Para que el PRI- Manzanillo pueda recuperar con el tiempo y un ganchito, la confianza de sus fieles militantes y simpatizantes y la credibilidad de los porteños perdidas por tanto circo, maroma y teatro que han hecho desde tan lejos como 1997 quienes tan mal lo han dirigido, necesita de un liderazgo ajeno a los tejes y manejes que lo tienen en la lona, alguien capaz de obrar el milagro de volverlo a poner en pie y diferenciarlo ante los electores como una opción política seria, ajena a las concertaciones que han sacrificado a candidatos tricolores a diputados locales y presidentes municipales en aras del objetivo mayor de retener a toda costa la gubernatura del estado.

El PRI-Manzanillo que volvió a perder por carro completo las elecciones del domingo 7/06/2015 y la extraordinaria de gobernador del estado celebrada el domingo 17/01/2016 carece de expectativas de cara al 2018. La desmoralización de sus alicaídos cuadros directivos provocada por las palizas electorales que los panistas les ha propinado, se ha acentuado con el incumplimiento de las promesas de chambas en la administración estatal y en las delegaciones federales que según ellos les hizo José Ignacio Peralta a cambio de su apoyo para ganar la gubernatura. Aunada a lo anterior, está la carencia de los recursos económicos que se necesitan para volver a ser electoralmente competitivos. Fuera de la nómina oficial, del presupuesto, y sin subsidio vía prerrogativas, nada o muy poco pueden hacer por su partido en el Puerto los dirigentes que siempre han dependido del dinero público para subsistir.

A pesar de tan desolador panorama, sobran pretendientes a la dirigencia municipal a renovarse en los próximos días, pero la mayoría de ellos sin reunir lo que se necesita para sacar del atolladero al PRI-Manzanillo y relanzarlo hacia el 2018. Entre los dos o tres militantes que podrían con la casi imposible misión de reflotarlo destaca el joven constructor Rubén Álamo Navarro, quien ha acreditado su responsabilidad social como tal a través de la Fundación Dr. Ramón Navarro Hernández y su interés por la política partidista con su participación como Presidente del Instituto Político Empresarial de Manzanillo, sus aportaciones económicas y poder de convocatoria a las campañas prisitas y el haber figurado como regidor suplente en el Cabildo de Manzanillo 2012-2015.

El talento ejecutivo, capacidad administrativa y relaciones tanto con los sectores productivos de Manzanillo como con liderazgos de base priistas en el municipio, avalan las legítimas aspiraciones de Álamo Navarro de tener un mayor protagonismo en la vida política del Puerto como la que en lejanos años la tuvo su abuelo materno de grata memoria entre los manzanillenses. Rubén Álamo Navarro tiene la mejor disposición de entrarle al quite. En los nuevos dueños de la franquicia tricolor en el estado está el darle la oportunidad de que demuestre lo que es y lo que vale, pero que no vuelvan a salir con la cantaleta de que echan mano de los mismos porque no hay más.

Relevar a los de siempre por nuevos dirigentes es la cuestión a resolver en el PRI-Manzanillo, no tiene otra alternativa, al menos que el alto mando priista haya decidido ya apostarle al PVEM reforzado con la próxima incorporación a sus filas de virgilistas como la alcaldesa todavía panista Gabriela Benavides Cobos, por ejemplo, y dejar al garete a los priistas porteños con una dirigencia que ni fu ni fa para que terminen aferrándose al Tucán rumbo al 2018.

• Porteños y cuyutlanenses, principalmente, pueden tener esperanzas de, en un futuro lejano, respirar aire de mejor calidad gracias a que el Delegado de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, Ciro Hurtado Ramos, les ha anunciado que la dependencia a su cargo “ se encuentra realizando visitas a la Central Termoeléctrica de Manzanillo y recabando información respecto al uso de combustóleo para operar, con la finalidad de conocer los motivos de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) sobre este cambio”.

• Mientras que en Colima la despenalización del consumo de marihuana hasta el momento no se encuentra en la agenda pública ni legislativa, como ha declarado José Ignacio Peralta, en el vecino estado de Jalisco su gobernador Jorge Aristóteles Sandoval Díaz aseguró que su despenalización y fiscalización traerá mayores recursos para los estados, pues “una política prohibicionista se traduce en aumento al consumo y representa un aliciente financiero al crimen organizado”. Ojalá no recule y que por la lentitud de su gobierno, Colima no quede fuera de tan lucrativo negocio. Al tiempo.

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