Rogelio Guedea

AL VUELO

En su Segundo tratado sobre el gobierno civil, John Locke escribió sobre cuándo era necesaria la disolución de un gobierno. Locke refirió dos causas: una externa (relacionada con una invasión extranjera) y varias internas (en su mayoría ligadas al mal funcionamiento del poder legislativo y ejecutivo). El filósofo inglés afirma que cuando el poder legislativo promulga leyes que no responden a la voluntad general (esto es a proteger la propiedad, la libertad y la vida de la sociedad que la ha dotado de esa potestad para asegurar su sobrevivencia), entonces ese gobierno no está cumpliendo con su función primordial y es necesario suplantarlo por otro. Lo mismo indica con respecto al poder ejecutivo. Si éste es despótico o tirano y no aplica las leyes del legislativo o las tergiversa en su propio beneficio o el de una minoría, entonces también es válida la disolución de dicho gobierno y el establecimiento de otro que sí asegure el estado de bienestar que precisamente llevó a unirse a esa comunidad de hombres en sana convivencia. Locke afirma que si bien esta disolución del gobierno se puede dar a través de la violencia, ésta es justificada en virtud de que no se puede permitir que por preservar la paz y la armonía social se siga consintiendo el uso arbitrario de la autoridad. “Si un hombre inocente y honesto está obligado a no abrir la boca y a abandonar todo lo que tiene, simplemente para no romper la paz, y tiene que ceder ante quien pone violentamente las manos sobre él, yo pediría que se considerase qué clase de paz habría en este mundo: una paz que consistiría en la violencia y en la rapiña, y que habría de mantenerse para beneficio exclusivo de ladrones y opresores. ¿A quién no le parecería una paz admirable entre el poderoso y el débil el espectáculo de ver a un cordero ofrecer sin resistencia su garganta para que ésta fuese destrozada por el fiero lobo?”. Los gobiernos que han probado no atender al bien común y que han trocado la razón esencial de su labor social en compromisos para unos cuantos debe, nos dice Locke, desaparecer y, sobre él, erigirse uno nuevo, sólo de esta forma de podría alcanzar la verdadera concordia y el real progreso entre los ciudadanos que conforman dicha comunidad.

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@rogelioguedea

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Rogelio Guedea

Poeta y académico

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