Jesús CP

Un fuerte incremento en la tarifa del pasaje, ya no sólo es necesario, sino urgente. El transporte público en Colima está en crisis desde hace años. El sistema de camiones urbanos, así como de taxis, no ha contado con condiciones que le permitan adaptarse a las cada vez mayores necesidades del estado.

Con un servicio de transporte urbano agonizante, llegó en este 2017 un incremento de 24% en el diesel, principal costo para cualquier empresa de transporte, pero además, en el último año han habido aumentos en los insumos que no salen en la tele: 15% de incremento en llantas, 15% de incremento en lubricantes, 25% de incremento en refacciones. Tener un camión urbano ya no es rentable.

Con una mentalidad sumamente corta, hay quienes afirman “si no les es negocio, que se retiren”. No es así de simple: ni para las familias dedicadas al transporte público, ni para la sociedad. El transporte urbano es una necesidad pública que debe ser cubierta, bajo la ley actual, por particulares, y para que un particular pueda invertir y ofrecer el servicio, debe ser negocio.

Particularmente, los concesionarios de “las rutas” se encuentran en el peor de los escenarios: tienen en puerta una nueva ley de movilidad que va en contra de sus intereses, tienen una infraestructura y un parque vehicular viejo que urge renovación, y tienen que trabajar con un precio controlado y restringido.

El problema para el servicio urbano en Colima, es que los incrementos necesarios no sólo necesitan llevar a las empresas consesionarias a un punto de equilibrio o una rentabilidad, necesitan ser suficientes para que puedan realizar fuertes inversiones que renueven el parque vehicular y así puedan ofrecer un servicio, no de lujo, pero sí con seguridad.

Muchos usuarios exigen un servicio de calidad (o a veces hasta de lujo) pagando $6 pesos por su pasaje. Hay quienes exigen aire acondicionado, asientos acojinados y reclinables, televisión, etc. Es ridículo. Ni siquiera una tarifa de $12 o $15 pesos permitiría ofrecer un servicio así, y ni tendría por qué serlo. La movilidad es una necesidad básica, no un servicio de lujo.

Es verdad, el servicio necesita modernizarse: pasar al cobro por tarjetas electrónicas prepagadas que puedan ser recargadas con tarjeta de crédito, o un OXXO, por ejemplo. Ofrecer pases mensuales para aquellos usuarios que así les convenga. Contar con operadores capacitados técnicamente pero también en servicio al cliente y en primeros auxilios. Muchas mejoras podrían implementarse pero estamos muy lejos de alcanzarlas cuando seguimos hablando de la autosustentabilidad del servicio.

Hablar de incrementos en el transporte público nunca será un tema fácil. Es golpear directamente a la economía de las familias, pero ese es el resultado de las malas políticas de los gobiernos.

Jesús CP.

"Hombre de costumbres."

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