El martes pasado, en vista ya de la asunción del nuevo gobernador constitucional, Ramón Pérez Díaz emitió una especie de micro informe respecto a lo que pudo hacer durante los pocos más de cien días que duró su interinato, invitando a la población (pero principalmente a los electores que votaron en contra del candidato de la Coalición PRI-Verde-Panal-Pt) a olvidarse “de colores” y a sumarse “al proyecto que encabezará José Ignacio Peralta Sánchez”, porque “sólo así podremos reconstruir de manera colectiva el estado”. Lo que equivale a decir “miremos al futuro y no al pasado, para ir juntos en lo que viene”. Según lo interpretó cierta reportera que reseñó la nota.

En una lógica sana (o muy práctica), podríamos nosotros estar cabalmente de acuerdo en que, siendo el pasado un tiempo absolutamente irreversible, expresiones como las aquí citadas tendrían un valor fundamental para construir nuestro futuro. Pero si tomamos en cuenta que el pasado, el presente y el futuro sólo son secuencias de un mismo acontecer, entonces no podemos (o podemos pero no debemos) soslayar u olvidar el pasado, para, tramposamente, vivir un presente sin previos acontecimientos y un futuro basado en el olvido.

Entendemos, en efecto, que aun cuando “lo hecho, hecho está”, y que aun cuando “el tiempo que se fue no volverá”, no por eso debemos olvidarnos de que una parte de lo hecho fue intencionadamente mal-hecha, ni sumarnos, como es la sugerencia, a quien encabece el proyecto de gobierno que se nos impuso a la mala. Porque si actuáramos de ese modo sería traicionarnos a nosotros mismos y transigir bajo la lógica (mal intencionada también) de que “sólo juntos” podremos reconstruir el estado.

Dato que quiere decir que debamos quedarnos anclados en el pasado, rumiando lo que se hizo mal, sino que nos debe llevar a mantener una actitud de aceptación serena, crítica y consecuente con la que tuvimos durante los procesos electorales que nos llevaron al punto en que nos encontramos hoy, brindándole al presunto ganador de esas elecciones el famoso “beneficio de la duda”, que sana y sabiamente también se otorga a quien está por iniciar una tarea, así se le vea imposibilitado, o muy limitado para realizarla.

Dentro de este contexto, y admitiendo que la asunción de JIPS a la gubernatura es irreversible, algo que nos queda igualmente claro es que la inmensa mayoría de los electores que salieron a sufragar no le brindaron sus votos al candidato de la coalición mencionada, y que, por tanto, al menos en cuanto corresponde a la voluntad popular manifiesta en las urnas, aquél habrá de remar como quien dice “a contracorriente”. Siendo el primer mandatario de la historia priísta en Colima al que le toque iniciar su período de gobierno en tales condiciones.

En ese sentido, este jueves 11 de febrero de 2016 se habrá de constituir en una fecha muy significativa (y determinante) para JIPS y su resquebrajado partido, pues éste (el partido), inicia también el sexenio ya no como la primera fuerza política que durante largo tiempo fue en Colima, sino como la segunda; actuando como minoría en el Congreso local, y gobernando únicamente dos de los municipios menos poblados de la entidad.

Vistas así las cosas, y considerando – como dije arriba- que “el pasado, el presente y el futuro sólo son secuencias de un mismo acontecer”, lo que nos queda por hacer es darle a José Ignacio Peralta Sánchez y al equipo de trabajo que logre conjuntar, un tiempo razonable de prueba, con él ánimo efectivo de que hagan o sepan hacer las cosas bien, porque tanto a ellos, como a nosotros nos interesa que Colima cambie para mejorar.

Ese plazo razonable, sin embargo, no debe ser mayor al de un trimestre. Porque a cualesquier individuo capaz e inteligente le bastan tres meses para conocer lo que debe conocer en su área de trabajo y para comenzar a dar resultados en la tarea que se le encomendó.
Así, pues, lo primero que tendremos que observar será la integración del gabinete nachista para columbrar qué es lo que viene o hacia dónde apunta su lanza. ¿Podrá el egresado del ITAM y el estudiante de la Universidad de Essex responder a las altas expectativas que él mismo se planteó sobre todo durante la campaña extraordinaria?
El plazo ha comenzado a correr.

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