Vislumbres

LXIV Aniversario de la ACPE.-

Tal y como se los comenté en mi colaboración anterior, hoy voy a seguir haciendo caso omiso de los políticos y faranduleros en decadencia o en boga, para dedicar estos renglones a comentar un poco acerca de algunos paisanos que, habiendo sido (o siendo) hombres y mujeres de letras, dieron (o están dando) mucho de qué hablar.

Iniciaré con los integrantes de la Asociación Colimense de Periodistas y Escritores; que es la organización cultural independiente más antigua de cuantas a la fecha existen en nuestra entidad,  y que este 2017 está cumpliendo 64 años continuos de aportar obras a través de sus miembros, entre los que habrían de citarse como fundadores, a los profesores Ricardo Guzmán Nava, Genaro Hernández Corona y Juan Oseguera Velázquez. A cuyas plumas y dedicación se deben importantes libros de carácter histórico que, a partir de la década de los 70as del siglo pasado, marcaron la pauta para el surgimiento de nuevas investigaciones que actualmente dan fe de cómo se fue dando el desarrollo de nuestra entidad, y de cómo eran y vivían nuestros ancestros locales.

Su primer presidente fue el licenciado Roberto Cárdenas Merín, articulista frecuente de los periódicos antañones. Y otro de sus miembros más notables fue el muy culto ex sacerdote Gabriel de la Mora de la Mora, gran orador y buen escritor, que resaltó a nivel nacional con su polémica novela El Manumiso, en la que cambiando nombres y circunstancias, reveló las dificultades que enfrentan algunos clérigos a quienes se les hace muy pesado cargar con los impedimentos del celibato al que se les obliga para ser curas.

Se recuerdan también, entre los fundadores, al profesor Gregorio Macedo López, literato autodidacta y excelente prosista, que también dirigió el periódico Ecos de la Costa; a don J. Trinidad Lepe Preciado, tonayense de origen, que habiéndose avecindado desde muy joven en Coquimatlán, Col., tuvo una gran producción literaria que ocupó varios volúmenes de cuentos y tres o cuatro novelas de carácter costumbrista y campirano, que nos describen los avatares de los campesinos y los pobladores del famosísimo Llano Grande, ubicado al noroeste de Colima y al Sur de Jalisco.

No pueden faltar, entre los evocados, la figura de don Roberto Pizano Saucedo, gran lector y redactor de periódicos, alcalde capitalino y senador de la república entre otros interesantes entenderes; así como el licenciado Ismael Aguayo Figueroa, poeta, historiador y periodista que produjo al menos tres destacables obras: La Reforma, una investigación histórica que describe las circunstancias y los personajes que hubo en Colima durante tiempos de Benito Juárez; el Anecdotario Político Colimense, que como su nombre lo indica refiere las peripecias (muchas de ellas risibles) que vivieron o padecieron algunos políticos renombrados de las décadas centrales del siglo XX, y su Retrato Nostálgico de una Ciudad, en la que con sonetos perfectos va describiendo la ciudad de Colima tal como a él le tocó conocer y gozar.

Sería imperdonable no mencionar en esta breve reseña la figura de doña María Ahumada Peregrina (de Gómez), en cuya espaciosa casa de la calle Guerrero, en la ciudad de Colima, recibía a muchos de los jóvenes culturalmente inquietos de la mitad del siglo anterior, y que acabaron por forjar la Asociación Colimense de Periodistas y Escritores que comentamos. Y de la que ella fue, por derecho, su primera madrina y fundadora.

A los lectores que hayan llegado hasta este renglón quiero decirles que si tienen interés por enterarse un poco más de la vida y obra de éstos (y otros) interesantes personajes de las letras colimotas, deberían de acudir, este próximo jueves 2 de febrero, a las 20 horas, al auditorio del Archivo y Hemeroteca de la Universidad de Colima, donde los actuales integrantes de la ACPE, estaremos rindiéndole cariñoso y respetuoso tributo a todos los ya fallecidos (y aplaudiendo a los vivos), en razón de los 64 años que cumple de haber sido fundada.

El Coloquio de Jiquilpan.-

Y tal y como lo adelanté también, quiero dedicar este segundo espacio para comentar que el viernes 27 pasado, al filo de las tres de la tarde, hubo un pequeño convoy de vehículos en el que acompañados por los respectivos cónyuges, algunos paisanos y quien esto escribe nos trasladamos hacia el hoy “Pueblo Mágico de Jiquilpan, Mich.”, para participar, durante casi todo el sábado 28, en el Sexto Coloquio Regional de Crónica, Historia y Narrativa, cuyo tema genérico fue el de la “Literatura Vernácula en los Estados de Colima, Jalisco y Michoacán”, que tuvo como espectacular sede la Biblioteca Pública Gabino Ortiz, erigida en el interior de la nave del antiguo templo de Santa María de Guadalupe, y que hoy contiene, tanto en el ábside (parte posterior) como en los paramentos de ambos lados, unos impresionantes murales al fresco del genial pintor zapotlense José Clemente Orozco.

En el acto inaugural estuvieron participando, entre otros, el Dr. Clemente Covarrubias Castillo, alcalde de aquella municipalidad; el Mtro. Ignacio Moreno Nava, presidente del Consejo de la Crónica de dicho municipio, y el Lic. Ulises Romero Hernández, Director de los Archivos del Poder Ejecutivo del Estado de Michoacán. Y fue muy notoria la participación también, de la Lic. Susana Sánchez Ceja, regidora de cultura de Jiquilpan, quien permaneció en el Coloquio desde que éste inició a las 9 a.m. hasta que concluyó faltando diez minutos para las 6 p.m. Dando inequívocas muestras de ser una regidora enteramente ocupada en el cumplimiento de su función “y no como otros”, que sólo están como quien dice de adorno.

Quiero destacar que de los 32 trabajos participantes, 23 fueron enviados desde Colima, por gente que, aun cuando no haya nacido aquí, aquí vive y trabaja ahorita.

Abelardo Ahumada

Crónista y Profesor

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