“Hay dos cosas en esta vida que no se pueden ocultar…El embarazo y lo pendejo”
El Filósofo de Güémez

Déjenme decirles que cada vez faltan menos días (diecinueve) y piezas para la asunción del “asquitos” Nachito Peralta quien va a debutar como gobernador de “pantalla”, sabremos en poco tiempo si quien será “empleado” < del otro PRI > podrá armar o no el rompecabezas llamado Colima…eso, está por verse.

La administración estatal que está por iniciar se ve llena de abrojos y, en esa condición, quien será gobernador de facto hace ya de la amnesia su mejor mecanismo de defensa. Nachito no sabe o no puede armar todavía un gabinete coherente con las necesidades de un Colima vapuleado por la corrupción y las raterías de quienes durante más de 10 años han robado al erario.
En 19 días más sabremos si el gobernante priista que tiene las manos ensangrentadas define si la puerta del laberinto a donde llegará es la entrada o la salida. El “asquitos” ha dicho: “Llegaré con firmeza y con la ley en la mano” (Sic)

Si su dicho se corresponde con la realidad, probablemente se esté frente a una rara avis. Si no es así, quizá se esté ante un político “tripulado” que, por el peso de los intereses que lo rodean, muy pronto perderá su disfraz.
En cualquiera de ambos casos, se trata de un hombre con problemas mentales cobijado por un partido de ladrones, el nuevo gobernante no conoce el arte de gobernar pero sí…el de engañar. Una u otra posibilidad derivan de las malas señales que va enviando.

El verdadero arte político exige empezar por sacudir la plataforma de cara a la ciudadanía donde el nuevo gobierno estatal puede fincar sus posibilidades, la duda es, si conviene invertir de entrada en la transparencia poniendo el poco capital político en el escrutinio popular, animarse podría darle otra perspectiva a Colima, no hacerlo, de inicio estará condenado al fracaso como ya se vislumbra en su pobre actuación.

Algo pero no mucho ha perfilado el nuevo gobernador y, ahí, es donde los nombres de su probable equipo causan perplejidad. Es más la cantidad que la calidad de sus allegados lo que asombra. Su composición revela el pago de compromisos políticos hechos en la accidentada y desaseada campaña política.

Algunos de esos pagos se entienden y tienen por virtud el reconocimiento de las fuerzas que confluyen en el priismo ladrón, pero otros pagos derivan no de esas malas prácticas, sino del vicio de la tranza y la corrupción política.
Personajes que, en vez de permitir pensar en la posibilidad de afectar a los intereses que han frenado el desarrollo político y económico estatal, obligan a considerar que, nuevamente, el costo de esas transas correrán por cuenta y riesgo del nuevo mandatario estatal, manchado de sangre antes de iniciar su aventura.

La figura del exgobernador Fernando Moreno Peña es la pieza central del rompecabezas que posibilitará o no, el rearmado de Colima. Cuestión de días para saber sin Don Fernando, a quien se le adjudica ser desde ahora “el poder tras el trono”, tomará la puerta de salida o de entrada al laberinto donde se encuentra como director del entramado.
Desde hace años, el exgobernador Moreno Peña privilegia sus movimientos y, sin embargo, insiste en hacer política a costilla de los gobiernos estatales, algunos lo han dejado, con otros ha chocado. Ha recorrido una y otra vez ese camino, por lo que reinsistir en la ruta que lo ha llevado a su destino de “genio y figura” será tanto como convalidar la necedad como rutina, sobre todo, cuando tendrá enfrente a un mandatario con problemas mentales. ¡Cuidado!

Posiblemente dentro de 19 días el “asquitos” Nachito Peralta estará en la plaza pública y, ahí dará rienda a sus traumas, podrá descargar sus venganzas, su coraje y las rabietas acumuladas para cobrar afrentas, su odio lo perderán y Colima, de nuevo, perderá la esperanza en la democracia.
En esa definición, la inestabilidad emocional del gobernante entrante dejará ver si toma la puerta de salida o de entrada al laberinto que tiene frente a sí.

Salir de él, exige un doble ejercicio harto difícil y en cual el sobrino de la Gobernadora madre no ha mostrado mucha habilidad: el de la humildad política y el replanteamiento de temas como el asesinato político de un trabajador del volante a manos de priistas, donde él es responsable solidario.
Lo mejor de la circunstancia es que faltan tan solo diecinueve días y piezas para saber si el “asquitos” podrá hacer la tarea o serán otros los que cumplan con ella armando el rompecabezas.
Por lo pronto Nachito Peralta llega a la gubernatura de Colima con las manos manchadas de sangre.
Ahí se ven.

ENLACITOS

TRÁNSITO Y VIALIDAD: Llena de vicios y corrupción se encuentra la dirección de Tránsito y Vialidad del Puerto, las constantes multas e infracciones por quítame estas pajas hacen de esta dependencia la cara sucia de la alcaldesa Gabriela Benavides Cobos quien viene sosteniendo a un tipo sinvergüenza en esa dependencia. Mal.
¡Cuidado la corrupción comienza asomarse en la administración municipal priista y apenas van pasaditos 100 días de no poder en el poder!

SOBRA TELA: Vaya escándalo se está prefigurando en actos de corrupción del exsecretario de Turismo Sergio Marcelino Bravo Sandoval en la administración estatal del exgobernador Silverio Cavazos Ceballos, ejecutado por el narco y en donde también aparecen presuntos actos ilícitos efectuados en la notaría pública número de 2 del puerto de Manzanillo. Abundaremos.

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