Verdad de a kilo es la que expresa el presidente del CDE del PRI, Rogelio Humberto Rueda Sánchez, cuando habla de la degradación del tricolor colimense que ha vivido en los años de su reciente decena trágica como los marranos: en el lodazal, periodo durante el cual disfrutó de las canonjías asociadas a los cargos de diputado federal, senador de la República y dirigente estatal del mismo partido al que ahora vuelve a dirigir por cuatro años más gracias al respaldo de su padrino Manlio Flavio Beltrones Rivera y a la venia de José Ignacio Peralta, sin expresar nunca jamás crítica alguna por tal cochinero tricolor según él imperante en los gobiernos silverista y anguianista de infausta memoria.

Rueda Sánchez no sólo otorgó al callar los excesos de Jesús Silverio y Mario, sino que también loco de contento se incorporó a la administración estatal encabezada por éste, como Secretario General de Gobierno, de donde le brincó a la presidencia estatal del PRI degradado y enlodado, sin salpicar sus albas vestiduras. Quien reprobó los exámenes de control de confianza a que fue sometido cruzó el pantano de la corrupción priista sin mancharse ni una sola pluma. Desmemoriado, olvida que prominentes anguianistas como sus ahora Secretario de Organización, Edgar Noé Larios Carrrazco; de Acción Electoral, Adalberto Negrete Jiménez; de Comunicación Institucional, Salvador Silva Padilla; y de Operación Política, José Luís Santana Rodríguez, se revolcaron a placer en el mismo lodazal silverista- anguianista del que ahora, asustón como es, se espanta. Sin querer queriendo los pasó a chingar con sus tronantes declaraciones.

En vano intento de evadir su responsabilidad por la paliza electoral que el PAN le propinó al PRI en el pasado proceso electoral ordinario, Rueda Sánchez alega que la misma “no es producto sólo de algunas traiciones durante horas previas, fueron años en los que nuestro partido se fue alejando de sus principios, y lo mismo ocurrió con muchos funcionarios. Se dejó de ser vigilante de la ética pública y se atascó en la inmoralidad política compartida no sólo por algunos dirigentes y algunos funcionarios, sino también por algunos empresarios y diversos beneficiarios de ese lodazal”, como él a quien uno de los hacedores de negocios en grande gracias a la información privilegiada y al poder e influencia del cargo que ostentó, fue su mecenas financiero cuando en 2000 contendió por la alcaldía porteña. Pequeño detalle que prefiere no recordar.

Rogelio Humberto ya diagnosticó que al interior de su partido requieren unidad e integración, y “no tolerar odios y rencores, nada contra ninguna persona, todo contra las malas acciones. En el PRI no serviremos más al interés personal o de grupo de nadie, estamos organizados y podemos recibir la suma, la aportación de cada militante y simpatizante, la necesitamos”. No pos ‘sí. Porque él lo dice es mejor pretender creerle que averiguarle, pero con él y sin él en la dirigencia estatal, el partido de los Salinas, Peña, Beltrones, Montiel, Murat, Duarte, etc. y etc., seguirá atascado en el lodazal de cara al 2018 cuando no podrá volver a ser rescatado por la pandilla peñanietista como lo fue en la elección extraordinaria del domingo 17/1/2016.

EL ACABO
• Rogelio Humberto aclara que opina para “identificar qué hay que corregir, no para avivar la pira imaginaria en que los enemigos del PRI y algunos analistas agudos quieren que quememos vivos a más de algún personaje. No se equivoquen. Es cierto que exigimos que se sancione y castigue con rigor a quien lo merezca, mas debe hacerse con la ley en la mano, con pruebas, para evitar la impunidad y la desilusión. Porque es muy fácil criticar y destruir, pero hay que identificar la esperanza de Colima y cimentarla en el trabajo del partido”. No pos’ sí.

• Acorde con lo anterior, Rogelio Huberto Rueda Sánchez debe pronunciarse cuanto antes mejor sobre la millonaria desviación de de las finanzas del CDE del PRI a las de la CNC que fueron a parar a créditos con módicos intereses para sus afiliados, cometida por su compañero de sector Francisco Ánzar Herrera, y la multa de seis millones de pesos que, según divulgó uno de los flamantes secretarios ruedistas, le ha impuesto la justicia electoral federal.

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