Vislumbres

Preciado y el Diario.

A mediados de la semana pasada se generó una curiosa y extraña coincidencia entre El Equipo de Diario de Colima y Jorge Luis Preciado, su villano preferido:

El día 29 de septiembre, en uno de los segmentos del Jueves Político, dicho periódico afirmó que el gobierno federal no estaba apoyando suficientemente a Nacho y que “otro factor del crecimiento de la inseguridad [en nuestro estado] es el desdén del Gobierno Federal por Colima; ahora y antes, eso ha sucedido. El régimen de Enrique Peña Nieto debe apoyar más al estado en el combate a delitos que, además, son del orden federal”.

Dos días antes, por su parte, Jorge Luis presentó ante el Senado “un punto de acuerdo de urgente resolución” para que sus colegas se decidieran a exhortar “respetuosamente al Titular del Ejecutivo Federal para que envíe elementos de las Fuerzas Armadas Mexicanas al Estado de Colima para contrarrestar la inseguridad que se ha generado en la entidad”.

Todo ello avalado en un documento que, como dicen en el rancho, muestra  pelos y señales acerca del crecimiento casi exponencial de los asesinatos en nuestra entidad, de enero de 2016 a la fecha.

Ignoro si tal “punto de acuerdo” fue aprobado por los senadores pero, como dije arriba, es  notoria la gran coincidencia que sobre este tema tienen propios (Diario de Colima) y extraños (Jorge Luis Preciado). Lo que le da al tema un muy alto grado de certeza: en seguridad estamos muy mal.

Repuesta pronta.

Dicha coincidencia de preocupación y temática parece haber rendido sus primeros frutos, porque apenas acababa de pronunciar JIPS su primer y desangelado Informe de lo poco que ha podido hacer durante los meses que lleva al cargo, cuando se dejaron venir, como en avalancha, algunos de los más prominentes integrantes del gobierno peñanietista para darle, este lunes 3, tremendo espaldarazo a quien hace apenas tres semanas vio ennegrecido su panorama político tras la renuncia de su amigazo Videgaray a la Secretaría de Hacienda.

Ahora, cuando casi medio gabinete federal se vino con José Ignacio a pasear y tomar la foto en la colonia de El Tívoli (la vez anterior fue en La Albarrada), resulta que dicha comitiva estuvo encabezada por Miguel Ángel Osorio Chong, controvertido secretario de Gobernación, y fortísimo aspirante a la candidatura presidencial del PRI para suceder a EPN.

Visita que contrasta notablemente con la presencia de uno de los invitados especiales que desde la camotera Puebla vino a escuchar el mensaje que, como complemento de su primer informe de gobierno, Nacho dirigió a la “selectísima concurrencia” que la noche del sábado 1° de octubre se dio cita en la luneta y las plateas del, ese día exclusivo Teatro Hidalgo. Me refiero, por supuesto, a Rafael Moreno Valle, gobernador panista de Puebla, quien tiene también muy bien puestas sus miras en la sucesión presidencial de EPN. Un individuo que con el que también hace muy poco  estuvo Peralta Sánchez departiendo en la Casa de Gobierno, cuando el poblano vino a Manzanillo, para encontrarse con la alcaldesa porteña y su gente de mayor confianza.

Si uno ve, entonces, a Nacho departiendo tan seguidamente con Rafael Moreno Valle ¿qué pensará al respecto Miguel Ángel Osorio Chong? O ¿será posible que ni siquiera esté enterado?

Los hechos, sin embargo, llevan a las mentes más calenturientas en materia política a pensar que para la sucesión presidencial Nacho ya tiene encendidas un par de veladoras de distinto aroma y color. ¿Será?

El asunto de las teles perdidas.

El miércoles 28 de septiembre, el “portal de noticias Animal Político” informó que, de conformidad con una revelación hecha ese mismo día por The Wall Street Journal, “el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto recibió sobornos por parte de las empresas que eligió para la repartición de televisiones para la transición digital entre 2014 y 2015”. Y que en vez de haber hecho las licitaciones de ley, “impidió que Samsung (la mayor empresa productora de televisiones en México) ganara el contrato de [fabricación y compraventa], mientras que un tal Rodrigo Ramírez, que “se desempeñaba como jefe de Finanzas de la SCT”, le pidió a otras empresas, que se beneficiarían con la compra millonaria, de un pequeño soborno de entre los “12 y los 18 dólares por cada televisión comprada”.

