TAREA POLÍTICA

 

Fiel a su naturaleza, Antonio Morales De La Peña, ahora con la cachucha de presidente del Comité Directivo Municipal Colima del PAN, se asusta de la polarización entre preciadistas y pedroperaltistas que vive su partido de cara al próximo cambio de dirigencia estatal, pero se agarra de la vieja guardia azul liderada por Salvador Becerra Rodríguez, Jesús Carlos Dueñas LLerenas y Enrique Michel Ruiz, para, según él, garantizar “cancha pareja con reglas claras para todos para lo que viene en el 2018”. Le faltó incluir a Doña  Martha Leticia Sosa Govea.

La preferencia del ex Director de la PROFECO por los adultos mayores de su partido deja fuera a los jóvenes valores del panismo colimense. Tanto los quiere que se dice “entristecido” porque uno del trío,  Don Enrique, haya sido nombrado auditor especial de obras  en el Órgano Superior de Auditoría y Fiscalización Gubernamental (Osafig), lo que le impide postularse para el cargo partidista en disputa. Por ello, de los tres prospectos que tenía Toñito, de los tres que le quedaban, ya nomás, como en la canción de los perritos, le quedan dos: Don Salvador y Don Jesús Carlos, para impedir que se alcen con la gallina y los huevos los preciadistas o los pedroperaltistas.

Según Cándido Morales De La Peña, el perfil idóneo para ocupar la dirigencia estatal de su partido debe ser el de un panista que no esté “polarizado- como los cristales de los automóviles- y que no pertenezca ni esté peleado con los grupos internos radicales” cuya rijosidad espera que, como por arte de magia, una  vez emitida la convocatoria, sea depuesta por preciadistas y pedroperatistas para darle paso al “amor y paz”, a la fraternidad que se deben como camaradas, al imperio de los  principios panistas del respeto a la persona humana, a la formación de ciudadanía,  de la procuración del bien común, del servir y no servirse, etc.,

En respuesta clara, directa y contundente del líder del panismo colimense, Jesús Fuentes Martínez, al timorato y asustón Antonio Morales De la Peña, le receta que  él no tiene miedo “ni a ningún panista debe asustar que se dé una competencia por la renovación del Comité Directivo Estatal del PAN entre los grupos internos del senador Jorge Luis Preciado Rodríguez y de Pedro Peralta Rivas. Los jefes de las viejas familias panistas de Colima  y su vocero Toñito no deben temerle a los tiznadazos entre preciadistas y pedro peraltistas, sino a que les confisque su partido el más priista de los panistas, Pedro Peralta Rivas, para entregárselo en bandeja de plana a su primo José Ignacio que despacha como gobernador del estado, pequeño gran detalle que pasa por alto el también nachista Antonio Morales De La peña. Ni los Morales De La Peña ni sus viejitos Becerra Rodríguez y Dueñas LLerenas podrán por sí solos impedir que se los trague con todo y partido el primo de José Ignacio y su bien avituallada pandilla si no se les atraviesa Jorge Luís Preciado Rodríguez. Antonio Morales De La peña se asusta y espanta por la paralización entre preciadistas y pedro peraltistas, pero se hace de la vista gorda ante el golpe de partido en marcha orquestado por los primos Peralta. Hay que recordar que a José Ignacio le ofreció Toñito un importante cargo en su hipotética administración cuando contendió por la gubernatura del estado en la elección extraordinaria de 2003. Los tres son pajarracos del mismo plumaje.

EL ACABO

  • Es común y corriente, práctica normal, que administraciones municipales salientes les entreguen a las entrantes obras en proceso de construcción que en su momento les fueron debidamente asignadas a pequeños y medianos constructores que desde hace semanas ya las han terminado y hecho entrega de las mismas a los nuevos alcaldes que las han recibido felices y contentos. Sin embargo, uno que otro como el priista de Comala, Salomón Salazar Barragán, se está pasando de listo, pues a pesar de que su antecesor en el cargo le hizo entrega de los recursos financieros autorizados para las referidas obras, los desvió hacia otros menesteres en detrimento de la economía de los castigados por él empresarios de la construcción a quienes, como el cómico Héctor Suárez, les contesta “! no hay, no hay, no hay! a sus justos reclamos de pago. El colmo es que, además de no pagarles en tiempo y forma, los funcionarios de obras públicas les están exigiendo a tan castigados proveedores, más de media docena de ellos, el 10% de moche “para el patrón”. Ojalá que la CMIC de la que son miembros religiosos aportantes de cuotas le entre más rápido que inmediatamente al tema, igual que el OSAFIG y demás instancias de fiscalización de la obra pública que administran los alcaldes como el comalteco Salomón Salazar Barragán. Siguen bastos.

 

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