TAREA POLÍTICA por José Luís Santana Ochoa.

Si de verdad el Secretario de Infraestructura y Desarrollo Urbano , José de Jesús Sánchez Romo, está convencido de que “Es importante que la Calzada Galván la juzguemos de a pie, que no la juzguemos sobre el automóvil, es una nueva forma de poner delante a las personas más que a los automóviles”, ¿Por qué no la declara de una buena vez ciento por ciento peatonal, máxime si, como presume, “el proyecto de la segunda etapa de la acaba de recibir ya una mención honorífica del primer concurso de calles, quedando en los primeros diez lugares del país”? Otra vez la burra al trigal de los premios nacionales para justificar obras de relumbrón mal planeadas, peor ejecutados y a costos estratosféricos que sólo benefician a quienes se las ejecutan como su chaparrín constructor y a los que reciben sus respectivos moches de tanto más tanto incluso antes de iniciar los trabajos.

Desde que Sánchez Romo y su cómplice Carlos García Noriega, explicablemente todavía Secretario de Planeación y Finanzas del gobierno que encabeza su concuño José Ignacio Peralta, concibieron el negocio de la renovación de pacotilla de la centenaria arbolada arteria para embolsarse buena parte de los 40 millones de pesos provenientes del erario público, y no para dotar a la ciudad de un mejor espacio , sabían que el resultado iba a ser una mentada de madre a la inteligencia de los colimenses como lo fue, pero van por más, pues dicen que “se habilitará otro carril, pero esta obra se realizará hasta que los militares desocupen el inmueble”. ¿Y por qué entonces no esperaron a que esto sucediera para empezar a intervenir el frente de la Zona Militar?

Sánchez Romo presume que los criterios de planeación al interior de la Secretaría a su indigno cargo sobre las obras a realizar, “sí son consensados con la parte beneficiada o afectada “, pero nunca jamás consideró lo que ya se sabía desde hace por lo menos un par de años: la incorporación a la ciudad de Colima del predio que por muchos años ha estado en poder de la Secretaría de la Defensa Nacional, de cuyo frente puede tomarse una buena franja para ampliar el costosísimo embudo que según él ,a pesar de las críticas, hasta premio nacional ganó , el “segundo proyecto”.

Premio internacional merecería que la calzada fuera ampliada para convertirla en una gran zona de movilidad sustentable y espacio de convivencia social, desde la Glorieta del Dif hasta la calle Guerreo, por lo menos, pues nada digno de conservación tiene el frente de la Piedra Lisa en donde, por cierto, estorba otra obra millonaria insignia de la corrupción, “La Rotonda de los Hombres y Mujeres Ilustres de Colima” cuyo culpable, Eduardo Gutiérrez Navarrete, ahora cobra como Director El Instituto Colimense de la Infraestructura Física Educativa (INCOIFED). Ya encarrilados, podría ir también, negociaciones de por medio en las que todos ganarían, por el frente Galván del centro comercial Wal-Mart.

El problema de esos dos funcionarios de José Ignacio Peralta, sus secretarios de Infraestructura y Desarrollo Urbano y Planeación y Finanzas, José de Jesús Sánchez Romo y Carlos García Noriega, respectivamente, es que andan día y noche maquinando cómo desviar millones y millones de pesos hacia sus cuentas personales con obras públicas que resultan una afrenta a la inteligencia de los colimenses por sus costos siempre inflados, pésima calidad y sin razón de ser como la multicitada calzada ( su escultura de la Piedra Losa Incluida), la obra el tramo sur del Río Colima, el Parque Metropolitano de Tecomán, el atentado cometido en contra de los tecomenses al madrearles su “Limonero” y la millonaria escultura a “Margarito” sobre el Tercer Anillo Periférico, sólo por citar algunos ejemplos en los que el trío le ha pegado duro y tupido al dinero público a ciencia y paciencia de los alcahuetes organismos de fiscalización.

EL ACABO
Colima lleva ya tres años padeciendo las malas obras de Sánchez Romo y sus peores prácticas como funcionario público. Si a pesar de su inaceptable desempeño José Ignacio Peralta no puede correrlo de la Secretaría de Infraestructura y Desarrollo Urbano, que lo neutralice aplicándole la misma fórmula que le aplicó a su Secretario General de Gobierno

José Luís Santana Ochoa

Analista político

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