TAREA POLÍTICA

La mayoría de los diputados integrantes de la LVIII Legislatura Estatal no logra entender que la caridad pública con dinero del pueblo no es función sustantiva de sus encargos sino de los organismos asistenciales del gobierno o de la iniciativa privada. Lo suyo, de quienes como Martha Leticia Sosa Govea y los nicos renunciaron a la tan traída y llevada partida de Prevención Múltiple, y del resto de sus compañeros que la bajaron de 68 mil a 33 mil pesos mensuales, es legislar y promover acciones encaminadas al desarrollo integral y armónico de la entidad para que a través del aliento a la inversión productiva y a la creación y mantenimiento de empleos de calidad,  los colimenses obtengan ingresos para cubrir su amplia gama de necesidades y no requieran el auxilio económico de sus representantes en el Congreso del Estado ni de dádivas de políticos que luego les cobran en votos.

Si la iniciativa que presentó la señora de Rodríguez García para  “eliminar todas las partidas discrecionales que existen en el Gobierno del Estado, en los ayuntamientos y en el Congreso del Estado, como es el caso de los 68 mil pesos que reciben mensualmente los legisladores colimenses por la partida de Previsión Social Múltiple” , hubiera prosperado , el gobernador, los alcaldes, regidores y diputados locales habrían quedado  liberados de toda la gente que en busca de su ayuda económica pulula en Palacio de Gobierno, Casa de Gobierno, Complejo Administrativo, las diez presidencias municipales y el Congreso Local, valioso tiempo que debieran dedicar al cabal  cumplimiento de sus respectivas funciones y responsabilidades.

Todos coludos o todos rabones alegó con razón la diputada Sosa Govea a favor de su propuesta que contemplaba   modificaciones a la leyes de Presupuesto y Gasto Público Estatal, de Presupuesto y Gasto Público Municipal, de la Administración Pública Estatal, la Ley que Fija las Remuneraciones de los Servidores Públicos en el Estado de Colima y al Código Penal para sancionar a quien infrinja las disposiciones. “Que se cancele la partida de Previsión Social Múltiple en el Congreso, que se cancelen las partidas de erogaciones imprevistas o erogaciones especiales en el Gobierno del Estado, en los ayuntamientos”, retó la política porteña, pero no fue secundada ni por sus compañeros de partido ni por los priistas.

A propósito de enchiladas, so pretexto de las supuestas altas percepciones de los diputados locales en que aparecen conceptos calificados como meros gastos administrativos de sus oficinas y tareas, los  estrategas al servicio de  José Ignacio Peralta desataron feroz campaña en contra de los integrantes del Congreso del Estado no importándoles ni un comino llevarse entre las patas hasta a los propios legisladores priistas a quienes consideran “anguianistas”. La distractora chicotiza que ya amainó un poco tuvo el claro propósito de jalarle la marca, la crítica, al gobernador, pero después de más  un mes en que la prensa peraltista los trajo como pericos a toallazos, las aguas volverán a su nivel y a otra cosa mariposa.

Otro grupo objetivo que con el mismo propósito distractor cotidianamente es criticado por la prensa al servicio de José Ignacio, es el de los alcaldes panistas de Colima, Coquimatlán, Cuauhtémoc, Tecomán y Villa de Álvarez. De estos cinco es a Héctor Insúa García, Colima; y Yulenny Cortés León, Villa de Álvarez, a quienes más les ha cargado la mano, ensañamiento, rudeza innecesaria, que ha terminado por vacunarlos y fortalecerlos ante la inteligente ciudadanía que sabe cómo se las gasta el tío editor y de qué pata cojea.

Después de tanto brinco en suelo tan parejo, la partida de la discordia regresó a su nivel de 33 mil pesos mensuales impactando en una reducción a 165 mil pesos mensuales que incluye salario base, prestaciones y gastos de oficina como  telefonía, gasolina, pago de asesores y actividades legislativas, entre los principales. Una vez que los diputados integrantes de la CVIII Legislatura Estatal pusieron ya orden y concierto en el tema de sus percepciones vendrán nuevos pretextos para bajarles el ánimo y empatarlos con quien simple y llanamente no levanta, y como Don Teofilito, el gobernador Peralta.

EL ACABO

  • Como la Secretaria General del PRI, Carolina Monroy del Mazo, recientemente advirtió que los priistas no permitirán ni un sólo agravio al presidente Enrique Peña Nieto, y que “cada ofensa tendrá respuesta”, debiera empezar con los temas del plagio de su tesis profesional (nada más se fusiló un tercio de la misma en 1991 cuando la presentó en la UP de donde con malas artes se tituló de abogado) y la beca de $59 mil pesos mensuales que disfruta su sobrina en Pemex. ¿O no?
  • En Colima también hace aire, pues otro plagiario cogido hace algunos años en la maroma ocupa un cargo de primer nivel en el “gabinete de inútiles” de Peralta.
  • El fallecimiento de Juan Gabriel ayudó a disipar el mal humor social provocado por la ratificación al frente de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) de Alfredo Castillo Cervantes, el gasolinazo de mañana jueves y el plagio hecho por Enrique Peña para obtener su título de abogado.
José Luís Santana Ochoa

Analista político

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