“La esencia de la estrategia es elegir qué no hacer”

Michel Porter. 

Déjenme decirles que la foto hace la diferencia. Cada día se recogen tres o cuatro cadáveres en cualquier calle o colonia de éste Colima ensangrentado.

Nos hemos familiarizado con la más amplia diversidad de estilos de asesinar. Sabemos de qué se habla cuando nos dicen que alguien fue levantado, encajuelado, atado con cinta canela, con el tiro de gracia, descuartizado, decapitado.

Toda clase de variedades en materia de homicidios nos han hecho expertos después de que en éste gobierno estatal del 1 de noviembre 2015 a mayo del 2016 llevamos más de 230 muertos.

El gobierno de Colima atribuye la cosecha de cadáveres a pleitos entre pandillas de mafiosos. No nos afecta, es entre ellos, adelante, sigan matando. De pronto una foto le da vuelta a la tortilla, aparecen narcomantas en los municipios de Armería, Tecomán, Manzanillo y la ciudad capital e inmediatamente aparece un oficioso defensor de lo indefendible a decir que: Las narcomantas es un mensaje de amenaza al gobierno de José Ignacio Peralta Sánchez (a) El “asquitos”.

El presidente de Coparmex en Colima Mario Carlos Moncada Cantú se va de corrido y asegura que: las narcomantas son porque los narcos ya se sienten amenazados por Nacho porque el gobierno ha comenzado a mermar el poder de los criminales. Habrase visto tal estupidez y lacayez de éste palero.

Querer no es poder. Colima transita por una situación crítica y referencias como la anotada líneas arriba no ayuda a la comprensión de lo que estamos viviendo, sobre todo, de un empresario que se ha acercado al gobierno para ver que saca y no con cuanto se apunta.

El Estado ya no es lo que era o lo que imaginábamos que era: una entidad todopoderosa capaz de imponer el orden en el momento en que lo quisiera. Si algo ilustra la crisis actual son las profundas limitaciones y carencias de un gobernante ausente, ido de la mente e incapaz que no ha podido contra las contrahechuras y porosidades de su propio gobierno donde su Procurador General de Justicia, Felipe de Jesús Muñoz  es acusado en las narcomantas de tener nexos con el narcotráfico.

La prensa oficial comandada por la Gobernadora madre no dio la información de las narcomantas, ha dejado que el olvido actué en contra de los ciudadanos. Queda la impresión de que no ha podido aclarar con rapidez y suficiencia la aparición de estos narcomensajes, esa incapacidad de Nacho Peralta, multiplica el dramatismo del momento. Y si a ello sumamos que el propio Ejecutivo estatal de Colima convive y se toma fotos con un mafioso del crimen organizado el mundo de su representación se vuelve más denso e indescifrable. ¿Lo sabrán la Secretaría de Gobernación, de la Defensa y Marina?

Con la puntería del sabio, el refranero popular dice que hay dos cosas que nadie puede ocultar: “el dinero y lo pendejo”. Y viene a cuanto el tema porque ante la sorpresa de muchos “en el ejercicio del poder y la política no hay sorpresas, sino sorprendidos”, por ello muchos se preguntan ¿Qué tiene que ver en estos escabrosos asuntos de las mantas el exgobernador ladrón Mario Anguiano Moreno? Es pregunta.

Se había oído, en más de una ocasión que los colimenses tenían miedo. Rara vez se decía que nuestro estado tenía miedo. Era una dimensión desconocida. Ya no lo es ¡Colima tiene miedo! Y su temor es que las aguas sigan su cauce normal para que los ríos de sangre sigan creciendo con su cauda de asesinatos, robos, descuartizados, secuestrados y ejecutados, con un temor creciente del porvenir, ya sabemos que José Ignacio Peralta Sánchez ha resultado un gobernador corrupto, inútil e incapaz al que sus problemas mentales lo aprisionan.

Y es que el grado de estupidez  de la actual administración estatal ha convertido la medición de la violencia en una industria de “la declaración” diciéndonos: Hoy asesinaron un 8% menos que ayer pero en la última semana subimos un 14%. La macabra contabilidad del “asquitos” nos invita a familiarizarnos con la muerte.

Al final de la ruta (si es que algo así existe) es que el Gobierno de Colima tristemente incapaz, entraña la decepción, el “ascos” Peralta no ha sido honesto con los colimenses sobre la crisis de inseguridad que nos cargamos y sólo acude a la tan conocida costumbre de buscar refugio bajo el paraguas del ¿Y yo por qué?

Hoy la Coparmex-Colima no niega la condena de las narcomantas y las barbaridades criminales, pero tampoco deben ignorar la negligencia y la torpeza de un gobernador bajo sospecha.

Ese es el matiz de la inseguridad en nuestro estado donde los empresarios deben reconocer las dos partes de la ecuación: el binomio de la actividad criminal y la negligencia política.

La foto nunca falla.

Ahí se ven.

ENLACITOS

 

LA VERDAD, SÓLO LA VERDAD: Que a nadie le quepa la menor duda: Guillermo Brun Solórzano dueño de la tienda La Marina (que no va con mi estilo) Administra las Finanzas del Gobierno de Nacho Peralta Y, quien manda en Palacio y Casa de Gobierno es la Gobernadora madre protectora de funcionarios borrachos. Se aceptan apuestas.

PORTAVIÓN VERDE: ¿Es pregunta? ¿Quiénes son los cuatro aviadores que el cínico y sinvergüenza regidor del Partido Verde Mariano Trillo Quiroz tiene en el ayuntamiento porteños sin hacer absolutamente nada pero cobrando salarios por más de 19 mil pesos mensuales?

¿Estos aviadores (entre ellos una mujer) tendrán el consentimiento de la alcaldesa Gabriela Benavides Cobos?

 

OTRA DE AVIADORES: Fueron descubiertas más de 700 tarjetas de débito con las cuales el gobernador José Ignacio Peralta Sánchez paga desde noviembre del año pasado a  apoyadores priistas de su estructura territorial de su campaña política, erogación en la que el gobierno del estado gasta más de 4 millones 900 mil pesos mensuales. ¿Pos no que muy ahorrativos?

El “Tarjetanacho” explotó cuando el “asquitos” Peralta ya no pudo seguirles pagando y que ¡”Arde Troya”!… ¿Pues no que no había corrupción? Lo dicho, son las mismas ratas corruptas.

CIENTIFICAMENTE  COMPROBADO: El coordinador de Comunicación social del gobierno del estado Fernando Cruz García ha resultado un pobre diablo que no sabe cómo sacar del atolladero a su jefe el “asquitos” Nacho Peralta.

¿Cómo vamos Colima?…De la chingada.

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