TAREA POLÍTICA por José Luís Santana Ochoa

En cuanto Héctor Mora Gómez se afianzó en el cargo de Director General de la Administración Portuaria Integral de Manzanillo después de haberse salvado de tres conferencias mañaneras en las que sus malquerientes lo acusaron, a través del reportero Urbano Barrera del periódico Ovaciones, de actos de corrupción y de haber denostado a Don Andrés Manuel López Obrador cuando candidato a presidente de la República, empezó a inflarse como guajolote de doble pechuga.

Y es que, convenencieros y acomodaticios a más no poder, decenas y decenas de hombres públicos, y mujeres también, peregrinaron hacia las oficinas del cada día más engreído y arrogante “capitán”, para pedirle favores y respaldo económico para sus proyectos políticos personales y de pandilla, obteniendo de él las promesas y las fotografías de rigor luego publicadas en las redes sociales y la prensa avituallada más que generosamente con dinero desviado de las ricas arcas de la APIMAN, misma fuente de la que abrevan reporteros y columnistashectormoragomez@gamil.com .

La nutrida peregrinación de legisladores federales y locales, gobernador del estado, alcaldes, regidores y dirigentes empresariales, de todos colores y siglas partidistas, fe religiosa y pertenencia a iglesias y sectas, hacia San Pedrito para rendirle pleitesía al rey Mora y ganarse a cambio apoyos materiales y de todo tipo, lo entronizó como el funcionario público más poderoso del estado, muy por encima de cualquier de elección popular, gobernador incluido.

Desde la nube más alta en que su megalomanía lo montó, como Cornelio Reyna, su delirio llevó a Mora Gómez a comprometerse a convertir a Manzanillo en la Miami de México, seguramente contagiado por el ex Secretario de Fomento Económico del Gobierno del Estado,Carlos Domínguez Ahedo, que prometió hacer de Colima la Suiza de América, el Singapur mexicano;y su colega el de Educación, Óscar Javier Hernández Rosas,que en materia educativa iba a hacer de la entidad la Finlandia de América. El canto de las sirenas entonado por los políticos y los hombres y las mujeres de negocios duchos en el tanto más cuanto, terminaron por inflar a morita como sapo mañero a tal grado que ya no soportan sus desplantes ni quienes en él creyeron.

El presidente de la República jura y perjura que en su gobierno no hay ladrones y que quienes depredaron el dinero público en sexenios anteriores como la primera vez que Mora Gómez estuvo al frente de la APIMAN (2003/2006), se han arrepentido de sus pecados y él los ha perdonado como lo acaba de haber con el Director General de la Comisión Federal de Electricidad Manuel Bartlet Díaz, por ejemplo. Perdón y olvido es la fórmula que puede salvar de la hoguera,aunque quemado está ya, a morita así los constructores colimenses prueben que efectivamente los privó a la mala de las oportunidades en piso parejo de trabajar en la ejecución de las obras de la APIMAN.

En vía de mientras, las visitas de buena parte de la clase política colimeña a las oficinas de la APIMAN ubicadas en Manzanillo han disminuido marcadamente en tanto le amaina la tormenta a su aliado de ocasión o llega su relevo, caso en el cual la peregrinación se repetirá con renovados bríos para saludar al nuevo agraciado. Al tiempo.

EL ACABO

  • El “apimangate” apenas empieza y está llegando ya mucha información de las trapacerías del capitán muy querido de los golleteros políticos colimeños mayoritariamente morenos que saldrán más que raspados por haber andado de nalgas prontas.

  • La prepotencia de Mora Gómez que hace días le habló muy golpeado a la senadora de la República Gabriela Benavides Cobos, llegó al grado de vetar al Secretario de Fomento Económico del Gobierno del Estado, Walter Oldenburg Ochoa, como representante de José Ignacio Peralta en el Consejo de Administración de la APIMAN. Para no pelear, el gobernador nombró en su lugar a la titular de la Secretaría de Turismo Mayra Íñiguez.

José Luís Santana Ochoa

Analista político

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