Por Jesús Cuevas Peña.

Se vota con el sentimiento, no con la razón. Por eso, el buen trabajo no respalda el resultado en las urnas. Por eso, las propuestas no sirven más que de argumentos para atacar al adversario, no para ganar votos. Rafael Mendoza, de Cuauhtémoc, no se convirtió en el primer alcalde de la historia de Colima en reelegirse por su buen trabajo (que no digo que no lo tenga) sino por caerle bien a su gente. Por querer y darse a querer.

En tres años, Héctor Insúa (Colima) y Yulenny Cortés (Villa de Álvarez), no lo entendieron. Confiaron en el buen trabajo de su administración, que lo hicieron, y pensaron sería suficiente para repetir tres años en su despacho. Si consideramos cómo recibieron cada uno a sus municipios, fue el desempeño de Yulenny, incluso mejor que el de Héctor Insúa: iluminó casi toda la ciudad fundida que recibió, enfrentó una deuda obscena, construyó infraestructura vial, invirtió en seguridad; sin embargo, su actitud intolerante y muchas veces hasta agresiva, la mandaron a la cuarta posición. Cómo olvidar su cerrazón ante diversas exigencias vecinales, o el no responsabilizarse por la pésima obra de la Av. Ayuntamiento, o el exponer al regidor priísta en redes sociales.

Mismo caso con el presidente capitalino: revivió el centro de la capital, inició la reconstrucción de banquetas, en varios puntos de la ciudad, creó eventos de calidad, enfrentó al cacique sindical, reordenó las finanzas capitalinas. No le sirvió. La actitud soberbia de su actuar la percibió la ciudadanía. Porque la política es como la seguriad, en donde lo importante es la percepción. Prefirió quedar bien con las élites y cámaras empresariales que con los pequeños comerciantes. La soberbia en Héctor, se reflejó además en su campaña electoral que, aparte de mala, fue casi inexistente, proyectando un exceso de confianza que hoy se sabe suicida. Ochocientos votos lo tumban del cargo.

Independientemente de una elección partida en cuatro, Locho no gana por haber tenido una administración ejemplar (a pesar de vender bien la idea de las finanzas sanas hace 12 años), gana porque ha sabido venderse como una persona trabajadora, que lo es, que empatiza con la ciudadanía, así como el ser una persona honesta (aunque él no se robe la luz, pero sí el agua). Nadie recuerda que es su culpa la pésima obra del paso a desnivel y distribuidor de Zentralia, que se inunda en cada tormenta, así como la pavimentación de la parte norte de Ignacio Sandoval que escupe piedras nomás al cambiarte de carril. Porque la gente no recuerda eso, a la gente cáele bien, y tendrás puestos asegurados de por vida. En el mismo sentido, Felipe Cruz no gana (en caso de que se confirme su victoria) porque la gente recuerde grandes obras durante sus administraciones. Logra su tercer mandato por su carisma, por caerle bien a los villalvarenses.

Por eso, hay políticos que no sirven de candidatos y ejercen su poder tras bambalinas o alcanzando puestos con elecciones muy apretadas. Por eso, hay gobernantes que sólo sirven de candidatos, porque el carisma sólo les da para eso

Jesús CP.

"Hombre de costumbres."

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