En la página # 30 del primer tomo del Sexto Informe de Gobierno, entregado al Congreso del Estado el 1 de octubre anterior, y leído por Mario Anguiano Moreno desde la seguridad de su oficina en la Casa de Gobierno de la Calzada Galván, hay un gran signo de pesos de color verde y un curioso monito chaparro y cabezón (hecho aparentemente de plastilina, pero sin ojos, nariz ni orejas), que los diseñadores del libro pusieron para ilustrar un título que alude a la “Transparencia Presupuestaria” que debió imperar durante el sexenio que ese día le faltaba un mes para concluir.

Los cinco subtítulos que dicho capítulo desarrolla son: Deuda Pública, Medidas de Austeridad, Recursos Humanos, Evaluación del Desempeño y Adquisiciones. Temas todos que, dadas sus implicaciones económicas y sociales tendrían que haber sido revisados a fondo por nuestros flamantes diputados.

Pero independientemente de señalar que los diputados tal vez no cumplieron como debían su función, y antes de proseguir con el análisis del primer subtítulo de dicho capítulo, permítanme los lectores hacer notar que durante la lectura que Mario Anguiano hizo de dicho documento, en el mismo recinto estaba, como invitado especial, por su condición entonces de “gobernador electo”, José Ignacio Peralta Sánchez. Mismo que al término de la ceremonia no sólo aplaudió lo dicho, sino que enalteció grandemente a quien en ese momento veía como su antecesor en el cargo, y dio por buenos los “Logros y Resultados” del Gobierno de MAM.
Volviendo, pues, al punto que les comento, citaré tres párrafos de la mencionada página, para que nos demos cuenta de su contenido en general, y para que sepamos qué fue lo que informó Mario y aplaudió JIPS, antes de éste se decidiera a despotricar en contra de aquél. He aquí el primer párrafo:

“Durante el periodo que se informa no se ha recurrido al endeudamiento adicional, por el contrario, se ha venido cumpliendo el pago mensual de todos y cada uno de los financiamientos [previamente contratados] de acuerdo a los montos autorizados por el H. Congreso del Estado dentro del Presupuesto de Egresos para el presente ejercicio fiscal.

En este sentido seguimos manteniéndonos dentro de las seis entidades federales menos endeudadas a nivel nacional…
El saldo estimado de la Deuda Pública Directa al mes de octubre de 2015 es de 2 mil 180 millones 700 mil pesos [… misma cuyo] saldo promedio ponderado es de 19.4 años [a] una tasa de interés promedio ponderada de 4.7 por ciento anual […] Y en lo que respecta a la Deuda Pública Indirecta se estima un saldo al cierre del Ejercicio Fiscal 2014 de 127 millones 500 mil pesos…
[No obstante lo anterior] la Deuda Pública se encuentra en niveles manejables bien estructurados, con un perfil sano”, etcétera, etcétera. Aplausos y más aplausos.

Si los lectores se fijan bien, aun cuando el título del capítulo dice “Transparencia Presupuestaria”, la manera en que están redactados los párrafos no nos permiten ver la verdad detrás de lo que se informa, porque ahí se habla de saldos estimados, pero no precisos, y de niveles manejables como si quien estuviera informando lo hiciera de una empresa particular. Todo ello sin mencionar aún que en agosto, apenas unos poquitos días antes de que concluyeran las funciones de la Legislatura anterior, y se rindiera, por ende, el mencionado Sexto Informe, Mario Anguiano Morreno, todavía como gobernador constitucional, hizo una solicitud expresa al Congreso saliente, para que le autorizaran, justo dentro “del periodo que se informa”, de un crédito extraordinario (y urgente) de casi mil 700 millones de pesos. Contando para esto con el acuerdo explícito del todavía entonces llamado “gobernador electo”. Mismo que, al término de la lectura que MAM realizó en su cara, dijo: “Vamos a recibir una administración que, efectivamente, tiene retos, pero con el esfuerzo, el apoyo y el compromiso de todos los colimenses, no tengo ninguna duda de que las vamos a superar”.

¿Estaba José Ignacio dormido cuando Mario leyó su Sexto Informe? ¿No se dio cuenta él, siendo graduado en economía, del gran lastre que el informante le estaba heredando? O ¿habló así sólo para cubrir las apariencias, o no se percató que MAM estaba diciendo las verdades a medias en el mencionado capítulo de transparencia?

Nosotros sabemos (y en eso le concedemos razón al ex gobernador) que la actual deuda pública no fue contratada en su totalidad por él, sino que comenzó a contratarse durante el gobierno de Elías Zamora Verduzco, continuó con el de Fernando Moreno Peña, creció un poco con Gustavo Vázquez Montes, y se fue casi a la estratósfera con Silverio Cavazos Ceballos, y que es muchísimo más grande de lo que “transparentemente” Mario Anguiano Moreno nos informó. Pero ¿a poco no lo sabía Nacho?

Y hago esta última pregunta porque, como ya lo mencioné en un artículo anterior, hoy él, nuevamente como candidato a gobernador, anda declarando cada que “parece que en Colima no hubo gobierno durante 6 años”, que él no tiene por qué pagar los platos que rompió aquél, y que por eso está “hasta la madre de gobiernos que le dan la espalda a la realidaad”. ¿En dónde, en qué parte de las nubes o del mundo andaba él cuando Mario estaba desgobernando a Colima? ¿Qué no leía la prensa? ¿Qué no leyó nunca los furiosos artículos que “A Propósito” escribía Fernando Moreno Peña (su principal asesor político de hoy) en contra del multicitado ex gobernador?

Da pena, de verdad, que con tal de ganar la gubernatura el antes recto Nacho se vea hoy tan torcido. Y que no se haya percatado de que aun si gana la elección extraordinaria (cosa que dudo), tendrá que pagar muchos de los platos que no sólo rompieron Mario y por Silverio, sino Elías y Fernando también. Porque todos ellos contrataron sus empréstitos a muy largo plazo. Como estos casi 2 mil 500 millones que mencionó Mario, cuyo “plazo ponderado” para pagarlos será en promedio de 19 años con cuatro meses. Casi 20 años, pues, al cabo que “veinte años no es nada”, como dice un conocido tango.

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