Econócrata Por: Luis Enrique Cruz García

Sin duda uno de los programas estrellas de la actual Administración Federal es el denominado “Jóvenes construyendo el futuro”, mismo que es operado por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social y cuyo finalidad es, acorde a los lineamientos de operación del mismo publicados en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el día 28 de junio de 2019, es brindar oportunidades de capacitación en el trabajo para jóvenes entre 18 y 29 años que no trabajan y no estudian mediante una beca de $3,600 pesos por un periodo de 12 meses. Hoy en día, y de acuerdo con la propia página del programa, se tienen escritos 900 mil jóvenes de un total de 2.3 millones que se buscan impactar.

Pues bien, la organización Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) realizó un estudio bastante revelador de cómo se está implementando este programa, el cual es de interés general ya que son nuestros recursos los que se están erogando vía el Gobierno Federal. En este estudio que puede encontrarse en el sitio web de esta organización de la Sociedad Civil, se encontraron varios puntos importantes de los que, a continuación, reflexionaremos.

El padrón

Prácticamente todos los días se inscribieron la misma proporción de becarios, de hombres y mujeres, de niveles educativos y de edades. Este comportamiento es “atípico” estadísticamente hablando, lo cual lo vuelve inverosímil. Salvo en tres días, la representación de género se mantuvo constante, 1.36 mujeres por cada hombre. En términos de escolaridad, el patrón mantuvo el inverosímil comportamiento atípico de mantener una constante en la proporción de becarios y su grado de estudios, siempre la misma proporción. En edad, la misma situación.

Muchos de los centros de trabajo, aquellos que recibirán a los becarios del programa, se encuentran registrados en el padrón con nombres genéricos que dificultan o impiden la localización y verificación de su existencia. Ejemplo de algunos nombres que aparecen registrados: “Abarrotes Alex”, “María Cristina”, “Diputado Federal”, etc. Ante estos datos es prácticamente imposible verificar la información, lo que impide la rendición de cuentas y la evaluación del impacto del programa.

Auditoría en la Ciudad de México

MCCI decidieron tomar como muestra la Ciudad de México (CDMX) para verificar los becarios y centros de trabajo. Según datos del programa, para esta entidad se registraron 42,159 becarios y 6,469 centros de trabajo. Pues bien, en una búsqueda de 5,439 centros de trabajo (82% del padrón para la CDMX) en sistemas como IMPI, SIEN, Compranet, etc; no se pudo localizar el 53% de la muestra, esto es 2,881 centros de trabajo. De los localizados, 140 empresas afirmaron que no se inscribieron al programa, 214 indicaron que sí solicitaron becarios, pero no les ha llegado ninguno, 136 dijeron que tuvieron becarios, pero estos ya no están con ellos, y 166 optaron por negar información.

En el caso de los centros de trabajo donde sí se encontraron becarios se dio cuenta de varias anomalías. Falta de pago, despido de empleados y sustitución con becarios, ausentismo, becarios familiares de los encargados de los centros de trabajo, retención de parte de la beca, entre otras; son ejemplos de estas anomalías.

Mas allá de la crítica de fondo que pudiera tener un programa social que busca atender a un segmento de la población conocido coloquial y despectivamente como “NINIS” (ni estudian, ni trabajan), es importante comenzar asegurando un buen diseño e implementación para evitar dudas razonables que contribuyan a “mal pensar” en el uso de recursos públicos por más noble que sea la intención. ¿Por qué ese comportamiento anormal de la base de datos?, ¿dónde están los centros de trabajo no encontrados?, ¿por qué la opacidad en el registro, etc. Estas son algunos de estos cuestionamientos que se desprenden del análisis de MCCI.

Celebro que la Sociedad Civil por medio de trabajos como estos sirvan como un contrapeso necesario en una democracia liberal. Como lo mencionan en su estudio, la idea es ayudar para que en la implementación de los programas de gobierno se abone a la transparencia y evaluabilidad de los mismos y, de esta manera, nos disipe las dudas a los mal pensados.

Mis redes

Mi twitter @enricrux

Mi blog https://cognozblog.wordpress.com

Mi podcast https://n9.cl/thxo

 

 

Luis Enrique Cruz García

• Maestro en Alta Dirección y Licenciado en
Economía
• Actualmente estudiando Doctorado en Ciencias
Sociales
• Catedrático desde 2004 en universidades privadas
• Columnista del periódico Ecos de la Costa y Revista
Enfoques
• Asesor a empresas en temas de tecnología y
productividad
• Trabajó por 11 años en el Servicio de
Administración Tributaria como Jefe de
Departamento de Análisis
• Miembro de Students For Liberty (SFL) México

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