PARACAÍDAS Por Rogelio Guedea
Cada vez se aclara más el escenario electoral del próximo año y quién, para el caso exclusivo de la gubernatura, el mayor cargo que se competirá, podría resultar ganador. Al preciso día de hoy, parece que los astros (a pesar de muchos y contrario a todo pronóstico) se están alineando en favor de Indira Vizcaíno, sea ésta o no elegida (que a estas alturas se duda mucho) por Morena como su candidata a la gubernatura, pues aun no siéndolo yo seguiría sosteniendo este pronóstico por algunas razones muy sencillas: la primera de ellas es porque (serán los astros, como lo dije) la fatalidad política determinó que,
creyendo que esto sería la mejor decisión, se unieran en conciliábulo PRI y PAN (casi el PRD, aunque ahora lo vemos despotricando en contra de esta alianza), unión que se realizó pese a las consecuencias que esto tendría y para las cuales se tendrá que hacer una labor titánica que borre toda la carga negativa que genera de por sí el término “prianista”. Además de esto, esta alianza se está decantando por dos mujeres (Mely Romero y Martha Sosa) para encabezar la candidatura a la gubernatura, dos mujeres que si bien son honorables e inteligentes, sabemos que será muy difícil que remonten la avanzada de Indira Vizcaíno, a quienes los golpes parece que lejos de medrarla la han crecido más. Por otro lado está la alianza del PT y el Verde Ecologista,
que ya a estas alturas poco importará por quién sea encabezada (si por Joel Padilla o Virgilio Mendoza), ambos políticos sabemos que si bien cada cual ha consolidado un músculo  de poder importante (Virgilio en Manzanillo y Joel Padilla dentro de sus Cenbis), ninguno de los dos está realmente  llegando (o llegará) tan bien posicionado como lo está haciendo Indira Vizcaíno, porque además llegarán con el estigma de haberse animadversado con Morena. Finalmente, está Locho Morán, de Movimiento Ciudanano, quien creció nada más en la espiral del propio territorio capitalino y no logró (ya no lo logrará) consolidarse más allá de éste, pese a que tuvo en su momento la oportunidad de hacerlo. Además, la mayor fortaleza que pudo haber tenido estaba al interior de su partido y administración y ahora ésta se ha constituido en su mayor debilidad, pues lleva cargando serios problemas internos que como cadenas le impiden el crecimiento exponencial que se requiere en este tipo de contiendas. De los tres partidos restantes no merece hablar, francamente, porque no hay ningún perfil fuerte que pueda representar una amenaza para quien va liderando no las encuestas sino la determinación real de triunfo de la candidata puntero, quien empieza ya incluso a generar olas políticas y mediáticas a su favor, así que aguas con eso porque quienes no crean en la opinión pública no están creyendo prácticamente en uno de los elementos esenciales de los cambios históricos de la humanidad. De manera inconsciente (no quiero pensar que malintencionada), pareciera que el PRI-PAN se hubieran decidido a ponerle una rival a Indira Vizcaino que no le hiciera sombra, como si realmente en el fondo (muy en el fondo) se hubiera hecho para emparejarle más el camino. Por otro lado, el PT-Verde Ecologista se desmarcaron de la corriente más fuerte (Moren) para constituirse en un delgado hilo del arroyo que poco o nada podrá  cambiar el curso de las aguas que impulsa Vizcaíno Rodríguez, esté o no en este partido. En esta aritmética ya no entra Locho Morán y tampoco hace falta porque se ha quedado en medio de la nada con un proyecto que, insisto, pudo ser un cónclave de cambio importante pero que prefirió, por otras razones muy distintas a las de pertenencia social, no hacer crecer su movimiento, pero que (lo ha calculado bien) por lo menos se salvará él y unos cuantos suyos. Ante este escenario, Indira Vizcaino se ha constituido en la enemiga a vencer, y aunque será muy difícil que no logre la candidatura por Morena (diría yo: imposible), sólo podría detenérsele si las otras fuerzas políticas (PRI-PAN-PT-Verde Ecologista-Movimiento Ciudadano) se afanarán en su contra. Si realmente Indira Vizcaíno es tan mala como dicen, y hay tantos elementos que se han barajado en su contra (por corrupción, por traición, por mitomanía, etc), la pregunta entonces no es aquí si pueden descarrilar su proyecto político a la menor provocación, sino más aún, si realmente lo quieren hacer. Conforme se van dando los acontecimientos, me temo que tal parece que no.
Rogelio Guedea

Poeta y académico

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