Los electores colimenses el domingo 17 de enero de 2016 tendrán la oportunidad de cobrarse en la persona de José Ignacio Peralta Sánchez, candidato de la mafia priista liderada a nivel nacional por el presidente de la República Enrique Peña Nieto que anda estrenado por el mundo su nuevo avión que le cuesta al noble y sufrido pueblo mexicano más de seis mil millones de pesos, y aquí en Colima Fernando Moreno Peña, todos los agravios que ha sufrido de los gobiernos federales y estatales cobijados con las siglas y colores del corrupto Partido Revolucionario Institucional. El sobrino del editor lo sabe y por eso trata inútilmente de salvarse de la quema alegando que ni él ni su partido tienen por qué pagar “los errores o irregularidades cometidas por el ex gobernador Mario Anguiano Moreno”, pasando por alto que el ajuste ciudadano de cuentas abarca también a otros ex gobernadores que patrocinan su campaña como Elías Zamora Verduzco, Fernando Moreno Peña y Arnoldo Ochoa González.

Hay que recordar los abusos y excesos de poder de la triada Elías-Fernando-Arnoldo, y el avecinamiento por invitación del primero de ellos del “ingeniero” sinaloense Manuel Salcido Azueta, mejor conocido en el negocio de las drogas como “El cochiloco”. En esos nefastos personajes para la democracia, la seguridad y la economía de Colima, cifra sus guajiros sueños el muy desangelado candidato del PRI de siempre, de gobernar el estado el sexenio 2016-2021. Por supuesto que, como argumenta Peralta Sánchez, en el PRI, “al igual que en una familia, hay hijos buenos (los priistas de base) y malos (las cúpulas que imponen su ley de Herodes), pero el castigo a golpe de votos en las urnas debe recibirlo sin distingos quien loco de contento presumió el respaldo a su candidatura hasta la ignominia del devaluado Peña Nieto, se su incompetente Secretario de Hacienda Videgaray Caso y de quien abiertamente le está manejando desde la ciudad y puerto de Manzanillo, Fernando Moreno Peña, la sucia guerra en contra de quien lo vencerá en las urnas el domingo 17/01/2016, Jorge Luis Preciado Rodríguez.

“Imagínate una familia (la priista) y un hijo sale malo (Fernando Moreno Peña), no estudia (compra el título), cae en drogas (consumo y tráfico) y (no) cae en la cárcel, ¿por ese hijo descarriado vamos a devaluar a toda la familia? Lo mismo pasa en los partidos políticos, en el PRI hay hijos buenos (como él, desde luego) y malos (como los mencionados en el primer párrafo). Si ellos cometieron los pecados, ellos tienen que pagar la penitencia”, argumenta Peralta Sánchez en vano intento de salvarse del ajusticiamiento electoral que le espera de los conocedores y politizados colimenses que bien saben que una cosa es la familia y otra, muy diferente, la mafia que es el PRI donde impera la ausencia total de valores y escrúpulos.

“A mí la verdad me parece muy injusto que me cobren las facturas de cosas que yo no hice, si hay un responsable, se llama Mario Anguiano Moreno y su gente”, clama en el desierto pre electoral quien antes llenó de flores al gobierno anguianista del que ahora trata infructuosamente de poner tierra de por medio pero sin comprometerse, en el hipotético caso de ser investido próximo gobernador, a obligar a Mario Anguiano Moreno y a su pandilla a reintegrar a las arcas estatales los cuatro mil millones de pesos que se embolsaron. El brazo de su justica no llegaría tan lejos porque más que sabido es que los priistas, y él lo es aunque pretenda avergonzarse , se cubren sus fechorías con la misma tricolor cobija.

En la nublada visión de José Ignacio, “la campaña para la elección extraordinaria está cargada de emotividad y en realidad el voto que emitirán los colimenses es más con el corazón que con la mente, o por lo menos es la percepción que recogido en las giras de campaña”.
Aceptando sin conceder sus aseveraciones, el grave problema para él, lo que lo tiene muy abajo en las preferencias electorales de los colimenses, es precisamente que nunca logró emocionarlos ni llegar a sus corazones, mucho menos a sus mentes. La tragedia para el candidato de la clase ilustrada de Colima, el único que se comunica en inglés, trae aroma a Pinos y estudió en universidades de élite, ha sido su notoria incapacidad de comunicarse con el pueblo, con los de en medio y con los de abajo que le dan asco. Tarde, muy tarde, se dio cuenta de que los votos de la gente bonita de Colima, en el supuesto de que todos fueran a su favor, no le ajustarán ni para un segundo lugar a la hora de contarlos.

EL ACABO
• En la lucha “cuerpo a cuerpo, kilo a kilo”, que José Ignacio Peralta Sánchez opina que es la disputa por la gubernatura de Colima 2016-2021, lleva todas las de perder ante el panista Jorge Luís Preciado Rodríguez que los aventaja en peso, fortaleza y habilidad.

• Tiene razón José Ignacio Peralta Sánchez cuando afirma que nunca rompió relación con Nabor Ochoa López, simplemente se le escondió en cuanto recibió del IEE la constancia de gobernador electo. Apanicado por la anulación de su pírrica victoria electoral, anduvo luego de rogón pidiéndole que lo apoyara y sumara a su equipo liderado por Fernando Moreno Peña, Arnoldo Ochoa González y Rogelio Humberto Rueda Sánchez, causante éste, según el propio dicho de José Ignacio, de que el hijo de Doña Nico lo haya mandado a la tiznada.

• José Ignacio Peralta Sánchez es pura y grosera rumorología, vil argüendero.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.