José Luis Santana Ochoa

TAREA POLÍTICA

 

Ni podrá, diría Don Teofilito. Quienes pensaron que después del muy  mal candidato que fue sería un buen gobernador, “un estadista”,  se equivocaron de pe a pa. Hasta los culumnistasnachoperalta@gmail.com que tanto alabaron su bilingüismo, el ser egresado del ITAM y Essex University, su pertenencia a la clase ilustrada de Colima y su aroma a Pinos, se han convencido ya de que no da pie con bola. Hasta la honestidad que presumieron como su gran virtud ha quedado en entredicho con las nachotarjetas, los negocios jarochos en que anda metido y la compra a precio alzado del predio “La Campana”  y de residencias y departamentos de alto precio aquí, allá y acullá, no se diga de sus frecuentes vuelos a todos lados.

José Ignacio quemó su primer año de gobierno culpando de todos los males de Micaela a su antecesor en el cargo, Mario Anguiano Moreno, de quien juró y perjuró meter al fresco bote con todo y pandilla, y recuperar los miles de millones de pesos que olímpicamente se robaron. A la fecha las ratas anguianistas, no se diga las silveristas, siguen libres disfrutando del dinero que transfirieron del erario público a sus cuentas personales y a  las de sus prestanombres. Al indiciado ex Director de CIAPACOV lo dejaron ir con todo y hebra.

A diferencia del gobernador de Veracruz, Miguel Ángel Yunes Linares, quien en los primeros días de su incipiente gestión recuperó de su raterazo antecesor César Duarte De Ochoa más de mil 250 millones de pesos en cash, bienes muebles e inmuebles  como ranchos, cuadros de Botero, Tamayo y Siqueiros, un avión Lear Jet 45 y un helicóptero Robinson, José Ignacio no ha podido quitarles a los silversitas-anguinistas ni un  centavo partido por la mitad, mucho menos restaurantes de gran lujo, gasolineras, faraónicas residencias urbanos y campestres, enormes ranchos de playa y de montaña, franquicias gringas de comida chatararra, etc., etc., y etc.

Además de Veracruz, en otras entidades de la República como Nuevo León y  Sonora, por ejemplo, comités de recuperación de bienes robados por sus ex gobernadores han sido constuidos, ejemplo que por supuesto ignora José Ignacio a pesar de que solamente la Auditoría Superior de la Federación (ASF) detectó que durante la administración estatal del priísta Mario Anguiano Moreno (2009-2015) hubo un quebranto federal y estatal por mil 551 millones 583 mil 500 pesos, lo cual dio lugar a que dicha instancia presentara 10 denuncias ante la Procuraduría General de la República (PGR), ninguna de las cuales, por lo visto, se ha materializado en la recuperación de tal cantidad de dinero ni en el enjaulamiento de ningún pajarraco tricolor de cuenta.

Otra gran promesa de campaña incumplida por José Ignacio fue la de hacer feliz a los colimenses garantizándoles su seguridad. En lugar de ello, robos a sus hogares y negocios, extorsiones, muertos por doquier a razón de unos sesenta por mes en promedio para dar un total acumulado de cerca de 700 caídos en lo que va de su pésimo mal gobierno por las balas de la delincuencia organizada que no atina a neutralizar.

Agotado el recurso de culpar a quien le entregó la estafeta desde el 1 de noviembre de 2015 a través de sus todavía Secretario General de Gobierno y de Administración y Gestión Pública, Arnoldo Ochoa González y Christian Meiners Tovar, respectivamente, y después de haber fallado en sus intentonas golpistas para hacerse del control total de Sindicato de Trabajadores del Gobierno Del Estado y del Partido Acción Nacional en Colima, José Ignacio hará algunos cambios en su gabinete (segunda de las tres recomendaciones del sobre) para que todo siga igual, pues mientras no sea él quien ahueque el ala todo irá de mal en peor.

Así el abarrote, la única salida que tiene quien no puede ni podrá con el paquete es que sus amiguis mexiquenses lo rescaten llevándoselo a un cargo de primer nivel en la también desastrosa administración peñanietista. En tanto, entretenido está en el gran proyecto insignia de su gobierno: Preparar doce toneladas y media de ceviche para establecer con ello un  “Guinness World Record”.

EL ACABO

  • Tras el gasolinazo un altísimo 86% de los ciudadanos desaprobó  la forma en que Enrique Peña Nieto está haciendo su trabajo como presidente, y sólo un 12% aprubó su desempeño, según encuesta aplicada por Reforma del 11 al 15 de enero de 2017, pero en la más reciente registra 87.9% en el primer rubro y 6.3% en el segundo.  ¿Cómo evalúan los colimenses a su “estadista” gobernador de José Ignacio Peralta que cumple  su primer año procurando su felicidad? Sería interesante saberlo a través de una encuesta seria, no patito y a modo como las que se gasta una tal Moreno Béjar.
  • El rompimiento de la relación laboral entre José Ignacio y su primer Secretario de Salud, Carlos Salazar Silva, fue todo menos amistoso. Tiene mucha cola. Al tiempo.

  • El consuelo de los decepcionados peraltistas: “Colima estaría peor con Jorge Luis Preciado Rodríguez”. ¡No pos ‘sí!
José Luís Santana Ochoa

Analista político

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