Alex Berber
Comm Politics
 
            La llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos ha sido el pretexto perfecto para iniciar una cruzada de victimización hacia Enrique Peña Nieto y un movimiento supuestamente nacionalista, que además de falso es de doble moral, cuyo símbolo representativo ha sido la de utilizar una bandera mexicana ondeante en redes sociales, a la espera de que esta estrategia salve al gobierno mexicano del repudio social, a unos días de que se geste un nuevo gasolinazo que de un sopetón regrese a la sociedad mexicana a su golpeada realidad.
            Los sectores que se han “unido” para tratar de rescatar el nacionalismo mexicano, son aquellos que en su momento defendieron y justificaron el alza a las gasolinas de inicios de 2017, el cual generó nada más que problemas para una de por sí ultrajada economía familiar mexicana. Ya se preveía, desde antes de la llegada de Trump, que tal sería el distractor que desde el gobierno mexicano se impulsaría para enterrar la ofensa gubernamental en el olvido.
            Así que Trump se ha convertido en la noticia obligada de los medios de comunicación más importantes del país, y el seguimiento, casi minuto a minuto, de las acciones y los twits del presidente americano, se han convertido en agenda mediática. También, fue la instrucción para los gobiernos estatales, tanto que vimos a Ignacio Peralta reunirse con gente a la que nunca recibe en Casa de Gobierno (y que seguramente están en interminables listas de espera), anunciar en un evento público “apoyo incondicional” al gobierno de Peña Nieto, congruente hasta eso, después de que Nacho fuera de los pocos gobernadores que prácticamente aplaudieron, y de paso justificaron, el gasolinazo.
            Para fortuna de todos nosotros, hay algunos sectores que también han aprovechado para recordarnos que el problema no es Trump, no es el revés del TLC, ni tampoco es heroica la suspensión del viaje de Peña Nieto a Washington, el verdadero problema de México es nuestro gobierno; más que aliados del pueblo, desde los años cincuenta los tres poderes mexicanos han sido poco menos que dóciles seguidores de las doctrinas Monroe que se han dictado desde el Despacho Oval de la Casa Blanca; tanto, que 80 años después de la expropiación petrolera, nuestro petróleo ha regresado a manos estadounidenses y extranjeras, para que tengamos el “honor” de comprar gasolina “Made in USA”.  
            Más risa da el hecho de que se sugiera que Peña Nieto y, sobre todo, “el canciller” Videgaray, tienen alguna oportunidad al negociar con Trump y los hombres fuertes de su gobierno, cuando ni siquiera los históricamente amistosos canadienses quisieron apoyar la posición mexicana, específicamente en el tema del TLC. No olviden que somos el patito feo de Norteamérica.
            Los mexicanos debemos entender, antes de alguno se envuelva en una bandera mexicana y se lance desde las alturas, que el detonador de nuestros problemas internos no es Trump, es nuestro gobierno; no por odiar a Trump vamos a conseguir que baje el gasolinazo. Eso sólo lo conseguiremos con un verdadero estadista (dijera Federico Rangel), un verdadero Jefe de Estado.
            Pase de salida…
 
El tema de la Ley de Movilidad tuvo sus sorpresitas nada agradables; me refiero a la implementación de verificaciones vehiculares y la obligatoriedad del dueño del auto de tener seguro con cierta cobertura. Si bien las verificaciones son la “innovación” de las ciudades más contaminadas y con gran densidad vehicular en sus calles, también puede convertirse en un golpe para la economía familiar, aunque ya se haya dicho que éstas no tendrán costo. Habrá que estar alertas del tema de la corrupción, por mucho que nos digan que la actual administración peraltista es poco menos santa que la Virgen María.
                       
Pase de salida 2…
 
¡Se los dije! Que el Gobernador Ignacio Peralta haya encabezado el anuncio del “ceviche más grande del mundo” fue un error mayúsculo; se ha convertido en una mancha más para su joven pero desgastada administración, y en redes sociales le ha dado un nuevo mote: #LordCeviche, o si se quiere, el mote que le puso el columnista Javier Montes Camarena, “Ignacia la Cevichera”. Insisto que si el Gobernador hubiera estado bien asesorado, al menos ya tendría un apodo menos (o dos); cuando aplaudió el gasolinazo se vio mal, pero resultaba comprensible dada su ultraderechista-clasista formación académica, sin embargo, la mofa que se ganó por ¡¡anunciar un ceviche!!, resultaba altamente prevenible.
Pase de salida 3…
 
CANIRAC Colima luce altamente fortalecida después de la reelección de su presidente, Sergio Contreras, quien a bien tuvo aprovechar el marco de la visita de su presidente nacional, Hugo Vega, para anunciar que no habrá incrementos significativos de precios de los restauranteros hacia los comensales, pese al gasolinazo y el alza en los insumos. La sensibilidad social en este tema, y la unión que mostraron ante la presencia del Gobernador Ignacio Peralta y el alcalde capitalino Héctor Insúa los coloca como la cámara mejor posicionada en la actualidad, con gobiernos de todos los colores y sabores.
 
Alex Berber

Autor del libro "El hacedor de goles ha muerto"

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