José Gilberto Ibáñez Anguiano
La Manera de Opinar de… José Gilberto Ibáñez Anguiano.

De su morada feudal “Castillo del Chayote”, la cirugiada reina de la jaula de las locas en la primera mitad del pasado siglo XX, añora los tiempos que se le han ido para no volver jamás, en los que apoltronada en su sillón color de rosa de la oficina principal del edificio editorial del chayote ubicado en avenida 20 de Noviembre, dictaba sentencia periodística inapelable en el mundillo político social y empresarial de Colima.

Pero en esta era del internet ya nadie le hace caso, hasta su sobrino “El Cevichero” le da el avión, así lo siga subsidiando con dinero público. Lo aguanta, lo sobre lleva, porque se sabe huérfano del respaldo de los colimeños y de la prensa independiente que desde las redes sociales ejerce a plenitud la libertad de expresión de la que es enemiga jurada la vieja marquesa de la abundante plata obtenida en su mayor parte de los gobiernos zamorista y fernandista principalmente.

Sabedora de que nunca volverá hacer la mandona en los medios locales de comunicación, la añosa y neurótica reina del chayote, frustrada la ha aprendido en contra de los Periodistas libres de su tutela y malsana influencia a los dizque no lee pero enterado está de todo lo que publican en medios digitales ajenos a su perversa influencia.

Nostálgica por lo que fue y ya no es ni jamás será, añora el poder e influencia que en sus mejores años llegó a tener. Ahora su pasquín a las moscas espanta. Cada día es más alta la pila de los periódicos que a Diario debe recoger de todos sus puntos de venta en el estado.

La gobernadora madre sabe que la que se ríe es porque se lleva, y si le gusta llevarse debe aguantarse como mujercita sin hacer pucheros; también, la que ha mancillado honras con sus puñaladas traperas no puede morir a besos como los que en su momento les negó al “Papichulo”, motivo y razón de su odio enfermizo hacia el muy probable próximo senador de la república, aunque no lo quiera ella.

La gobernadora madre se cree la reina de la realeza política colimeña porque en su familia hay dos ex gobernadores del estado: Enrique O. de la Madrid y Pablo Silva García; un ex presidente de la república, Miguel de la Madrid Hurtado, y el actual mandatario estatal que no da pie con bola, el muy clasista soberbio, engreído y desequilibrado como ella, José Ignacio Peralta Sánchez. En la historia de la picaresa política de Colima hay mucho material, información sobre hechos y comportamientos borgianos nada edificantes de su ancestro al que tanto incienso le quema, mismos que de ser necesario habrá que refrescar en esta y otras muy leídas columnas. De ella depende de lo que se diga.

La mejor prueba de que el pasquín de la gobernadora madre pasó a peor vida es que los políticos que aspiran a un cargo de elección popular en el 2018 ya no lo visitan como antes otros en su misma condición lo hicieron, y ya no lo pelan porque saben que ha perdido fuerza su pegada, de que tomarse la foto con ella es como es ser besados por la diabla, así es que prefieren ser fotografiados por “Sigi” y entrevistados a modo por los pitufos dueños de la revista “Dos8” que han hecho el gran negocio de su vida explotando las vanidades de los hombres públicos y de las mujeres también.

“Como han pasado los años, como cambiaron las cosas, como han pasado los años, que mundo tan diferente, como han pasado los años, las vueltas que dio la vida”, habría que cantarle a la gobernadora madre al más puro estilo de la española-mexicana María de los Ángeles de las Heras Ortiz “Rocío Durcal”. ¡Pásela bien!.

José Gilberto Ibáñez Anguiano

Representante de la Asociación Regional de Periodistas, Editores, Locutores y Cronistas Deportivos.

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