Tanto quiere el devaluado presidente de la República, Enrique Peña Nieto, a su candidato a la gubernatura de Colima 2016-2021, José Ignacio Peralta Sánchez, que le ha puesto al servicio de su causa perdida toda la fuerza y los recursos del Gobierno Federal cuyas delegaciones en el estado están promoviéndole abierta y descaradamente el voto a su favor, de los electores más vulnerables, de quienes más necesitan del apoyo gubernamental en obras, servicios y asistencia, como el encomendado a la Secretaría de Desarrollo Social al indigno cargo de quien ha resultado un costal de malas mañanas electorales, José Antonio Meade , quien ha venido a Colima a respaldar al también candidato de la pandilla Zamora- Moreno-Ochoa-Anguiano- Sánchez, y que tiene aquí como delegado sólo por un días más ,al nefasto Carlos “El Gato” Cruz Mendoza, quien pasando la elección le entregará la estafeta al porteño Francisco Zepeda González.

La Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, es otra de las que andan metidas con todos sus recursos y programas en la misión imposible de sacar al buey tricolor de la barranca, igual que el resto de las dependencias federales que están utilizando sin rubor alguno las listas de beneficiarios para presionarlos a que el próximo domingo voten el candidato del PRI de la devaluación del peso mexicano, el nulo crecimiento económico, la violencia y la inseguridad. Nunca como ahora se había visto tal desprecio de la ley electoral de parte de los priistas.

Como los delegados federales no avanzaban en las tareas de proselitismo electoral – metas de comprometidos- que les asignaron los estrategas electorales al servicio del imposición presidencial del priista empanizado José Ignacio Peralta Sánchez, tuvo que venir a Colima el tenebroso dirigente nacional del PRI, Manlio Flavio Beltrones Rivera, a ponerlos como lazo de cochino. Lo menos que les sentenció fue que cabresteaban o se ahorcaban, que cumplían con las metas de electores comprometidos mediantes las consabidas listas de diez, o les quitaban tan suculentas chambas como ya lo hicieron con los delegados del Instituto Mexicano de Migración, la SEP, la Secretaría del Trabajo, Centro SCT, entre otros. Después del tal apretón de tuercas, todos andan hechos la mocha presionando a sus empleados de confianza y dirigentes sindicales a que promuevan el voto peraltista sin ningún temor al alcahuete Instituto Nacional de Electores (INE) ni a la inoperante Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Electorales (FEPADE).

SI el INE y la FEPADE que no ven ni escuchan de la repartición gratuita de licencias de chofer a taxistas y operadores de autobuses urbanos de pasajeros que para conquistar el voto peraltista está lleva a cabo la flamante Secretaría de Movilidad del Gobierno del Estado que lo único que mueve son sus empleados metidos en la delincuencia electoral, quieren entrarle al tema, pueden investigar lo que están haciendo funcionarios irresponsables de los programas de la SEDESOL en el estado como PROSPERA, 65 y Más, LICONSA, Comités Comunitarios de DICONSA, etc., e irse tras de los huesos de los presuntos delincuentes electorales como un tal Alejandro Álvarez que es el jefe del almacén de DICONSA en el estado; el comalteco Felipe Lázaro, cabeza del programa PROSPERA; el villano Roberto Bravo, Licosa; la subdelegada de SEDESOL, Dulcelí Campos; la ixtlahuaquense Jésica Contreras, de Coquimatlán Paola Gallardo y Edgar del Vallejo, entre otros que, sabedores de que en Colima y en México impera la impunidad, delinquen sin temor alguno. En este caso, para impedir a toda costa la anunciada derrota de su impuesto candidato a la gubernatura José Ignacio Peralta Sánchez.

Como es imposible que les vuelvan a anular la elección, los priistas y sus partidos comparsas, PT, PVEM, PANAL Y PMC, locos de contento seguirán armando el que pude llegar a ser, si nadie lo impide, el robo electoral más grande y descarado de la historia de Colima, y del que nunca tomarán nota ni el INE ni la FEPADE que tanto le cuestan al pueblo mexicano y que a la hora de la verdad son lo mismo que la carabina de Ambrosio. Para impedir el atraco, los electores colimenses deben resistir a pie firme las envestidas de los gobiernos federal, estatal y municipales al servicio del PRI, darles el avión, decirles a todo que sí pero en los últimos segundos votar por el cambio que termine de una buena mes con las presiones que los gobiernos priistas y sus aliados ejercen sobre el derecho de los ciudadanos a votar en libertad y secrecía.

EL ACABO

• El priista plurinominalero que con su merecida derrota electoral en 1994 cuando contendió como candidato a diputado local de mayoría relativa contribuyó a inaugurar la alternancia política en Coquimatlán, está asustando a los trabajadores y jubilados del gobierno del estado con el petate de que por culpa del Congreso Local no les pagarán la segunda parte de sus aguinaldos. Así de apanicados andan los peraltistas a seis días de la cita ciudadana en las urnas.

• La tan cacareada por el presidente Peña y sus incondicionales recaptura de Joaquín Guzmán Loera, más que “misión cumplida”, es vista por la sociedad civil como una “cortina de humo”, un “circo”, un “entretenimiento”, una “distracción”, un “pacto con el crimen organizado”. En Colima los peraltistas esperan que la misma le dé al PRI algunos votos más que tanto los necesitan.

• José Ignacio Peralta Sánchez es el responsable directo de las presiones, amenazas intimidatorias y violencia física que a estas pacíficas tierras colimotas han visto a ejercer sobre los colimenses pandillas de delincuentes priistas provenientes de varios estados de la República, para impedir a sangre y fuego su derrota electoral ante el panista Jorge Luís Preciado Rodríguez.

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