Con esta revelación de The Wall Street Journal, se revivió el escándalo que se desató en febrero de este mismo año, cuando dicho  “Animal Político” reveló que “La Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) no sabe en dónde están 398 mil 775 televisiones digitales compradas para repartir en 2014 con miras al apagón analógico, según el informe de la Auditoría Superior de la Federación”.

“Los aparatos son parte del programa para la Transición a la Televisión Digital Terrestre, pero aunque se documentó que se compraron, no se entregaron y permanecieron almacenados, la SCT les perdió rastro y no cuenta con un registro de su ubicación”.

“El monto equivalente por estas televisiones digitales perdidas es de 985 millones 636 mil 216 pesos de los que no se cuenta registro sobre su destino, determinó la ASF en el informe de la Cuenta Pública 2014”.

No quiero decir con esto que nuestro actual gobernador se haya coludido con el Jefe de Finanzas de la SCT, para recibir su parte por las televisiones compradas, ni que él mismo sea responsable del extravío de ese montonal de aparatos, ni de los 985 millones y pico que tales pérdidas significarían, pero no se nos debe olvidar que él fue Subsecretario de Comunicaciones de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) en el año que se menciona, y que como tal anduvo metido en el reparto de las televisiones digitales.

MAM, el Osafig y otro dinero “perdido”.

Los documentos oficiales son, a veces, tan intencionadamente mal redactados que representan un verdadero margallate para los lectores, pues como dicen ahora los muchachos, queda uno “de a seis” frente a lo que pretenden aclarar o precisar.

Menciono lo anterior, porque el resumen del informe que el hoy súper-famoso Osafig (Órgano Superior de Auditoría y Fiscalización Gubernamental” acaba de presentar, se presta para confundir a cualquiera.

Sea como sea, sin embargo, dicho Órgano de Fiscalización está proponiendo que al ex gobernador Mario Anguiano Moreno y a unos 35 de sus más cercanos colaboradores se les culpabilice y sancione por “por conductas que redundaron en la sustracción de recursos públicos de la hacienda estatal”, bajo la supuesta modalidad de “desvío de recursos […] hacia fines distintos a los autorizados en el Presupuesto de Egresos 2015”. Todo eso por un total de 66 millones 800 mil pesos.

Si uno traduce tan elegantes palabras a un lenguaje llano y sencillo, la trama que dicho documento encierra sería la un burdo caso de robo. Pero sustracción y desvío se oyen más bonito.

En cuanto a las sanciones que dichos funcionarios recibirán, estaría la devolución de algunos montos proporcionalmente similares a la responsabilidad que cada uno ellos tuvo, y su inhabilitación para ocupar cargos públicos, también por un tiempo proporcional a su participación en el asunto. Aunque realmente todo eso está en veremos, porque la nota cierra diciendo que “ese informe lo retomará la Comisión de Hacienda del Congreso del Estado, para llevarlo al pleno, donde se ratificarán o modificarán las sanciones propuestas por el Órgano Superior de Auditoría y Fiscalización Gubernamental”. Lo que casi equivale a vaticinar que no pasará nada.

Cuchara grande.

Como novedad extra se supo que ese mismo Osafig reclamará la devolución de los 300 mil pesos que se birlaron seis de los diputados anteriores. Y 200 mil más a otros dos que, mita y mita, se despacharon con la cuchara grande: Oscar Valdovinos y Arturo García, quienes pasándose de lanzas, se auto-asignaron un pequeño bono de “compensación extraordinaria” por los trabajos que realizaron “en el ejercicio de sus funciones”.

Al bote habría de parar toda esa runfia de ca…nijos. Y no nada más quedar inhabilitados para no robar durante algunos meses o algunos años más.

“Te pago para que me revises”

Ya casi para finalizar la década de los setentas, el entonces presidente José López Portillo tuvo un exabrupto durante su informe y, refiriéndose a la prensa crítica (poquísima y medidita que había entonces) gritó: “¡[Tal parece que] les pago para que me peguen!” Y luego maniobró para cambiar de directiva al Excélsior.

Hoy, aquí en Colima, la organización pro-empresarial, disfrazada de ciudadanía consciente: “Cómo Vamos Colima”, insiste que “requiere ocho millones de pesos en financiamiento para poder emprender una revisión exhaustiva del trabajo Gobierno del Estado y las administraciones municipales”. Insólito requerimiento frente al que más insólitamente también, el Gobernador dio a entender que está de acuerdo, porque les dijo que “existe plena apertura para que se audite y revise el trabajo que emprende su administración”.

“¿Te pago para que me audites?”. Sencillamente increíble.

Abelardo Ahumada

Crónista y Profesor

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