Columna El burladero

Se dice que se conoce la verdadera calidad de una ciudad por el estado que guarda sus sistema de transporte público, ciertamente México da mucho que desear en ese caso, pero al hablar particularmente de la zona conurbada de Colima nos quedamos con la boca abierta de la impresión.

El ser una ciudad pequeña debería de tener sus ventajas, pero como en muchas partes de nuestro país sufrimos del abandono por parte de nuestras autoridades en materia de las opciones de vialidad pública. Rutas inconsistentes, colonias por donde no pasan taxis ni camiones, falta de infraestructura para paradas, calles y avenidas dañadas, paupérrimos intentos de ciclovías por la obsesión de dar preferencia al automóvil privado encima del peatón hacen que sea algo complicado moverse de forma cómoda y accesible.

Ante los problemas señalados han llegado las mototaxis, algo relativamente novedoso en la zona conurbada de Colima y Villa de Álvarez pero ya visto en otros Estados y países. Dichos vehículos han estado dando su servicio en colonias a donde ni taxistas ni camiones van, además de que cobran un precio bastante accesible para la población, aclaro que procuraré dejar de lado el tema de quién es dueño de las concesiones, creo que la importancia del asunto va más allá de esa situación que se da por el abuso de poder.

Por razones obvias mucha gente verá a las mototaxis como una solución para los problemas del transporte público, pero se debe de tener claro que no lo son, es poca la gente que transporta, no cumplen con la seguridad necesaria y necesitan una regulación legal ya que actualmente no se encuentran contemplados en nuestro marco jurídico. 

Las fallas de los nuevos transportistas no son un punto a favor de los taxistas que quieren prohibirlos, debe quedar claro que todos tenemos el derecho a un trabajo digno, el problema del asunto se encuentra en la necedad de los políticos a solucionar de forma real el problema, hasta la fecha solo se han dedicado a luchar en flancos erróneos, o sea ganar partidarios sean del gremio taxista o del mototaxista, mientras distintos bandos se enfrascan en la encarnada lucha para regularizar o no estos últimos, el verdadero perdedor es el ciudadano. 

Para un servidor la regulación del mototaxi debe de ser ya, pero se tienen que solucionar las causas que generaron este problema, habrá que expandir las opciones para el transporte, buscar alternativas limpias, comenzar a centrarnos en el peatón, incrementar el rango presupuestario para ese rubro y sobretodo eliminar los monopolios que existen dentro del transporte, mientras más opciones existan mejor será el servicio.

Estoconazo

Recientemente en compañía de integrantes de la «Peña Taurina Libre Tomás Abaroa» realizamos un viaje a la ganadería de San José de Buena Vista en el municipio de San Felipe Torres Mocha, en el Estado de Guanajuato, es la segunda ganadería que he tenido la fortuna de visitar y en este viaje me pude dar cuenta de dos cosas; la primera es la gran diferencia que existe en la bravura de las distintas ganaderías, ciertamente los toros de San José resultan tener una bravura que los hace más complicados de torear, incluso un gran banderillero nos dijo que no cualquiera se para enfrente de una de esas bestias.

La segunda cosa que pude ver es la vasta importancia ambiental que representa una ganadería de bravo, es impresionante la gran reserva natural que se dan en estas, una inmensa cantidad de fauna y flora que muestra quienes son verdaderos ambientalistas.

Fernando Herrera

Licenciado en Ciencia Política y Administración Pública por la Universidad Autónoma de Guadalajara y Secretario de la Peña Libre “Tomás Abaroa”.

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