José Luis Santana Ochoa

TAREA POLÍTICA

La renovación periódica de las licencias para conducir vehículos de motor es una monserga para  quienes realizan el trámite  innecesariamente engorroso, pesado, costoso en todo sentido. Para empezar, los interesados deben acudir ‘personalmente en persona’ a  unas oficinas pésimamente diseñadas que les complican la vida. Tan fácil que sería que a los domicilios de los forzados contribuyentes de tal alcabala llegaran los nuevos plásticos en sustitución de los vencidos con el recibo del cobro correspondiente, pero no, el chiste burocrático es fastidiarlos con la obligación de apersonarse en el cuchitril de la Secretaría de Movilidad que tiene en su poder todos los datos y la documentación que en cada renovación les vuelve a exigir.

Ni a esa dependencia ni a la Secretaría de Planeación y Finanzas se les da la simplificación administrativa sino todo lo contrario. Ello explica que miles de automovilistas porten sus licencias más vencidas que las vías del ferrocarril, pues renovarlas es todo un calvario, además de una carga económica que no tiene razón de ser. “Ni reemplcamiento vehicular ni renovación de licencias para conducir”,  es la exigencia de miles y miles de colimenses que sus representantes en el Congreso del Estado deben resolverles a satisfacción so pena de que les cobren su indiferencia en la próxima cita en las urnas. Los ciudadanos esperan respuestas  efectivas, no rosarios de justificaciones como durante décadas se estiló.

Para la renovación de licencias la Secretaría de Movilidad exige lo mismo que para las expedidas por primera vez: comprobantes de domicilio, identificaciones, curps, licencias vencidas, tarjetas inapam en su caso, exámenes médicos, etc., documentos todos con la misma información actualizable que ya obra en su poder. Para evitar tan pesada tramitología, y también “con la finalidad de contribuir a la economía de los automovilistas en el estado que diariamente utiliza diversos tipos de transporte para trasladarse de sus hogares a sus centros de trabajo o de un lugar a otro”, bien venida sea la iniciativa presentada hace unas semanas por el diputado local  Luis Humberto Ladino Ochoa  a nombre de los integrantes del Grupo Parlamentario de Acción Nacional, para que las licencias vehiculares de automovilistas, motociclistas o choferes, sean permanentes.

A todas luces plausible es el objetivo de la propuesta de que  los ciudadanos no tengan que estar erogando un gasto para renovar cada cuatro años las licencias para conducir vehículos, como el de “crear las oportunidades que otorguen mayores beneficios a los ciudadanos para simplificar y homologar trámites; reducir el tiempo y dinero invertido por el ciudadano”. Hay que ver si la Secretaría de Movilidad tiene o no la disposición de coadyuvar con la ciudadanía para la agilización de los trámites y la prestación de servicios a su cargo.

Ojalá que, como confía Ladino Ochoa, sus compañeros de legislatura tengan la buena voluntad y la sensibilidad para aprobar su propuesta que beneficiaría  “a una cantidad importante de colimenses que conducen un vehículo automotor”, como sucede en los estado de Chiapas, Sonora y Puebla donde la licencia permanente es ya una realidad. “Colima no tiene porqué ser la excepción; por lo que con esta iniciativa se trata de otorgar un margen a los ciudadanos para que dependiendo de sus necesidades, puedan optar entre una licencia con una vigencia definida o una permanente”, sentencia con razón el diputado blanquiazul  Luís Humberto Ladino Ochoa.

EL ACABO

  • Además de prestarles a los ciudadanos del municipio servicios públicos de calidad y propiciarles condiciones que favorezcan su desarrollo armónico, el alcalde de Colima, Héctor Insúa García, se ocupa de alentar “ un proceso de construcción de una visión del tipo de ciudad que queremos a futuro, así como un proceso de consensos y acuerdos que tienen implicaciones muy importantes para la comunidad como el alineamiento de una imagen y una identidad urbana que permita dejar como legado una ciudad que sea más bella, segura, competitiva, pero sobre todo encaminada hacia una visión que esté pensada en la gente”.
  • La representante en Colima del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PRD, Martha Zepeda del Toro, convencida está de que el indebidamente todavía dirigente estatal del PRI, Rogelio Humberto Rueda Sánchez, debe ser castigado junto con Mario Anguiano Moreno por haber estado implicado en la compra de un inmueble que “nunca apareció” y por el que el gobierno del que fue Secretario General pagó muchos millones de pesos.
José Luís Santana Ochoa

Analista político

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