue non plus ultra, y que en buena medida, lo que hoy se hace, fue por las piedras angulares que en su sexenio él estableció. Como si el bienestar y la prosperidad florecieran por decreto verbal del Doctor Salinas.

Sería ingenuo pensar que su persistencia por ser protagonistas de la vida pública posterior a la culminación de sus mandatos sea porque 6 años no les alcanzaron para “trabajar en beneficio de México”. Parece ser que no conciben su existencia ya sin la fama y el reflector, pero sobre todo sin saciar su inconmensurable ambición de dinero y poder.

Seguramente los 3, en sus respectivos ejercicios del poder, tuvieron presiones, compromisos o simpatías por empresarios que pretendían invertir en el sector energético, anteriormente imposibilitados por los candados a la inversión privada en dicho ramo. Ahora que la reforma energética lo habilita y en espera de sus disposiciones legales reglamentarias, los ex presidentes están ávidos de una rebanada de ese gran pastel para sí o para los suyos, empresarios o amigos afines, o inclusive prestanombres.

¿Reaparecen para continuar sirviéndole a México desde diversas trincheras? Que se los compre quien no los conozca.

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