Diurnarius por Miguel Ángel Sánchez Romero.

La celebración del día internacional de la mujer, en está ocasión en México tendrá un nuevo significado, debido a las reformas a leyes y reglamentos que se han venido realizando desde hace algunos años a la normatividad electoral, en pro de la equidad, paridad y género, entre hombre y mujeres, lo que pareciera ser un logró histórico para la población femenina del país, que ahora gracias a la Ley y no a su capacidad, tienen garantizadas por primera vez, el cincuenta por ciento de candidaturas que estarán en disputas el próximo primero de julio; situación que vino a modificar el escenario político-electoral de todo el país y en todos los partidos políticos, que ahora tendrán que adaptarse a esta cuestionable normatividad electoral, que más que garantizar un equilibrio,  pone en riesgo la gobernabilidad y desarrollo de municipios, estados y de la propia nación.

Si bien es cierto, que gracias a la reformas a la normatividad electoral, en los próximos meses veremos a un gran número de mujeres en campaña pidiendo el voto; pero, también es cierto que no todas estarán ahí por su capacidad, liderazgo,  competitividad o como resultado de un proceso interno democrático de selección, sino porque se ocupaban ahí para cumplir con la Ley, y no porque fueran mejores o le hubieran ganado en igualdad de circunstancias a un hombre o a otra mujer la posición; la realidad es que en la mayoría de los casos lo que tomaron en cuenta los líderes partidistas de las féminas para otorgarles candidaturas, fue su lealtad a un grupo, los favores que han hecho o simplemente para bloquear a una persona de otro grupo o fracción del mismo partido; pero está manera de seleccionar candidatas no fue exclusivo de un solo instituto político, sino que prácticamente todos aprovecharon el feminismo electoral para hacer de las suyas.

Sin embargo, el hecho de que los partidos políticos hayan postulado como candidatos y candidatas al cincuenta por ciento de hombre y mujeres,  por ningún motivo garantiza o quiere decir que los ciudadanos tendrán mejores gobernantes o legisladores, lo único, es que quizá se vean más mujeres como representantes populares, pero eso aun depende de que ganen la elección por la que competirán, pero aun así se corre riesgo que lleguen a las alcaldías, gubernaturas o Congresos más Carmen Salinas, Ana Guevara, Itzel Ríos, Meily Romero, entre un gran número de mujeres que han resultado no solo ser una decepción, sino un insulto para la población y un lastre para las mujeres que a fuerza de trabajo y forjando su liderazgo, le han competido y ganado las posiciones  tanto a hombres como a mujeres, sin la necesidad de esperar a que una Ley electoral les facilite el camino; a  ellas son a las que en realidad les debemos hace un reconocimiento este 8 de marzo.

Si bien es cierto, que se debe garantizar la igualdad entre hombre y mujeres, en todos los ámbitos de la vida política, económica, social y cultural del país; pero también es cierto que se debe de garantizar los equilibrios y la gobernabilidad del Estado, sin anteponer criterios sui géneris, que hasta cierto punto resultan antidemocráticos e inquisitorios, el imponer cuotas de genero a los partidos políticos no solo limitó la participación de sus militantes en sus aspiraciones de ser votados, sino que provocó inestabilidad dentro de los partidos políticos; solo esperemos que no resulte contra producente para la población, y que en realidad las mujeres sean la solución a los problemas de corrupción, opacidad, inseguridad y crisis que se vive en México.

miguelinosan@yahoo.com.mx

Miguel Ángel Sánchez Romero

Analista Político

miguelinosan@yahoo.com.mx

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