José Luis Santana Ochoa

TAREA POLÍTICA por José Luís Santana Ochoa.

En lugar de cumplir su promesa de campaña de recuperar aunque sea unos cuantos cientos de millones de pesos de los miles de ellos que según sus propios cálculos se robó la pandilla liderada por el ex gobernador Mario Anguiano Moreno, para aplicarlos a rubros como los de la educación, la salud y la seguridad pública, José Ignacio Peralta se va por la vía fácil de tratar de ordeñar las de por sí muy escasas finanzas municipales, con su genial idea de que los diez alcaldes apoquinen para el pago de los profesores de inglés en los planteles de enseñanza básica a cargo precisamente de los gobiernos Federal y Estatal. “Peso por peso” es la fórmula mágica que según sus alegres cálculos lo sacará del atolladero bilingüe en el que por su ya más que probada incapacidad de gestión ante el Gobierno Federal ha caído quien les prometió a los colimenses felicidad y seguridad a manos llenas.

Nalga pronta, como si se le estuvieran quemando las habas, el muy limitado de entendederas alcalde de Comala, Salomón Salazar Barragán, loco de contento porque los estrategas peraltistas lo escogieron a él para hacer punta, declaró lo que al efecto le apuntaron:

“He escuchado con atención la propuesta del gobernador, Ignacio Peralta Sánchez, de que tanto el Gobierno del Estado como los ayuntamientos aportemos peso a peso la cantidad que se necesita para que los alumnos de las escuelas de tiempo completo no se queden sin inglés, ni que los profesores de esta materia se queden sin una fuente de empleo. Más allá de que si fructifican las gestiones que el gobernador realiza ante la Secretaría de Educación Federal, estoy convencido que en este tipo de temas tan sensibles para la población, las autoridades no podemos ser omisas. Por eso, gobernador, le digo que en Comala su servidor, Salomón Salazar Barragán, le entra a su propuesta”, ¡Ay Salo tan entrón!, de Comala tenías que ser. Además, ¿Cómo que su servidor?

A lo Gorras, como Terrones, se aventó el servil Salo sin analizar antes las implicaciones presupuestales y legales de la ocurrencia de su gobernador con quien sólo quiso congraciarse para continuar recibiendo de él tratamiento financiero especial, igual que lo ha hecho con su diputados locales pri-dependientes. Una vez obtenidas las declaraciones a modo de su mozo de estribos a quien califico de “generoso”, José Ignacio lanzó a sus reporteros tras los huesos del alcalde panista de Colima, Héctor Insúa García, quien se limitó a decir que esperaría a recibir formalmente la propuesta nachista para darle puntual y sustentada respuesta.

Las trampas del peso por peso tendidas por José Ignacio a los alcaldes de oposición a su partido, el PRI, tienen como propósito exhibirlos como enemigos de la educación si no se pliegan a su ocurrencia; si caen, repetirles la fórmula cuando no pueda con el tercio financiero en otros campos como la salud, las obras de infraestructura o la seguridad pública, por ejemplo. Y es que el egresado del ITAM y de Essex University, el de las grandes relaciones con las cúpulas políticas y empresariales del país, ha sido un cero a la izquierda como gestor de recursos para los programas y acciones de su muy mediocre gobierno.

Avisados están los diez alcaldes, no nada más los panistas, de que si se les duerme la culebra José Ignacio les va a aplicar la Ley de Herodes. Dos de ellos, el multicitado “generoso” Salo y su pareja en la yunta tricolor, Crispín Gutiérrez Moreno, alcalde del rico municipio de Ixtlahucán, cayeron redondos en el garlito.  Luego que en los próximos meses no empiecen a quejarse por no tener para  los aguinaldos 2017. Que cada quien atienda lo que por Ley le corresponda. Si el gobernador y su finlandés Secretario de Educación no cumplen ni como pagadores de nómina, de una buena vez que se vayan con su música muy lejos de aquí, pero que no repartan lo que no les embone.

EL ACABO 

¿Por qué en lugar de querer chingar a los alcaldes José Ignacio no le exige a su nefasto Secretario de Educación, Óscar Hernández Rosas  ,  adelgazar la gordinflona estructura administrativa de la Dependencia y aplicar los recursos así ahorrados al pago de los profesores de  inglés?

Con toda anticipación y lujo de detalles, para que la delincuencia organizada tome sus previsiones, fue anunciado el  despliegue de “elementos castrenses de cuatro zonas militares en el territorio colimense como parte de un Operativo Especial de Seguridad en el estado, por medio del cual se pretende abatir los índices de delincuencia, principalmente de los delitos de alto impacto, y devolver a la entidad la paz y tranquilidad que la ciudadanía colimense demanda”. ¡No pos’sí!

José Luís Santana Ochoa

Analista político

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