José Luis Santana Ochoa

TAREA POLÍTICA por José Luís Santana Ochoa

A José Ignacio Peralta le pica la ciudad de Colima y demasiado lo atraen la capital de la República, San Francisco, New York, París, Roma, etc.  Aquí no quiere estar ni a los colimenses lidiar. En la primera oportunidad se sube al avión, comercial o aerotaxi, para evadirse a las nubes hasta llegar a las grandes ciudades mencionadas donde se siente feliz y contento. Si pude brincar el charco para disfrutar de las ciudades europeas que tanto ama, mejor para él y los suyos, así a quienes pagan sus excesivos traslados y demás gastos se los siga llevando la tía de las muchas con la violencia y el estreñimiento económico que ya hasta sus propios porristas le echan en cara.

Si el “somnoliento”, como lo califica uno de sus desencantados promotores, José Ignacio,  necesita pasar más tiempo en Cdmex u otras grandes metrópolis de Norteamérica y Europa que en Colima, racional y conveniente es que desde allá gobierne y les ahorre a los contribuyentes del estado sus estratosféricos gastos de viaje y viáticos. Sería lo mismo pero más barato, como los medicamentos similares. Que sólo venga a tierras colimotas  muy de vez en cuando. Como él prefiere codearse con la realiza política, financiera y empresarial del país y del primer mundo, muy respetables sean sus preferencias e intereses, pero para los aldeanos colimotes sería más llevadera la carga de su gobernador viajero frecuenta si de una buena vez se afinca en alguna de las ciudades de los palacios ahorrándose él también el tragueteo de tanto desplazamiento.

El desencanto por el bilingüe graduado en el ITAM y Essex University, miembro de la clase ilustrada de Colima, gran amigo de Enrique Peña Nieto y Luis Videgaray y Caso, y sobrino del editor, es tal, que hasta quienes lo presentaron con sus lentes para ilustrar su dedicación al estudio que,  por lo visto, poco le ha servido para compensar lo que la naturaleza no le prestó, ya le reclaman no sólo su ausencia física sino también de resultados, el incumplimiento de los compromisos con ellos adquiridos, el no verlos ni escucharlos, su desamor en síntesis. El cambio de domicilio del gobernador ausente que en adelante despacharía a distancia nadie lo resentiría, al contrario, sería un alivio para todos.

Desde luego que el disfuncional José Ignacio no se iría solo sino acompañado de su séquito de asistentes y guaruras, pero es mejor así que seguirlo exponiendo con tantas horas vuelo como las 21 que en noviembre tuvo a un costo de 73, 500 dólares. Cuando quiera comunicarse “pa’ca” lo podrá hacer sin ningún contratiempo gracias a la avanzada tecnología en la materia. Estacionarse fuera de la entidad  o continuar su alocado trajín aéreo, es cuestión que debe resolver a la brevedad José Ignacio Peralta, pero de seguir como hasta ahora no va a haber dinero que le ajuste. Su ausencia física de Colima es preferible a sus visitas relámpago a Casa de Gobierno, Complejo Administrativo y Palacio de Gobierno.

EL ACABO

Maldonado dice: “Es tiempo de definiciones y reajustes. La actual estructura de mandos de seguridad en el estado no funciona. Los responsables, desde el Secretario General de Gobierno hasta el último de los policías y agentes del Ministerio Público, deben alinearse a una política y un programa de trabajo que dé resultados. El gobernador debe poner en el trabajo y prescindir de quienes no pueden hacer la tarea”. Totalmente de acuerdo.

José Luís Santana Ochoa

Analista político

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