TAREA POLÍTICA por José Luís Santana Ochoa.

Al todavía Secretario de Seguridad Pública del Gobierno del Estado, Enrique Alberto Sanmiguel Sánchez , ya le llegó desde hace rato la hora de irse escoltado por sus segundos de abordo Armando Lozano Coronel y María Teresa Morfín del Toro, “verdaderos responsables de los pésimos resultados”, en opinión del abogado colimense Mario García Solórzano, representante estatal de la Confederación de Colegios y Asociaciones de Abogados de México (Concaam), quien le reconoce al gobernador José Ignacio Peralta la pertinencia de los nombramientos que hizo el martes anterior a favor de José Ramón Valdovinos Anguiano, Director General del Centro de Coordinación, Control, Comando, Comunicación, Cómputo e Inteligencia (C5i); Víctor Humberto Larios Alonso,  Director de la Policía Estatal Acreditable (PEA); Miguel Ángel Huerta Navarro, Coordinador General del Mando Mixto;  Fernando Díaz Cendejas, Director de Seguridad Privada; María del Pilar Prado Salinas, Directora del Instituto de Capacitación Policial; y Blanca Marcela Vargas Ortega, Directora de Prevención y Reinserción Social.

El paquete de cambios hechos por Peralta en la SSP, según su dicho,  son “con el fin de fortalecer a su equipo, con el que él (Enrique Alberto Sanmiguel Sánchez) puede tener una mayor capacidad para lograr los resultados que se buscan”, pero ni José Ignacio mismo cree que “se debieron a la solicitud expresa que le hizo el titular de la dependencia, Enrique Alberto Sanmiguel Sánchez”, sino más bien a un último intento de ganar tiempo y posponer su cese por su más que probada incompetencia. Valdovinos Anguiano, Larios Alonso, Huerta Navarro, Díaz Cendejas, Prado Salinas y  Vargas Ortega,  liderados por Sanmiguel Sánchez y sus mozos de estribos Lozano Coronel y Morfín del Toro, será poco lo que puedan hacer por la seguridad de los colimenses. Serán como un equipo de futbol soccer con buenos jugadores pero dirigido por un incompetente técnico.

 

Nada personal en contra del coronel, como asegura el abogado García Solórzano, menos a favor, pero aquel y sus también fuereños subsecretarios (los tres recomendados al gobernador por altos mandos del gobierno de Enrique Peña Nieto) no han funcionado como acusa el líder de la Concaam para quien “hay muchos colimenses profesionistas y capacitados para esos cargos; sin embargo, no los toman en cuenta. Consideramos que si el Ejecutivo promoviera una convocatoria para que una Comisión Especial interviniera fijando ciertos requisitos de experiencia, perfil policial, etc., como se hizo para la Fiscalía General, entonces tendríamos un Secretario de Seguridad Pública de origen colimense”.

Mario García Solórzano opina que como los cuatro sujetos que han ocupado la SSP  llegaron a Colima provenientes de otros estados de la República, “no les duele el secuestro o la muerte de los colimenses”, pero si José Ignacio se dignara nombrar un Secretario con más conciencia de lo que pasa en el  estado “iniciaríamos a integrarnos todas las organizaciones sociales, pero todos tenemos desconfianza con ellos (los fuereños), ni nos acercamos. Estos cambios menores de poco o nada servirán porque las instrucciones son de arriba hacia abajo, no al revés”. ¡Y tiene razón¡

Para que José Ignacio Peralta le dé a la sociedad colimense los resultados que desde hace cuatro años ha estado esperado, más pronto que inmediatamente debe nombrar a un nuevo Secretario de Seguridad Pública que releve en el mando a quien debiera haberse ido por su propio pie tras conocer que JIP le cambió a la mayoría de sus jugadores. ¿O no?

EL ACABO

  • Hasta su misma prensa le exige al gobernador Peralta el cese inmediato de sus secretarios de Seguridad Pública, Enrique Alberto Sanmiguel Sánchez; y de Salud y Bienestar Social, Miguel Becerra Hernández. A pesar del amplio consenso que aprueba la salida del par de artes, José Ignacio sigue empecinado en sostenerlos a toda costa.

  • “La corrupción es tan grave que Colima, el quinto estado más corrupto de México, puede llegar a perder hasta 1,400 millones de pesos cada año por actos de corrupción. (Entre el 5% y el 10% del PIB). A mí sí me duele y me enoja. A las ciudadanas y ciudadanos que me acompañaron en el evento del Sistema Anticorrupción, también, sacó de su honesto pecho el Presidente del Sistema Anticorrupción del Estado de Colima, Carlos Maldonado Villaverde. ¡No pos’ sí¡
José Luís Santana Ochoa

Analista político

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