Rogelio Guedea

PARACAÍDAS por Rogelio Guedea

Para quien no lo sepa, la Ley que Regula la Convivencia Civil del Estado de Colima y sus Municipios ha entrado en vigor este inicio de año, una ley que, ahora puedo decirlo, tuvo su origen en una extensa conversación que tuvimos el entonces diputado Nicolás Contreras y yo, en la cual yo enfaticé la importancia de contar con una ley que pudiera realmente normar la conducta ciudadana, pues la que existía (y que se aplicaba desde las Procuradurías Vecinales) eran inoperantes, como inoperante era también (para casos específicos como el ruido vecinal) la función de las direcciones de Ecología, que sólo atendían fuentes fijas (esto es música proveniente, por ejemplo, de bocinas o similares), pero no así otras fuentes (como los gritos de las personas, que en ocasiones son incluso peores que el ruido de la música). Le expliqué al diputado Contreras, quien en todo momento fue muy sensible e incluso admitió que él también había tenido problemas de esa naturaleza, que una ley que normara estas conductas reduciría exponencialmente la violencia vecinal, que en ocasiones ha tenido consecuencias fatales, más de alguno ha asesinado o ha sido asesinado por conflictos vecinales (ruidos, árboles basurientos, obstrucción de cocheras, etcétera), y todo ello porque no existe autoridad que pueda resolver el problema, por lo que el vecino opta por tomar la justicia por su propia mano. Reducir la violencia vecinal era, por tanto, no sólo reducir la violencia en general, sino además crear una mayor armonía en la comunidad y una recurrencia en el número de llamadas al 911 por estos motivos, llamadas que, por cierto, muchas veces ni se atendían. Para terminar mi exposición, le expliqué la pesadilla que yo mismo estaba viviendo con unos vecinos (y que sigo viviendo en algunos momentos) y la que vivían otros vecinos del barrio, y al final se convenció de que era importante reducir el estrés ciudadano por este motivo, toda vez que, es verdad, la sociedad tiene que vivir una doble violencia cotidiana: la producida por los grupos delictivos y la vecinal. Debo decir que después de esta conversación yo me hice a la idea de que todo quedaría en palabras. Sin embargo, esto no fue así. Al poco tiempo tuve noticias de que el diputado Nicolás Contreras se había tomado muy en serio el compromiso y había presentado la iniciativa, que al final fue aprobada y ahora ha entrado en vigor. Pero ¿qué regula esta nueva ley? Pues regula todos los aspectos que como ciudadano te causan un perjuicio en tu convivencia cotidiana vecinal: por ejemplo, los mismos ruidos, que ahora son castigados aunque provengan de cualquier fuente, así sea de un martillo o un perro. Los daños que causen a tu propiedad los animales que dejen sus heces en tu jardín o en cualquier parte (yo me encuentro cientos de heces en las banquetas cuando hago mis ejercicios matutinos, muchas dejadas ahí a propósito), también son penalizados. Pero también la obstrucción de tu cochera. Una riña vecinal, siempre que no haya lesiones que constituyan un delito. Ahora, para atender todos estos casos habrá un Juez Cívico en cada municipio, el cual podrá establecer sanciones en apego a esta ley,  sanciones que van desde multas (algunas severas) a un arresto, y, según la ley, para iniciar el proceso basta que se haga a través de la policía a la que se le pida auxilio para atender el caso o directamente presentando la denuncia ante el jue cívico. Quizá ahora nadie se haya dado mucha cuenta de la trascendencia de esta Ley, pero es crucial para armonizar a una sociedad que esperemos no se acostumbre a estos niveles de violencia que vive todos los días.

Rogelio Guedea

Poeta y académico

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