TAREA POLÍTICA por José Luís Santana Ochoa.

 

En lugar de haberles entregado a sus funcionarios una copia del memorándum que hace días emitiera para los suyos el presidente de la República Andrés Manuel López Obrador, corregido y aumentado, en el que les dijera con toda claridad, energía y precisión,  que ni ellos ni ningún integrante de sus familias están autorizados para hacer alguna gestión o pedir algún favor en su nombre o negocios en grande como llevan ya cuatro años haciéndolos al amparo de su administración, el gobernador del estado, José Ignacio Peralta, se fue por la vía fácil de darles instrucciones orales ligeras, suaves , medidas, nada por escrito ni firmado.

Si Peralta ha instruido a sus colaboradores a “trabajar siempre en beneficio de la gente, considerando como ejes rectores de la función pública la transparencia, el manejo escrupuloso de los recursos, así como una actitud de pleno respeto a la sociedad”, quiere decir que sabe que se han servido de sus cargos para beneficiarse personal y grupalmente, que su administración tiene ventanas demasiado obscuras, con vidrios muy polarizados; y que han desviado recursos públicos sin ningún respeto ni consideración hacia el pueblo colimense que es bueno y sabio.

“Ustedes no tienen la obligación de escuchar propuestas indecorosas de nadie. Y, en el caso de mis familiares, “cercanos o distantes”,ni siquiera de recibirlos en sus oficinas o contestarles el teléfono. Nada de nada”, debió haberles asentado por escrito José Ignacio con la sentencia de que “ de no cumplirse esta recomendación, se podrá caer en actos de deshonestidad y en la esfera del derecho penal”. Pero no, solamente un muy light  “tenemos que ser muy responsables siempre en nuestro actuar y en nuestras declaraciones, representamos una institución que tenemos que honrar, y nos debemos a la gente”. ¡No pos’ sí¡

Tiene razón José Ignacio en decirles a sus empleados que “la mejor manera de responderle a la sociedad es atendiendo sus demandas y necesidades con entrega, transparencia, honestidad en el manejo de los recursos y mostrando respeto a los diversos sectores en cada intervención que realicen”,  exactamente todo lo contrario de lo qué él y los suyos han hecho en los casi cuatro años que que van de su gobierno para olvidar.

José Ignacio y su gabinete “nenoliberal, fifí, conservador ”, tienen todavía dos años para transitar del discurso a los hechos, acercarse a la población aunque les provoque urticaria, convencerla de que ahora sí de verdad están puestos y dispuestos a  atenderla y servirla en rubros tan sensibles como lo son la seguridad pública, los servicios de salud, el aliento a la inversión productiva y la generación de empleos de calidad.

Hay duda razonable de que las instrucciones tardías y crípticas que Peralta les ha hecho a sus funcionarios les quieten el sueño a  los editores sus tíos muy queridos, a los medios de comunicación orgánicos, sus amigos constructores, proveedores, traficantes de influencia, columnistasnachoperalta@gmail,.com y demás fauna de acompañamiento. “La corrupción, el influyentismo, el amiguismo el nepotismo” seguirán gozando de cabal salud los próximos dos años teniendo como mirones de palo a los alcahuetes, tapaderas, órganos de fiscalización, control, evaluación y anti corrupción que hasta ahora han sido tan útiles como la carabina de Ambrosio. Al tiempo.

EL ACABO

  • A José Ignacio nadie le cree su conversión, de dientes hacia afuera, de un gobernador distante, alejado, indiferente, a otro de repente cálido, cordial y cercano a los colimenses con quienes nunca conectará.

La transparencia, el manejo escrupuloso de los recursos y una actitud de pleno respeto a la sociedad colimense prometidas por Peralta son solamente palabras, palabras, palabras. Que le crean quienes no lo conozcan todavía.

  • Como pocas veces ha sucedido, el cese fulminante de Miguel Becerra Hernández como tercer Secretario de Salud y Bienestar Social del Gobierno del Estado; y la negativa a entregarle ocho millones de pesos al empresario político Carlos Maldonado Villaverde para su juguetito denominado “Comité de Participación Ciudadana del Sistema Anticorrupción del Estado de Colima”, fueron tan bien recibidos por el respetable.

 

 

José Luís Santana Ochoa

Analista político

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