Jesús CP

A pesar de haber sido el partido triunfador en Colima, y de haberle puesto una arrastrada al PRI (incluso haberle ganado en la elección a gobernador), es el PAN a quien más le urge hacer una depuración profunda de sus militantes y expulsar ¡ya! a los traicioneros, tanto a los públicos como a los troyanos.

Interesante sería ver a Jorge Luis Preciado nuevamente como presidente estatal, y que fuera él quien llevara las riendas del partido hacia el 2018, en lugar de ver a uno de los suyos. Esto, sin dudas, fortalecería aún más al partido. Dicen algunas voces que el senador se ha adueñado del PAN en Colima, sin embargo, es el liderazgo que se ha ganado, el que ha permitido que el PAN recobre fuerzas y relevancia tras varios años que estuvo carente de figuras, después de la llamarada de petate que fue Locho Morán Obrador. Por eso, por la fuerza e impulso que ha recuperado el PAN, gran parte, gracias a la magistral campaña por parte del senador, es importante que esta purificación comience cuanto antes, y que sea el mismo Jorge Luis, el dirigente hacia el 2018.

Bien ha hecho la dirigencia panista en retrasar la convocatoria para la elección del nuevo presidente estatal de Acción Nacional. Depurarse es el paso más importante para el fortalecimiento del partido hacia el 2018, año el que debe llegar solo pero fuerte. El PAN no necesita de alianzas, de chapulines o de candidatos externos. La historia misma se ha encargado de enseñarle al partido que ese no es el camino para el que está hecho, incluso y a pesar, de haber obtenido diversas “victorias” electorales de esta forma.

Debe la comisión de orden tomar acciones severas contra todos los que faltaron al partido y no sopesar si son militantes rasos, diputados o alcaldes, de lo contrario, la estabilidad y viabilidad del hoy partido más fuerte del estado (y del país), estarán usurpadas por personajes que sirven a intereses de otros grupos políticos y del gobierno del estado.

Mejor perder uno o dos votos más en el congreso, que tener a un Pedro Peralta queriendo, desde afuera, influir y controlar al partido que él decidió abandonar y traicionar. Mejor perder la alcaldía más importante de Colima, y que siga Gabriela Benavides rindiendo cuentas a Virgilio Mendoza, pero ahora desde afuera. Porque recordemos que Virgilio, quien fuera en su momento el panista con más fuerza hacia la gubernatura, ahora sirve, desde el priísmo verde, a Nacho Peralta.

Importante debe ser esta limpia no sólo para los militantes y simpatizantes, sino para todos los colimenses, porque de ésta depende que el PAN sea una oposición firme y un verdadero contrapeso al gobierno de Peralta, o de lo contrario, sirva de palero y de prostituta del PRI.

El PAN para los panistas.

Jesús CP.

"Hombre de costumbres."

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