TAREA POLITICA – José Luis Santana Ochoa.

Ya lo dijo el presidente Peña, la corrupción en México es un fenómeno cultural, por lo que no deben ser de  culpar  funcionarios públicos como, por ejemplo, quien fue Secretario de Cultura durante los diez años de los gobiernos de la ignominia de Jesús Silverio Cavazos Ceballos y Mario Anguiano Moreno. Son los usos y costumbres. La mejor prueba de ello es que el cochinero denunciado por el nuevo titular Carlos Ramírez Vuelvas  Vuelvas que dejó a su paso por la dependencia de la cultura del esfuerzo el silverista, anguianista y ahora peraltista, Rubén Pérez Anguiano,  le valió a éste ser nombrado por su ex “roomate” en la ciudad de México, José Ignacio Peralta,  Coordinador de Asesores. Por cierto, nadie conoce el número e identidades de los mismos.

Bien hace Carlos Ramírez Vuelvas, sucesor de Rubén Pérez Anguiano, en denunciar públicamente que al abrir los cajones de la dependencia que merece mejor suerte encontró en ellos ‘muertitos’ como una nómina de “50 becarios que representaban un gasto de $380 mil pesos del presupuesto, lo cual provocó que se dejara de aportar a varios fondos concurrentes y la entidad no recibiera alrededor de $20 millones de pesos para este rubro”. A propósito de los famosos fondos recurrentes, al nuevo Secretario de Cultura le faltó mencionar la docena de ellos donde hubo desfalco, mismo que tendrá que cubrir el noble y aguantador pueblo colimense sin que al señor coordinador de asesores peralstistas se le vaya a molestar en lo más mínimo.

Mejor todavía que al hacer la reestructuración del ‘changarro’, Ramírez Vuelvas  haya dado de baja a los 50 aviadores Peréz-anguinsitas y cancelado 17 plazas de confianza que ocupaban igual número de protegidos de su antecesor en el cargo. Una grave afectación provocada por la irresponsabilidad de Pérez Anguiano de no haber aportado en tiempo y forma los recursos  a los fondos concurrentes como debió haber hecho, es la de que “por dos años, las becas de jóvenes creadores no hayan podido implementarse, además de que la aportación a los fondos municipales de cultura se detuvo”, le dispara a la cabeza claro, directo y contundente, quien hace bien en ventilar las trapacerías cometidas por quien manejó la Secretaría de Cultura como un feudo personal y de gavilla.

“Estábamos dejando de percibir $20 millones de pesos, teníamos dos años sin sacar la convocatoria de jóvenes creadores”, concluye el valiente Secretario de Cultura Carlos Ramírez Vuelvas. Más claro ni el agua de CIAPACOV. Por supuesto que Rubén seguirá tan campante como Don Sebas protegido por su ex compañero de cuarto en la ciudad de México. Sus excesos y abusos como funcionario público serán olvidados en menos que canta un gallo. Ya nadie se acuerda ni menciona la danza de los millones “desviados” por sus ex jefes Cavazos y Anguiano en proyectos que les permitieron embolsarse decenas de millones de pesos como el editorial, la Rotonda de los Hombres y Mujeres Ilustres de Colima y la remodelación del Teatro Hidalgo, por ejemplo. De lo cual, por supuesto, nunca se enteró el ahora Coordinador de Asesores de JIP, ¿O sí?

Auditorías van y vienen y seguirán yendo y regresando, en una farsa orquestada para proteger a los amigos, así estos también lo hayan sido de los satanizados ex gobernadores Cavazos Ceballos y Anguiano Moreno. A nadie lo obligarán a restituir a las arcas públicas ni un solo centavo de los se embolsaron, mucho menos pisarán la cárcel. Es más fácil que le jalen las orejas a Carlos Ramírez Vuelvas por claridoso al “atacar” a un distinguido compañero del equipazo nachista. Al tiempo.

EL ACABO

  • A ver, a ver, a ver, ¿con qué bases se afirma que, a pesar de los pesares, los colimenses siguen creyendo que el gobierno de José Ignacio Peralta, “en coordinación con las fuerzas federales y municipales, y la participación de la sociedad”, logrará frenar la escalada de violencia que ocurre en el estado? Es pregunta, no se enojen.
  • La violencia imperante en Colima ya no es culpa del panista ex presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa, por haberle declarado la guerra al crimen organizado, sino del nefasto ex gobernador priista Mario Anguiano Moreno.
  • A propósito de enchiladas, prueba fehaciente de los avances logrados por José Ignacio Peralta en el tema de la seguridad, es que a éste ya soló lo protegen 40 elementos armados hasta los dientes.

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