TAREA POLÍTICA

Los sindicatos que agrupan a los trabajadores al servicio de los diez ayuntamientos del estado han acumulado tal número de prestaciones laborales a favor de sus agremiados que ya no hay dinero que alcance. Sus exigencias de cada vez más y más beneficios no sólo se han salido de madre sino de las posibilidades de cualquier presupuesto por suculento que sea como el de la administración municipal porteña, por ejemplo. Desde hace rato ya, ayuntamientos como el de Tecomán o Villa de Álvarez, por citar sólo dos ejemplos, no pueden con el tercio, han debido recurrir al endeudamiento, a la enajenación de bienes comunales y al auxilio Federal para cumplirles a los líderes sindicales sus exigencias sin límite ni control en lugar de “llegar a acuerdos y revalorar lo que sí se puede pagar y lo que no”, tal como propone proceder el presidente municipal de Coquimatlán Orlando Lino Castellanos, a quien en días pasados sus trabajadores sindicalizados le declararon paro laboral sin que otros ayuntamientos en su misma condición alzaran sus voces condenado el hecho ni expresaran su comprensión y comprometieran su solidaridad como compañeros del mismo dolor.

Fuera de madre, de presupuesto y de mercado, así se encuentra la privilegiada casta de los trabajadores sindicalizados que tienen a su servicio, y no al revés, a  los gobiernos municipales democráticamente elegidos. Los alcaldes y sus cabildos tienen la autoridad formal, la legitimidad de las urnas, pero el poder real lo ejercen los líderes sindicales que se ha eternizado en los cargos y le imponen condiciones a la sociedad. En medio, los paganos ciudadanos que trabajan más y reciben menos que los trabajadores sindicalizados municipales a quienes mantiene. Es hora ya de ventilar públicamente lo que le cuesta al pueblo mantenerlos y lo que realmente trabajan y aportan para servirlo.

Lino Castellanos argumenta con sobrada razón que “Los sindicalizados actualmente tienen 88 prestaciones que son difíciles de cubrir para la comuna dado que los egresos son mayores a los ingresos, situación que se debe arreglar de raíz con el Sindicato, pues aunque se ha intentado conseguir recursos extraordinarios tanto de la Federación como del Gobierno Estatal, esto solo me ayudaría a ‘patear el bote’, pero eventualmente la situación volvería a ser la misma” (como en el caso de Tecomán donde llevan más de quince años entrampados por la exigencias del sempiterno cacique sindical Audelino Flores Jurado, habría que agregar), explica y argumenta el alcalde coquimatlense Orlando Lino Castellanos que no pudo cubrir en tiempo y forma la nómina municipal correspondiente a la segunda quincena de agosto anterior porque no tuvo ‘cash’ suficiente “debido a un adeudo en el rubro del Impuesto Sobre la Renta (ISR) de 2015, el cual asciende a 1 millón 350 mil pesos y que de no pagarse generaría una multa de 600 mil pesos, pasivo que generó su antecesor en el cargo Salvador Fuentes Pedroza.

 “Ahorita no es posible ni pagar completa la nómina, cómo podemos pensar en pagar la prestaciones que también son muchas, tienen todo mi respeto (….) ocupamos entrar en un análisis y gente técnica que nos apoye y resolverlo de manera técnica y no política, son 88 prestaciones las que tienen los trabajadores de Coquimatlán, son muchas (…) tenemos que revalorar que sí podemos y que no podemos pagar ahorita”, mismo ejercicio que debieran realizar los restantes nueve alcaldes más rápido que inmediatamente aprovechando el viaje, y no esperar a que a todos les llegue la lumbre a los aparejos como a Orlando Lino Castellanos, Coquimatlán; José Guadalupe García Negrete, Tecomán; y Yulleny Cortés León, Villa de Álvarez, por ejemplo.

No sólo deberá revisarse en serio y a fondo, de manera integral, el esquema de sueldos y prestaciones de los trabajadores al servicio de los ayuntamientos, sindicalizados y de confianza, sino también sus estructuras de organización y la conveniencia de ensayar otras formas distintas a la laboral de prestar los vitales servicios públicos municipales sin asustarse por términos como ‘outsourcing’ o privatización, por ejemplo.

EL ACABO

  • La propuesta que hace el presidente municipal de Coquimatlán Orlando Lino Castellanos de “llegar a acuerdos y revalorar lo que sí se puede pagar y lo que no”, debe encontrar eco y respaldo en los nueve alcaldes restantes del estado que no deben reparar en siglas ni colores partidista para entrarle de una buena vez de manera conjunta al tema. La misma actitud deben observar los poderes Ejecutivo y Legislativo locales. ¿O no?
  • Desde Tecomán, Audelino Flores Jurado, Secretario General del Sindicato de Trabajadores al Servicio del Ayuntamiento, grita a los cuatro vientos “que la relación con la actual administración ya se está complicando porque el ayuntamiento y las otras dos instituciones públicas han dejado de cubrir las partes importantes de los recursos de los trabajadores”. Que se la compre quien no lo conozca ni sepa de qué pata cojea.
  • Duro, tupido y mucho le sigue lloviendo en su milpita a Enrique y Luis, padrinos de José Ignacio, sin que éste y sus perras bravas salgan a defenderlos.

 

 

José Luís Santana Ochoa

Analista político

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