TAREA POLÍTICA 

Sabedor de que nada bueno le augura al PRI en las elecciones presidenciales de 2018 sino todo lo contrario: una paliza electoral, José Ignacio Peralta ya hizo los amarres correspondientes con su colega gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle Rosas, empeñado éste en convertirse en candidato del PAN a primer mandatario del país. De entrada, puso al servicio de la causa camotera a sus huestes lideradas por su primo Pedro “El más priista de los panistas” Peralta Rivas, organizador de la reciente visita a la entidad del poblano a quien no le importó dejar en la intemperie a sus paisanos damnificados por la tormenta tropical “Earl” por tal de promoverse entre los dizque empresarios colimenses.

No es la primera vez que un gobernador priista de Colima se involucra en un proyecto ajeno al de su propio partido. Hay que recordar que el finado Jesús Silverio Cavazos Ceballos respaldó hasta a la ignominia al en 2006 candidato del PRD a presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, a través de sus entonces aliados perredistas Jesús Orozco Alfaro, Mario Anguiano Moreno, Armando González Manzo y Reneé Díaz Mendosa. Si “El peje” hubiera amarrado la victoria  que el sistema le hizo tablas, los bonos de Jesús Silverio y su pandilla se habrían ido por las nubes, misma posibilidad que ahora tiene bien calculada José Ignacio para haberse embarcado en el proyecto moreno vallista.

La total apertura y trato de aliados incondicionales que los medios locales de comunicación peraltistas mostraron ante la visita hace unos días de tan importante señor, y la calurosa acogida que en Casa de Gobierno el mismo José Ignacio le dio a Don Rafael, son claros indicadores de la simpatía y el respaldo que el previsor grupo en el  poder local tiene para quien ve ya sentado en la grande el 1 de diciembre de 2018, amén del discurso de su primo pronunciado el fin de semana anterior en Manzanillo ante los nacho-peraltistas porteños que lo involucra. Si Moreno Valle Rosas logra, primero, la candidatura del PAN a la presidencia de la Republica,  y luego la victoria electoral el primer domingo de junio de 2018, José Ignacio tendrá hecha la machaca para transitar feliz y contento la segunda mitad de su mandato o ser invitado a integrarse al eventual gabinete federal de Moreno Valle Rosas.

José Ignacio sabe que ni yendo a bailar a Chalma levantará ningún candidato presidencial priista ligado a sus muy devaluados amigos Enrique Peña, Luis Videgaray y Aurelio Nuño, visión compartida por sus aliados políticos otro priistas y otro panistas. Por ello no se va a suicidar jugándosela con un priista que iría directo a la derrota electoral; al contrario, calculador, se ha integrado en cuerpo y alma al proyecto que ve ganador, el encabezado por el gobernador panista de Puebla, Rafael Moreno Valle Rosas.

Los antecedentes priistas del gallo formalmente panista de JIP le ayudan a entenderse con sus antiguos compañeros de partido como lo fueron los ex gobernadores poblanos Melquiades Morales Flores y Manuel Bartlett Díaz, así como con quienes compartió curules en la LIX Legislatura Federal y en el Poder Legislativo Estatal de Puebla. Estas credenciales explican la seguridad y la confianza que inspira en distinguidos miembros del otro PRI como José Ignacio Peralta que ya perdieron la fe y la esperanza en que el PRI de Peña Nieto  pueda repetir sexenio en Los Pinos y Palacio Nacional.

Si en 2006 los jefes tricolores cerraron filas en torno al panista Felipe de Jesús Calderón Hinojosa para cerrarle el paso al entonces arrollador Andrés Manuel López Obrador, de cara al 2018 repetirán la fórmula arropando al muy afín a ellos probable candidato del PAN a la presidencia de la República, Rafael Moreno Valle Rosas. Fenómeno similar se está observando en el vecino país del norte con la mudanza de gobernadores republicanos al bando demócrata espantados por el demente Donald Trump, así es que no hay que espantarse porque en México también brinquen las trancas los gobernadores priistas.

EL ACABO

  • Hasta los dueños de la franquicia ¿Cómo vamos? Colima reprobaron a José Ignacio Peralta en el rubro de la seguridad. Eso sí, en transparencia le otorgan a su incipiente gestión “calificación íntegra”, quizá porque todo mundo ve con claridad absoluta cómo se las gasta el egresado del ITAM y Essex University que se comunica en inglés y pertenece a la clase ilustrada de Colima. Como profesores “barcos” le regalan un 75% en materia económica y social. ¡No pos’ sí!
José Luís Santana Ochoa

Analista político

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