José Luis Santana Ochoa

TAREA POLÍTICA- José Luís Santana Ochoa*

A pesar de que desde hace ya varios meses José Ignacio Peralta le dedica el 80% de su semana suiza a la política, los resultados que hasta la fecha ha logrado en este rubro han sido nulos y hasta contraproducentes. Baste para ejemplificar la ineficacia de sus afanes en la materia, la descomposición de su alianza con el dos veces alcalde de Manzanillo por el PAN y diputado federal verde ecologista, Virgilio Mendosa Amezcua, a quien le ha provocado la malquerencia y el rechazo de buena parte del priismo porteño al que el propio Peralta ha ninguneado hasta decir basta.

A diferencia de hace 9 años cuando el ex gobernador Jesús Silverio Cavazos Ceballos, en su calidad de jefe del PRI en la entidad, orquestó toda una bien planeada operación política para prepararle el regreso al rebaño tricolor  vía el PVEM al entonces hijo pródigo Nabor Ochoa López, a quien el priismo porteño terminó acogiendo como candidato a presidente municipal de Manzanillo en las  elecciones de 2009, esta vez José Ignacio Peralta no juzgó necesario hacer lo mismo respecto de Virgilio Mendosa Amezcua, y en su descuido está éste  pagando las consecuencias.

A Nabor le atemperaron los exaltados ánimos de los priistas porteños, el entonces líder del priismo estatal, Jesús Silverio Cavazos Ceballos; los cuatro regidores vestidos de verde, blanco y colorado, del cabildo porteño; y el presidente en ese tiempo del CDM del PRI- Manzanillo, Martín Sánchez Valdivia. Ellos convencieron hasta a los más recalcitrantes defensores de la pureza priista de que la única forma de recuperar la alcaldía porteña era postular candidato a la misma a quien 6 años antes había abandonado el rebaño tricolor en busca de mejores pastos, el hijo de Doña Nico.

Gracias a que los personajes mencionados en el párrafo anterior lograron convencer al priismo manzanillense de que con Nabor Ochoa López enfundado en la camisa del PVEM con el tucán en el pecho, empezarían a ver la luz en el túnel, el PRI de Jesús Silverio salió bien librado en el Puerto en  las electoral del 2009, pero las recompensas en cargos y negocios sólo fueron para los naboristas agrupados en Manzanillo 2000, no para los generosos líderes priistas porteños que aceptaron respaldar al oriundo de Placeres del Oro Guerrero, quien ya triunfador ni las gracias les dio. Como con él se quemaron, ahora hasta al jocoque le soplan, o lo que es lo mismo, se volvieron ariscos.

De cara a las elecciones de 2018, cuando José Ignacio Peralta y su padilla creían que todo en Manzanillo estaba bajo su control para recuperar el bastión electoral porteño llevando como campeón de batallas electorales en el municipio a Virgilio Mendosa Amezcua , se le alborotó la granja tricolor porteña al grado de tener ya una incontrolable insurrección liderada por el propio presidente del CDM del PRI, Rubén Álamo Navarro, convencido éste de que “en el partido hay cuadros jóvenes y con experiencia que pueden en el siguiente proceso obtener resultados favorables y darle un giro a la forma de hacer política no sólo en el municipio, sino también en el Estado”. Más claro ni el agua de la CAPDAM.

Por obra y gracia de José Ignacio Peralta, su Secretario General de Gobierno, Arnoldo Ochoa González; el gerente estatal del PRI, Rogelio Humberto Rueda Sánchez; y la prensa nachoperaltista@gmail.com, la pelea estelar de las elecciones locales de 2018 por la alcaldía de Manzanillo está desde ahora planteada ya entre el estilista Virgilio Mendosa Amezcua y el fajador Rubén “Cachorro” Álamo Navarro. Definidos los contendientes, sólo hace falta saber los colores,  las siglas y los escudos de los calzoncillos que cada uno de ellos usará. ¡Hagan sus apuestas ¡

Álamo Navarro logró posicionarse en el ánimo de la gallada  tricolor como primer retador al cetro que durante los tres últimos trienios ha detentado el dueño de la plaza política porteña, Virgilio Mendosa Amezcua, gracias a la promoción gratuita que le ha dado el tío editor de José Ignacio al atacarlo como sabe hacerlo, y al machacar hasta el cansancio la dizque indisoluble alianza política y electoral entre su sobrino y el armeritense que terminará pagando, si no se le retira a tiempo, el rechazo de cada día más y más porteños al PRI y al gobernador que les prometió que con él vivirían seguros como canguros y felices como perdices.

Para el joven empresario de la construcción que decidió incursionar en la política partidista como presidente de CDM del PRI en Manzanillo , “tiene que abrirse la posibilidad a las nuevas caras del priismo, debemos impedir el arribismo de otros políticos chapulines oportunistas que llegan a través del acuerdo político y no de la consulta a las bases, de la militancia, a la cual respeto profundamente y entiendo que quiere un cambio al interior del partido, que se necesita darle oportunidad a gente nueva, reforzar los cuadros políticos con quienes de veras quieran servir a la ciudadanía y no servirse de ella, como claramente lo ha venido haciendo este equipo político a través de 9 años de enquistamiento en el Ayuntamiento”.

 

EL ACABO

  • Clara y directa fue la respuesta de Rubén Álamo Navarro a lo que le dijo JIP: “el PRI no es un partido de caprichos, ocurrencias ni personalidades, sino de ideas, proyectos e instituciones”. El joven dirigente del priismo porteño le contestó que es “una persona institucional pero no sumisa, con besos y apapachos no vamos a cambiar las cosas, y menos doblegándonos a voluntades, no es un berrinche el que estoy haciendo, es el reclamo de un priista que defiende el partido que quiere y en el que milita, que exige el respeto de los estatutos, pero sobre todo, que avala y confirma la idiosincrasia de la militancia que pide candidatos realmente de origen y extracto tricolor”. ¡Sopas perico!
  • “Quien quiere meter a la cárcel a los pescadores rivereños de Manzanillo es el Partido Verde Ecologista de México al cual pertenece el regidor Juan Campos Cárdenas que se dice pescador y quien atenta contra su propia gente que tanto esfuerzo realiza para llevar a su casa el sustento familiar”, les aclaró con precisión y contundencia la diputada federal panista Grétel Culin Jaime en la reunión que con ellos tuvo el martes anterior. Y es que el verde ecologista converso Campos Cárdenas se los había alborotado previamente con el petate de que ella “Iba a meter a la cárcel e imponer una sanción económica a los pescadores de Manzanillo”. Con toda mala leche, el regidor le había adjudicado a la diputada la autoría de la iniciativa que en febrero del 2016  presento el PVEM que, entre otros puntos,  propone sancionar a quienes realicen la pesca rivereña y practiquen la pesca deportiva con prisión de 3 a 9 años y con una multa de doscientos a dos mil veces la Unidad de Medida y Actualización”.

*Columnista del #G8-Independiente.

 

José Luís Santana Ochoa

Analista político

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