PARACAÍDAS por Rogelio Guedea

En tiempos como los que vivimos en este momento y, sobre todo, los que se avecinan, no está de más que hagamos un recuento de lo que tenemos y de lo que no tenemos, para poder enfrentarlos de la mejor manera, porque a veces perdemos de vista que tenemos menos de lo que creemos cuando no es así o viceversa. Para el caso estricto de nuestra máxima casa de estudios, yo veo con claridad que es por mucho mayor el número de aliados que procuran su estabilidad que sus propios enemigos, realmente pocos y ya sin mucho crédito, pero que tampoco uno debe dejar de tomar en cuenta pues las consejas populares son sabias y por algo se dice que “no hay enemigo débil”. Pese a que la gestión  del rector Eduardo Hernandez Nava nunca ha estado envuelta en escándalos públicos ni mucho menos personales, pues ha sabido mantener todos los protocolos debidos para que la comunidad pueda seguir su curso sin mayores eventualidades, y más aún en estos tiempos de emergencia sanitaria, ha habido ataques constantes intentando desestabilizar a nuestra institución, sin pensar en que la máxima casa de estudios de nuestra entidad no está hecha de dos o tres personas sino de una enorme comunidad que se ha batido (y la pandemia ha servido para demostrarlo) en trabajar profundamente para que la misión universitaria se cumpla a cabalidad y pueda seguir siendo un ejemplo y un soporte tanto para la labor gubernamental como para la sociedad. Los detractores universitarios la tienen muy fácil criticándola desde cualquier frente posible, incluidos contra aquellos universitarios que cumplen hoy roles que después podrían trascender el estado de cosas actual, pero lo cierto es que criticar es muy fácil y mantener la estabilidad (como lo ha hecho el rector Hernández Nava) es una cosa muy distinta. La labor de quienes estamos a favor de una universidad estable, fuerte, unida, es precisamente contrarrestar la insidia de esos cuantos que intentan manchar el buen curso que la mayor parte de la comunidad le brinda con su esfuerzo diario: profesores que se esfuerzan por cumplir con sus grandes retos docentes, funcionarios que hacen lo más que pueden con lo poco que a veces tienen a mano, etcétera. Entre más unida esté nuestra comunidad menos susceptible estará a las intentonas de perturbarla, sobre todo en los tiempos que vienen, incluida la misma sucesión rectoral, para lo cual es sumamente importante cerrar filas en torno al liderazgo del rector Hernández Nava. Estar a favor de una institución que es crucial para la vida de la sociedad colimense, haciéndola impermeable a lodos y demás suciedades, es precisamente construir un destino más halagüeño para todos, de manera que toda nuestra muestra de apoyo a esta unidad (por pequeña que sea) no dejará de ser parte sustancial de esta construcción esperanzadora de su propio futuro, muy a pesar de quienes buscan por todos los medios destruirla. 

Rogelio Guedea

Poeta y académico

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.