José Luis Santana Ochoa

TAREA POLÍTICA

Más  que probado está que cualquier iniciativa, plan, programa, proyecto o acción de gobierno que conciba o emprenda el alcalde de Colima, Héctor Insúa García, recibe en automático la descalificación por parte de  bien identificado grupo político-periodístico pro peraltista decidido a bajarlo del macho de la reelección en 2018 e impedirle que llegue fuertemente posicionado en el ánimo de los electores colimenses a   la contienda por la gubernatura del estado en 2021. En sus primeros 14 meses de gestión al frente de la comuna capitalina le han atizado lo mismo por los exitosos festivales que le han dado vida, bullicio, atractivo y reactivación económica al centro histórico, que por la atinada renovación de sus banquetas, el necesario reordenamiento del comercio en vía pública, los servicios municipales de calidad más que aceptable o las relaciones laborales con un sindicato tan truculento como quien lo dirige desde hace más de una década. La que pintan como inevitable instalación de parquímetros en el primer cuadro de la ciudad capital no podría ser la excepción.

A la cantaleta de los detractores por sistema de Héctor Insúa García de que con los medidores del tiempo que los vehículos permaneces estacionados en  espacios que son de todos y de nadie en exclusiva al mismo tiempo, se perjudicará la economía de la población, el alcalde ha precisado con claridad y contundencia que “por el contrario, se busca hacer realidad el compromiso de tomar decisiones orientadas en el sentido del beneficio de los colimenses y el respeto al orden aunque sean decisiones que tengan un importante costo político”, y promete que la instalación vendrá acompañada de la construcción de nuevos estacionamientos en la misma zona concertados con los comerciantes y vecinos de la misma , pues “ no se trata de imponer ocurrencias o caprichos de las autoridades”, como acusan sus malquerientes, hay que agregar.

“Hacer lo correcto no siempre es lo más fácil e incluso tiene sus costos, pero estoy determinado a lo que sea necesario por dejar una ciudad más ordenada, limpia, con finanzas sanas y en condiciones que nos permitan crecer para captar inversiones y atraer turismo”, aclara paradas quien asegura haber consultado ya la medida con los representantes de las cámaras empresariales y se declara puesto y dispuesto a proporcionar  la información que demanden los integrantes del Cabildo “Hasta que todo mundo entienda que esta medida es necesaria para hacer un uso más eficiente de los espacios”, y quede convencido además de que el objetivo no es propiciar que una empresa cualquiera haga negocio a costillas de fastidiar por fastidiar a los automovilistas sino “hacer un uso más eficiente de los espacios públicos”, lo que también es cierto puede lograrse por otras vías.

Todo mundo está de acuerdo en el objetivo prioritario de lograr la reactivación de los comercios del centro histórico; también, en que en el mismo hay una cantidad muy limitada de espacios de estacionamiento, por lo que resulta imperativo hacer eficiente el uso de los mismos, pues, como afirma el alcalde Héctor Insúa García, “no se vale que los comerciantes o algunos de los clientes dejen ocupados estos cajones por horas, nada más porque quieren bajarse al frente de su negocio y no caminar”, verdad de a kilo que se puede constatar con facilidad. También es cierto que las personas que acuden al centro a realizar alguna compra no utilizarán permanentemente los espacios de estacionamiento disponibles si tienen que pagar una tarifa establecida, lo que ayudaría a la rotación de los usuarios de los mismos.

Para lograr un sistema amigable con los automovilistas y los comerciantes del Centro Histórico no basta con que la promesa de que la empresa que resulte elegida concesionaria “utilice una aplicación en el celular para ubicar dónde están los cajones disponibles”, sino que  el propio H. Ayuntamiento deberá encontrar la forma de hacerles ágil, fácil  y flexible la medición exacta, a minutos,  del tiempo que permanecen estacionados y el  cálculo de las  tarifas a través de medios que no los fastidien. Nada de que se agotó el tiempo pre- pagado con monedas a la vieja usanza ni arañas inmovilizadoras, multas,  ni algo por el estilo, tampoco cobros por minutos no utilizados,  pues con tales  prácticas la autoridad municipal provocará la indignación  de los automovilistas que no buscarán a quien se la haya hecho sino a quien se la pague. Es más, se pueden administrar “los cajones disponibles” sin necesidad de recurrir a los antiestéticos y obstructivos parquímetros, sino a través de otros medios más creativos e inteligentes. Llevar a las calles del centro histórico, con las adaptaciones requeridas, el sistema de operación de un  estacionamiento moderno, por ejemplo.

El objetivo de hacer  un uso más eficiente de los espacios públicos es válido, pero hay más de una forma de lograrlo. Todo es cuestión de no irse por la vía fácil se acomodarle las cosas a un  empresario sin considerar a los automovilistas sino al revés volteado. Además, el horno no está para bollos, la prudencia política aconseja no atizarle más al fuego. ¿O sí?

EL ACABO

  • “Existe toda la apertura necesaria para informarle a los colimenses las razones y ventajas que implica la colocación de parquímetros en las calles del primer cuadro, pero se mantendrá vigente el asunto. Las demandas serán revisadas, pues se respeta la libertad de opinión, pero como gobierno se tendrán que tomar las decisiones que beneficien a la mayoría”, ha declarado el alcalde de Colima Héctor Insúa García, quien también dispuesto está a platicar con el dirigente de Fuerza Ciudadana, Leoncio Morán Sánchez, “más como comerciante que como político”, para que este farsante  de la política partidista opine con fundamento, lo que es mucho esperar.
José Luís Santana Ochoa

Analista político

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