TAREA POLÍTICA por José Luís Santana Ochoa.

 

Eduardo Aubrey Palomino Castro, con sus actitudes y comportamientos prepotentes y violentos, sigue defraudando   a los colimenses que hace algunos años lo acogieron en forma amistosa y cordial, y muy generosa por cierto, pero apenas la tarde del domingo anterior tuvo otro más de sus característicos arranques rabiosos en contra de quienes le han dado cálida acogida. Esta vez sus víctimas fueron el personal operativo de la Sala de Urgencia del Hospital Regional Universitario en la “jornada acumulada diurna”, los policías estatales preventivos adscritos al lugar,  la Coordinadora de Guardia de Turno Claudia Torres y la Coordinadora Médica.

El abusivo niño verde Eduardo Aubrey Palomino Castro llegó a tierras colimenses desde Veracruz de donde fue corrido a escobazos de la PROFEPA que encabezó como delegado estatal. Allá llegó, denunció la prensa jarocha en su oportunidad, “hecho un pirrurris. Bien recomendado y con cara de muchos amigos. Olvidó, sin embargo, que en el marco de la estridencia social y una vez ungido como funcionario público hubiera comenzado por aprender la lección de cómo saber conducirse y comportarse. A Aubrey le está siendo natural el perjudicar a personas de ambos sexos en abierta impunidad. Dicen en los corrillos de Palacio de Gobierno, que el mentado Aubry de Castro se siente muy influyente, pues su hermano el diputado federal y líder del Partido Verde Ecologista de México en Jalisco, Enrique Aubry de Castro Palomino, forma parte del grupo de amigos cercanos al gobernador de Jalisco, Aristóteles Sandoval”. Por lo visto, nada ha cambiado desde entonces.

Gracias al parentesco político que el incorregible Eduardo Aubrey Palomino Castro estableció con un ex gobernador del estado, el trepador sujeto gozó durante varios años de las mieles del tráfico de influencia y el acceso a información privilegiada para hacer negocios en grande al amparo del poder estatal, la mayoría de ellos en perjuicio de la seguridad, la salud, la vida y el bienestar de los colimenses a quienes su gobernador les prometió felicidad plena. La relación matrimonial que lo trajo a Colima ya terminó,  pero sus abusos y atropellos como los que cometió  en contra del personal que presta sus servicios en la Sala de Urgencia del Hospital Regional Universitario los domingos por la tarde, no.

Hay que recordar que, cansados de las arbitrariedades y de la violencia del prepotente sujeto de marras, sus pacíficos vecinos de “Residencial Las Parotas”  se armaron de valor para, mediante escrito de fecha 28 de febrero de 2018,  solicitarle a la propietaria de la casa ubicada en Privada Rosa Morada Número 7, lote 15, Lourdes Ahumada Martínez, el desalojo de su agresivo inquilino porque “dentro de los límites del Condominio es obligación de todos respetar el Reglamento Interno, quedando prohibido dentro de sus áreas comunes la portación y uso de armas de fuego de  cualquier tipo”, y lo consideraban un peligro para ellos, sus familias, los trabajadores como los jardineros que amenazó con tamaño pistolón y todas aquellas personas que por cualquier razón válida deben permanecer dentro de las instalaciones del Condómino.

Se ignora si finalmente los condóminos de “Residencial Las Parotas”  lograron o no deshacerse del violento cobarde sujeto, pero éste volvió a sus andadas so pretexto de haberse raspado un brazo al caer de la motocicleta que mal conducía, lesión leve que, de acuerdo a la clasificación TRIAGE, se ubica en el nivel 5, color azul, con un tiempo de espera para el paciente de 4 horas, a pesar de lo cual llegó a la Sala de Urgencia del Hospital Regional Universitario exigiendo atención inmediata, con ganas de  pelear, agrediendo verbalmente y con cargas hombro/espalda a quien se le cruzara en su atrabancado andar. Lo más amable que les espetó  a los trabajadores de la salud que trataban infructuosamente de serenarlo fue “gatos, subordinados y pendejos. Por mí tienen trabajo”.

Poseído por espíritus malignos, el gañán ignoró las atentas peticiones que los policías preventivos estatales le hicieron para que retirará su vehículo que abandonó obstruyendo el acceso de las ambulancias al área de urgencia, restregándoles los múltiples e importantes cargos públicos que ha ocupado, su gran amistad con el gobernador José Ignacio Peralta y la comunicación directa que tiene con el titular de la Secretaría de Salud y Bienestar Social del Gobierno del Estado, Miguel Hernández. Total, un gran influyente con patente de corso para agredir a los colimenses a quienes ve como Dios a los conejos, sin que autoridad alguna lo destierre de Colima para tranquilidad de sus habitantes.

EL ACABO

  • Además de las carencias en medicamentos, material de curación y equipo funcional, los trabajadores que prestan sus vitales servicios en los hospitales a cargo de la Secretaría de Salud y Bienestar Social del Gobierno del Estado suelen ser víctimas de la violencia verbal y física de sujetos desquiciados como Eduardo Aubrey Palomino Castro.
José Luís Santana Ochoa

Analista político

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